domingo, 18 de mayo de 2014

Coach's memories by Zombi (SPA)




No recuerdo cuanto tiempo había pasado desde la ultima vez que le vi.
Pero ahí estaba el; en el jardín de enfrente de su casa.
Cerca estaba su cortadora de césped; por lo que podía ver estaba recién usada.
El estaba con la rodilla hincada en el suelo mientras acababa de plantar una especie de planta con hojas amarillas y otras con hojas azules, otra rojas y finalmente una de hojas verdes

Para el tiempo que había pasado no parecía haber envejecido tanto.
¿Tal vez un poco de canas? Quien sabe, seguramente se las haya tintado; o no... no se las podía ver desde aquí.
No podía dejar de contemplar su cuerpo de cuarentón retirado pero que al parecer mantenía cuidado haciendo este tipo de tareas.
Parece que vive solo por lo que pude averiguar de el.
Tubo suerte que después de dejar de ser el Entrenador del Instituto de Raccoon, se marchara fuera de la ciudad para intentar rehacer su vida.
Por lo que escuche, 2 años después de que yo dejara el Instituto para alistarme en el ejercito y convertirme en quien soy le expulsaron por conductas inapropiadas.
Era una persona solitaria.
Casi que baso su vida a entrenar al equipo del Instituto y dar clase de Educación física a los alumnos.
Por eso era una lastima como acabo; con esa mancha en el expediente.
Aunque en parte me siento culpable por ello.
Tal vez si no hubiera hecho aquello con él justo el ultimo año que estuve en el Instituto. Aunque a quien intento engañar, no me arrepiento de nada.
Fue todo tan súbito y propio de alguna colegiala borracha mas que de una chica deportista; como yo era por aquel entonces.
Bueno creo que sera mejor que os comente lo que paso, no?

Diecisiete años y a falta de menos de un mes para tener dieciocho. Formaba parte del equipo de baloncesto femenino.
En aquella época estaba replanteandome el dejar el equipo y el instituto en general; ya que no soportaba casi nada la vida de estudiante; mis compañeras, salvo excepciones puntuales; los profesores y el Director, que básicamente era un puto conservador de setenta años y socio de la asociación nacional del rifle, un completo montón de mierda.
Pero bueno, también me planteaba dejar el equipo. En particular porque me habían crecido los pechos lo suficiente como para convertirse en una jodida molestia cuando jugaba, dios bendiga los sujetadores deportivos, pero aun así los codazos eran una verdadera prueba de fe para seguir disfrutando de este deporte que tanto me gustaba.
Ahora no recuerdo que día o mes fue cuando sucedió, pero se que estaba bastante animada en aquellos días. Durante un entrenamiento donde usamos balones medicinales; decidimos jugar a balón prisionero.
Básicamente gano mi equipo.
Pero al Entrenador le pareció que podría haber sido diferente el resultado si no hubiera, supuestamente, hecho trampas. Cosa que no hice por supuesto.
Ante semejante ofensa contra mis habilidades le rete a lo que quisiera después de clases; él decidió que echáramos una partida uno contra uno a baloncesto a una partida a 21 puntos.
¡Chupado!”, pensé.
Pero bastante lejos de estar chupado. No olvidare jamas las diferencias de edades en el ámbito deportivo y mas contra un hombre.
Él tenia unos treinta y bastantes.
Él empezó dejándome a penas anotar unos 10 puntos. A partir de los nueve ya le vi como iba remontando.
Al momento, se convirtió en un muro infranqueable.
A penas pude anotar hasta 18 puntos cuando él sentencio el partido con un machaque final a lo puto Michael Jordan delante de mis narices que me derribo cayéndome encima. Fue como si por un momento perdiera el conocimiento y de repente estuviera encima.
Su olor a sudor, sus jadeos cerca de mi cuello. Tan estúpidamente masculino.
Algo de ello me hizo ponerme algo húmeda. Su forma de agarrarme los hombros y ponerme en pie; sus brazos de hierro, sudorosos; su voz jadeante pidiendo disculpas.
Él nunca lo admitiría pero pude notar como a él se le puso bastante dura. Tal vez no dura e impetuosa como una erección normal. Pero claramente se le habían llenado los pantalones.
Por eso no paraba de darme la espalda, fanfarroneando como que había ganado; como hacia sentadillas o se ataba los cordones cuando estaba bastante cerca como para verle y hacerle sentir algo incomodo. Ese tipo de cosas.
Mientras caminábamos hacia los vestuarios yo iba de espaldas para contemplarle furtivamente el bulto que me alegraba de haberle creado. Él seguía intentando disimular dando vueltas agitando los brazos como calentando; andando de espaldas mientras exhalaba aire fuertemente, imagino que para rebajar la “hinchazón”; o simplemente disimular sin mas.
De alguna forma, quería que me viera como me había puesto húmeda, pero apenas se apreciaba con el sudor por todo el cuerpo. Pese a que llevaba esos shorts tan ajustados.
Estoy segura que igualmente disfrutaba de las vistas.
Era de las pocas alumnas que tenia en todo el instituto que tenia semejante confianza y buen rollo con él y estaba bastante mas buena que muchas otras. Algunas simplemente tenían muchas tetas y a su vez tenían algo mas de carne en el resto del cuerpo. Las animadoras eran casi todas bastante planas y sin culo.
No puedo evitar echarme flores; era, y bueno sigo siendo, un bomboncito.
No recuerdo cuantas veces me miró los pechos cada vez que me inclinaba o como me miraba el culo cuando le daba la espalda y me giraba súbitamente al momento para pillarle.
Él intentaba disimular obviamente pero era algo que había aprendido a percibir de los chicos en general.
-Ahora a desfogarnos un poco en las duchas... estoy bastante húmeda y sucia. Pffff... - juraría que eso le añadió unos cuantos gramos al peso de lo que tenia en la entrepierna y mas viendo como se alejaba hacia su lado de los vestuarios como si el suelo quemara.
-Por cierto, no nos hemos jugado nada... nos hemos olvidado de la parte mas importante de los retos. Jajajaja. - él paró en la puerta de los vestuarios, que estaban a apenas dos o tres metros unos de los otros, asomando apenas la cabeza.
-B. creo que no seria lo mas correcto sabiendo que yo iba a ganar y tu eres técnicamente mi alumna.
-Me da la sensación que alguien ha perdido los huevos. Tu polla debe sentirse bastante sola ahí abajo. Si quieres algo para acompañarla solo dímelo que te ayudare con el asunto... - le vacilé y al momento me metí corriendo al vestuario; roja como un puto tomate y riendo para mis adentros. No se porque me salio esa estupidez. El corazón me latía como una ametralladora de trinchera disparando sus balas.
Desconozco como reaccionó a eso que dije. Pero bien supe lo que hizo luego.
Mientras me desnudaba para entrar a la ducha, no pude evitar recordar todo lo que había pasado después de su ultimo tanto.
No podía evitar pensar en como tendría su polla. O si ahora estaría masturbándose fogosamente pensando en mi; en su sudor; su aliento sobre mi piel; sus jadeos...
Mis dedos pasaban sobre mis labios íntimos mientras me dirigía ya desnuda a las duchas.
En mis manos sostenía mi bote de champú y jabón corporal, no pude evitar fantasear que uno de los botes, que era cilíndrico, era su pene.
Lo comencé a besar como si fuera su polla de verdad, lo lamia y recorría con mis labios pero no dejaba de notar que era de plástico.
Abrí el grifo de la ducha. El agua salia cálida y era sumamente relajante.
Comencé a ponerme el champú en mi cabeza y empece a frotar. Cuando empece a aclarar el champú de mí cabeza, no pude evitar llevar mi mano a mi clítoris y acariciarme mientras el jabón caía por todo mi cuerpo con el calor del agua.
Cogí el bote de jabón con su forma fálica y lo eché en la mano.
Comencé a extenderlo por mi cuerpo. Por mis brazos, mis hombros, mi cuello...
Al acariciar mis pechos algo se me encendió abajo. Estaba demasiado excitada.
Lleve mi mano llena de jabón a mi clítoris y al rozarlo, comencé a retorcerme de placer; no recordaba como de resbaladizo puede llegar a ser el jabón.
Mis dedos comenzaron a entrar dentro de mi coño como imaginando que era la lengua de mi Entrenador. Cerraba los ojos de placer.
Al abrirlos tenia delante de mi la botella de champú. Se me ocurrió la descarada idea de usarlo como si fuera una polla nuevamente, esta vez para metermelo y poder defogarme de una vez.
Unte completamente el bote con jabón. Lo apreté en vertical como si se tratase de una polla corriéndose sobre mi mano. Cayó jabón hasta alcanzar mi mano.
Mordí mis labios imaginando que la masiva polla de mi Entrenador se había corrido en mis manos.
Cubrí casi todo el bote con el jabón preparándolo para hacerlo lo mas escurridizo que pudiera.
Pase mi mano izquierda por mis pechos y acaricie mis pezones mientras atesoraba este momento de placer personal.
Probé lo posiblemente deslizante que pudiera ser el bote arrastrándolo entre mis pechos y bajándolo con una mano por mi estomago/abdomen. Cual fue mi sorpresa cuando se me escurrió como una lagartija escapando. Solo se escuchaba las duchas y ahora también como se había caído el bote al suelo. Torpeza absoluta por mi parte.
Al agacharme a recogerlo me puse de rodillas. Encontraba la postura bastante cómoda. Agarré el bote y lo volví a recubrir de bastante jabón ya que algo había perdido al caer al suelo y ser regado por el agua que caía.
Su forma como de bala estaba pidiendo meterse en mi.
Me mordía el labio de la excitación.
Esas ganas de querer follar tan despiadadamente. Comencé a frotar mi coño a lo largo del bote. Acariciaba mi clítoris retorciéndome de placer. Gemía descuidadamente sin prestar a penas atención de que alguien me estuviera mirando.
Comencé a jugar con el extremo óptimo de la botella para metermelo; circularmente rozando los labios de mi vagina y rozando mi clítoris de una manera no demasiado enérgica.
En ese instante en el que pretendía empujar el bote. Guardé silencio. Sin respirar.
Entonces escuche la ducha. Y algo mas allá. Abrí los ojos como platos. Unos jadeos. ¿Podría ser? Si, sin duda unos jadeos.
Entrenador?”, pensé.
No dejaba de acariciar mi cuerpo y aproximarme lentamente a la puerta de los vestuarios donde estaba.
Completamente desnuda y mojada. Enfriándome pero a la vez tan caliente.
Caminé despacito pero segura. Como un depredador acechando a una presa de la que alimentarse. Alzando mi mano sobre mi pelo húmedo apartándolo de mi rostro.
No me importaba que me vieran. Realmente me encontraba como drogada. Como si estuviera ebria de éxtasis, de adrenalina; con unas ganas de follar que no las podía soportar.
Me asome por la puerta. Respirando profundamente. Escuchando como los jadeos provenían de las duchas del vestuario de los chicos.
Era la voz de mi Entrenador sin duda.
La distancia entre ambas puertas era tan pequeña pero parecía el paso mas grande y difícil de dar de todos los que he dado en mi vida.
Paso a paso. Notando el aire frió golpear mi cuerpo dejándome sin aliento.
Mis pezones se pusieron tan duros que prácticamente los notaba.
Inevitablemente lleve mi mano a mis pechos para sentirlos.
La simple situación en la que estaba en ese momento me estaba volviendo a poner húmeda. Cada paso era como una zancada, no podía evitar a cada paso frotar las piernas entre si.
Las ganas de follar no descendían de ninguna de las maneras. Mi cuerpo avanzaba prácticamente solo. Quería ver su polla. Sabia que se estaba masturbando; como pensaba que pasaría.
Llegue a la puerta. Me asomé tímidamente.
Pero sus gemidos venían de mas adentro sabia que estaba en las duchas. Pero quien sabe, tal vez había algún entrometido... aunque esos gemidos no indicaban la mejor de las situaciones si fuera así. Ya que creo que de normal un hombre no se masturbaría de tal manera y de forma tan escandalosa si hubiera otro cerca de el...
No había nadie, “Menos mal...”murmuré para mi. Me adentré como si saltara a un lago de aguas negras y frías.
No lo vi a primeras. “Creo que tengo que adentrarme mas aun...”, mientras me mordía el labio inferior.
Estaba bastante húmeda y no parecía mitigarse. Mi corazón latía frenéticamente cada vez mas.
Pase por las taquillas. De algunas de ellas salia un olor bastante cuestionable. Pero había algo de esa amalgama de olores que percibía que me puso colorada por el simple hecho de pensar que me estaba excitando sin saber por que. Creo que por las hormonas que inundaba el lugar. A su vez sentía algo de curiosidad por ir a mirar todas las taquillas. Una curiosidad morbosa.
De todas formas, intente pasar por esa zona rápidamente. Quería verle mientras todavía estaba jadeando.
Vi como salia vaho de la abertura de la zona de las duchas. Me asomé lentamente. Mis pezones tocaron la pared y me tire para atrás por un momento al notar el frío. Al acostumbrarme finalmente al frío de la pared apoyé mis pechos y doble la esquina lentamente sin delatar mi posición. Y así pude verle. De espaldas, agarrado a la cañería de la ducha con el brazo en alto mientras se masturbaba frenéticamente. Parece que llevaba algún tiempo así, ya que descendía la velocidad de su brazo algunas veces; alzaba la cabeza dejando que le cayera agua a la cara directamente y luego continuaba acariciándose el falo.
No pude evitar seguir oculta fisgando todo lo que hacia. Comencé a acariciar mis labios acabando en mi clítoris y bajando de nuevo por ellos hasta acabar metiendo los dedos levemente. Y así cada vez mas repetidamente; e introduciendo a su vez los dedos cada vez un poco mas.
Pese a que se estaba enfriando parte de mi cuerpo. El calor que desprendía la ducha devolvía de nuevo un poco de calor a mi cuerpo que me permitió seguir allí sin temblar de frío.
¡Quería sentir esa polla dentro de mi! No podía dejar de mirarle jadeando.
Mi propia estimulación también me estaba poniendo cada vez mas cardíaca, mi cuerpo estaba empezando a temblar de excitación. Como si recorrieran escalofríos bastante intensos y de golpe. Cada vez estaba mas húmeda ahí abajo.
Por fin se giró y se quedó de perfil a mi. Al fin se la pude ver.
Tan grande; era mas bien roja que rosada. Con bastantes venas recubriéndola. Su mano frotaba el falo enérgicamente. Era bastante bonita, aunque creo que era la excitación del momento la que me hacia verla así. En aquel momento creo que llegue a correrme de la emoción de verle así; masturbándose tan enérgicamente.
Mordí el labio mientras comencé a deshacerme por entre mis piernas.
Había algo que me pedía que continuara mirándole. Me sentía como una toxicómana saciándose con su dosis de heroína. Comenzaba a babear; cuando lo notaba me relamía y alzaba la mirada para evitar que la gravedad actuara de nuevo y dejar de babear.
Seguía acariciando mi clítoris y labios. Deseaba que me mirara y entonces seguir masturbándome echándole una mirada impúdica. Esa idea me volvió mas cachonda si podía.
Bajó el brazo y comenzó a pasar su mano por su pecho musculoso y con algo de pelo. Su mano siguió bajando por su barriga hasta agarrarse las pelotas; comenzó a manosearselas como simulando que fuera la boca de alguna chica que jugueteaba con su escroto.
Parecía poco frondoso ahí abajo, tal vez el agua de la ducha hacia que permaneciera bastante chafado el vello púbico.
Algo en mí me hizo salir de mi escondrijo y lentamente aproximarme a él.
En ese momento, comencé entonces a percibir el olor del jabón que estaba usando. Me encantaba.
Mientras le miraba a lo lejos, él finalmente se apoyo contra la pared de la ducha y dejo que el agua comenzara a caerle por el falo mientras seguía frotándose lentamente todo, menos enérgico pero estrujandosela con un movimiento desde el codo y ayudado con la muñeca.
Seguía con los ojos cerrados. Perfecto, no me vera venir.
Mordisqueaba el labio mientras aguantaba la respiración; casi estaba encima de el. Podía sentir cada vez mas el calor del vapor de su ducha. E incluso como algunas gotas llegaban a alcanzarme.
Seguía acariciando mi parte intima con una mano y uno de mis pechos con la otra mano.
El agua finalmente mojaba mis pies profusamente. Estaba delante de mi, notaba su aliento mientras no paraba de jadear.
Cogí su mano que usaba para masturbarse; entonces abrió los ojos completamente sorprendido. Me miró a los ojos durante apenas unos segundos.
-Pe-p-pero... B-B-Buffy... ¡¿que demonios haces?! - entonces echó un vistazo a mi cuerpo y se quedó completamente embobado.
Miró mis pechos, como acariciaba mi vagina... Noté al instante como su falo comenzó a palpitar de “felicidad”. Sonreí picaramente.
Le agarré la polla que estaba dura como una barra de acero templado.
-Jujuhm... no sabes las ganas que tenia de hacer esto, Entrenador... - me apegue a el. Eche atrás mis hombros mientras mis pechos comenzaron a frotarse contra su barriga y parte de su pecho. Mis pezones notaban como de peludo era su pecho, mucho mas de lo que pensaba. Acerqué mi cara con la boca entreabierta.
Seguía completamente pasmado.
Mis labios alcanzaron los suyos sin que pusiera resistencia. Mi lengua entró en su boca; encontré la suya. Cerró los ojos a la par que yo lo hice. Pensé que no iba a tomar iniciativa alguna cuando llevó su mano a mi nalga derecha y la estrujó. Pasó su otra mano por mi cuello y sujeto mi nuca mientras su lengua y sus labios se daban un festín con mi boca.
Comencé a frotar su polla, palpando sus venas y su vello. Mi otra mano acarició su pecho, palpándolo, sintiendo como su corazón y su respiración se disparaban así como la mía.
Llevó la mano que puso en mis nalgas por mi cadera acariciándola y juntandome mas a él.
Creo que le gustaba notar mis turgentes pechos contra su cuerpo.
Seguí besandole mientras él bajo la mano que sujetaba mi nuca hasta la nalga izquierda y la estrujo casi violentamente. Note como abrió mi ano al someter la carne de mis nalgas de una manera algo dolorosa. Complicado de explicar si os soy sincera; algo realmente incomodo.
Mi respuesta fue darle un mordisco en el labio. Pero no pude reprimir soltar un quejido de niña juguetona y caprichosa. Noté como de su falo comenzaba a salir poco a poco un liquido pegajoso y caliente que se quedaba impregnado en parte de mi antebrazo.
No era semen, o no al menos como creía que era, eso lo tenia bastante claro.
Me encantaba verle jadear y excitado por mi. Su corazón latía enloquecido.
Mientras sujetaba fuertemente mi nalga izquierda, levanté la pierna y nos encajamos de forma que notaba su polla y sus pelotas frotándose contra mi. Pasé mi otra pierna por debajo de las suyas y él me levantó prácticamente con la suya.
Su pierna peluda acariciaba mi vagina y mi clítoris. No pude remediarlo y aparté la cara de la suya y exhalé un gemido que creo que le encantó.
-Ahora eres mía - le miré completamente acalorada, colorada y jadeante. - ¿ ...tan depiladita a tu edad y mas siendo tu... ?
Comenzó a frotar con mas fricción su polla contra mi. No sabe y creó que nunca sabrá lo mucho que me excitaba que me hiciera eso.
Llevó ambas manos a mis nalgas y me alzó mientras comenzó a besarme en el cuello. A lamerlo mientras bajaba con rumbo a mis pechos.
No podía hacer mucho mas que llevar mis manos a su cuello y cabeza mientras él me sujetaba y echaba mi cuerpo hacia atrás dejando que pudiera lamer y chuparme tanto como quisiera. Estoy segura que él notaba como de húmeda estaba ahí abajo. Y le encantaba.
Eramos felices. No importaba una mierda nuestra diferencia de edad. Es mas, a mi me encantaba.
Comenzó a lamer mis pezones y acto seguido a chuparlos como si fuera un bebe. Me impulsé acercando su cabeza a mis pechos.
Chupaba enérgicamente uno y luego les daba un ligero y contenido mordisco antes de pasar a mi otro pecho.
Se puso de rodillas. Sus manos bajaron desde mis costillas hasta mi cadera. Besó mi ombligo para luego lamerlo traviesamente.
Entonces llevó sus manos a mis pechos y los empezó a acariciar.
Estando de rodillas comenzó a besar mis muslos, lenta pero intensamente. Estrujaba mis muslos contra su cara.
Comencé a abrir mis piernas y acariciar su cabeza con su pelo mojado.
No tardó demasiado en llegar beso a beso, lametón a lametón, a mis labios inferiores.
En una “embestida” fugaz fue directo a mi clítoris y comenzó a succionarlo no muy intensamente. Dejó lo intenso para su lengua; la cual hizo que me estremeciera con cada lametón y cada beso tierno que le daba.
Estaba a punto de explotar y no pasó mucho hasta que me corrí en su cara en lo que parecía una sucesión de orgasmos intensos y celestialmente divinos.
No pude evitarlo, no. Le estruje hasta casi asfixiarle contra mi entrepierna. Su lengua no paraba de introducirse dentro de mi vagina acabando su lametón en mi clítoris.
Observé como le encantó que me corriera en su cara. Con esa sonrisa de bribón que se gastaba. Dejo de lamerme para, creo que, dejarme descansar un poco.
-Oh... Dios... joder, Entrenador... ah... uff, ha sido impresionante... - le dije jadeante mientras le acariciaba efusivamente la cabeza.
Él se limito a sonreír.
Se reincorporo y llevó sus manos a mis pechos. Comenzó a besarme apasionadamente mientras no dejaba de acariciar mis pechos. Quería que ese momento no acabase nunca.
Entonces dejo de besarme. Miró hacia su polla y sonrió devolviendome la mirada. Dejó caer su mano sobre mi cabeza y empujó hacia abajo.
Sabia lo que quería mi semental y se lo iba a dar.
-Mmm... a sus ordenes Entrenador... - comencé a bajar hasta ponerme de rodillas.
Su polla estaba delante de mi cara palpitante. Con esas venas y ese color como de una cara extremadamente sonrojada.
De su punta podía verse como caía un hilo de algo distinto a el agua que caía por nuestros cuerpos. Era mas viscoso pero igual de incoloro. Olía de una forma que me volvía completamente loca.
-Vamos pequeña, quiero que me la chupes... sácale todo el jugo que puedas - me dijo sonriente y medio jadeante.
Comencé a mirar alrededor de falo sin tocar nada, como si de un satélite se tratara.
Apoyé mis manos en mis rodillas y acerque mi cara a su polla, haciéndome de querer. Pero no vacilé mucho mas.
Lamí la punta rápidamente dejando la boca abierta y la lengua todavía fuera; un hilo quedo colgando desde la punta a mi lengua, y no era mi saliva.
Comencé a besar por la zona de esa “setilla” de un color purpura bastante oscura. Tan hinchado, duro y sobre todo caliente.
Puse mis labios cubriendo la apertura de la punta y comencé a succionar. Empece a saborear en la boca una secreción bastante salada. Al principio no me resultaba nada agradable, pero conforme jugueteaba con ello realmente comenzó a no importarme una mierda su sabor u olor.
Aproveché lo succionado y lo escupí sobre todo lo largo del falo.
Empecé a lamerle fugazmente todo el falo hasta las pelotas. Dándole algunos chupetones sobre la “bolsa” dejando que entrara gran cantidad de la piel lamiéndola.
Le encantaba; jadeaba y gemía cuando lo hacia.
Su falo mientras tanto no cesaba de palpitar y dar pequeños botes sobre mi cara. Era hasta cierto punto gracioso; y a su vez bastante excitante y caliente.
Comencé a lamer y mordisquear, o arañar mas bien con los dientes, a lo largo de su falo hacia arriba y abajo.
Finalmente llevé una de las manos a su muslo y con la otra empece a masturbarle.
Enfoqué mi boca a su testículos y comencé a lamerlos y chuparlos tiernamente. Siempre me dijeron que era la zona mas complicada para experimentar con hombres y que no debía hacer cosas raras. Pero por lo que veía le ponía cachondísimo.
Llevo una de sus manos a mi cabeza y comenzó a acariciarme como una buena gatita.
-Oh si, cariño... así, sigue... aah, no pares aun... sigue, sigue... - estaba poniéndome bastante cachonda mientras lo hacia.
Me encanta la cara que pone mientras se lo estoy haciendo. Con la mano que empece a masturbarle le extendí la saliva y demás que había estado lamiendo.
Dejé de chuparle los huevos y los empece a lamer rápidamente con la puntita de mi lengua.
-Oh si muñeca. Sabia que serias muy buena en estas cosas...
-Mmm... cállate idiota... ja ja ja – estaba jodidamente cachonda, creo que ese tipo de comentarios me ponían llegado cierto punto.
-Idiota? Soy tu profesor... aahh... -se mordió el labio de placer – creo que debería castigarte. ¿En el fondo no querías que nos jugáramos algo?
-Ohh si, esperaba algo así... es mas, lo deseaba.
-Jejejeje, entonces... ¿que te parece si me dejas follarte la boca y cuando me corra, te lo tragaras como la buena chica que eres?
-¿No seria algo demasiado bestia verdad? - metí su polla de lado forzándola a salir bruscamente habiendo llenado mi mejilla.
-Oh, jo-der... - se estremeció tras la chupada rápida – no, no seré brusco, era una forma de hablar, cariño. Aunque, me esta apeteciendo darte por culo mientras agarro esas... - agarró uno de mis pechos bastante firmemente clavando sus dedos. Luego llevo la mano a mi mejilla que acaricio – ¿Empezamos amor?
-Si, a todo... - engullí toda su “setita purpura”. Y comenzó a meter y sacar su polla dentro de mi boca con movimientos de cadera. Yo dejaba que mis labios recorrieran su piel. Hacía un ruido como de ventosa cuando a veces su polla salia de mi boca por un breve instante. Era lo que llamaban “follar la cara” o “follada facial”, no estaba tan mal como pensaba. Me hacia sentir como un poco objeto, pero ¡ey! Estamos follando, no trabajando y me iba este rollo mucho.
Poco a poco la notaba mas adentro de mi boca, dejaba cada vez menos espacio para poder lamerle la polla cada vez que esta entraba; pero me daba igual.
Comencé poco a poco a saber apreciar el sabor que se acumulaba en mi boca. Aun así mi boca se llenaba de tantas cosas que acababa babeando por las comisuras de los labios.
Al poco rato de empezar la “follada facial”, lleve mi mano a mi coño y comencé a masturbarme. Era excitante.
Al poco rato mi otra mano comenzó a acariciar sus pelotas. Nuevamente con cierta delicadeza.
Su brío comenzó a aumentar.
La saliva comenzaba a caerme sobre los pechos y acababa mezclada con el agua de la ducha.
Noté como a veces hacia paradas como si le doliera meterla en mi boca. Por un momento pensé que le estaba haciendo daño con los dientes; así que le mire a la cara, pero su rostros mostraba un placer infinito. Entonces, con la voz entrecortada me dijo:
-Ca-riño, me... corro, me corro nena... ah aaah... - su polla comenzó a palpitar mientras la sacaba lentamente de mi boca.
Esto seguro iba a ser bastante empastroso. Lo había visto en todas las películas porno que había visto; así que en parte imite a las actrices de las películas y abrí la boca.
El comenzó a sacudírsela nuevamente con bastante energía. Creo que no se molestaba ni en apuntar. Mientras esperaba su gran corrida en mi cara, comencé a masturbarme emocionada con mas intensidad.
No se, pensaba que nos correríamos al mismo tiempo. Pero no, bueno no al mismo tiempo exactamente.
El comenzó a gemir como un Alce o un Reno poniendo la cara como si estuviera a punto de estornudar y comenzó a correrse.
Me dio la sensación de que se estaba corriendo a cubos. Su semen me cayo en los ojos, la nariz, las mejillas, ¡me llenó COMPLETAMENTE LA BOCA SIN CERRARLA, JODER! Era un puto semental, creo que tenia los huevos llenos de hacia unos cuantos días o meses.
El semen caía sobre mis tetas, como la mermelada cuando desborda de una tostada y te quedas embobada por el sueño mirando como cae en el mantel... ehm creo que me estoy despistando.
Cuando acabó de correrse, comenzó a restregar su falo contra mi cara y mi boca.
Le lamia el falo a ciegas.
-Jejeje, y ahora trágatelo todito, pequeña mía... - mientras redireccionaba toda su miel hacia mi boca. Yo la atrapaba y me llenaba la boca.
Me ponía tan cachonda. Aunque el sabor era algo fuerte hice un esfuerzo y me lo tragué.
Para mi sorpresa no era tan asqueroso. Solo tenia un sabor fuerte. Aun asi me entraron ciertas arcadas y casi vomité por la textura que tenia.
Así me gusta cariño! - me dijo mientras me levantaba del suelo y me pasaba los dedos por los labios. Le lamí los dedos con la dulzura de una enamorada, incluso me metió uno dentro y se lo chupé gustosamente mientras le miraba a los ojos. Lo cual le excitó nuevamente, su polla se sacudió con espasmos.
Volvía a ponerse dura, aunque no tanto como al principio antes de correrse.
Rápidamente me dio la vuelta. Me agarró los pechos y me comenzó a besar en el cuello.
-Mmmm... - beso en el cuello – ¿estas preparada para el sexo anal, cariño?
-Ohh... estoy... -mordiéndome el labio – mas que lista... - le comencé a restregar el culo contra su polla.
-Jejeh... perfecto, perfecto, amor... - se puso de rodillas a mi espalda y me metió su lengua por el culo, no demasiado profundo pero me resulto algo violento.
Me gustó al fin y al cabo pero fue algo violento.
Dejó todo mi ano chorreando babas y lleno de saliva. Volvió a ponerse de pie y me encaró hacia la pared.
-Dóblate hacia adelante. Así sera mas cómodo para los dos. - me apoyé sobre el grifo de agua y sin querer lo cerré. No pareció importarle demasiado.
Noté entonces como la punta de su polla estaba en mi culo. Y comenzó a escupir un par de veces sobre mi culo y sobre su polla.
Antes de meter su polla me metió su dedo gordo y comenzó a moverlo dentro. Me pareció bastante extraña la sensación, y presentía que no iba a ser tan placentero como seria para el. Así que llevé una de mis manos a mi húmedo clítoris y comencé a masturbarme. Giré mi cara hacia él para ver como su polla entraba por mi culo. Y antes de que me diera cuenta...
-OH JOD... mierda... - mordí mi labio con bastante fuerza. Noté como la cabeza había entrado dentro de mi culo. Parece que la lubricación funcionaba, como nos recomendaban en las clases de educación sexual.
En cierta manera era algo placentero, al menos hecho con calma y sabiendo lo que hacen. Como era este mi primer caso con mi Entrenador.
Fue empujando hacia delante y atrás con suavidad y cierta ternura. Controlando la posición con sus manos en mis caderas. Extraño para ser sexo anal lo sé, los hombres de normal se empiezan a desvariar y acabas sin poder sentarte en unos días, pero con el Entrenador era mas calmado; creo que fue el primero que me hizo idealizar el sexo anal.
Llevó sus manos a mis pechos una vez estaba mas y mas adentro. Hasta que llego un “tope” y empece a gruñir de dolor. Como si fuera un cuchillo lo que me clavaba.
-Has-hasta ahí... - me dio un beso en el cuello, mientras se reclinaba sobre mí – recuerda intentar dilatar si crees que puedes... yo iré con mucho cuidado... - me puso recta; comenzó a lamerme el cuello y acariciar dulcemente mis pechos. Algo de lo que hacia empezó a funcionar y pudo seguir penetrándome con su enorme polla sin mas problemas y sin saltarse el doloroso “tope”.
Fue entonces cuando me comenzó a embestir contra la pared, puso sus manos sobre mis hombros y hundió su polla hasta el “tope”. Iba aumentando el ritmo. El frío de la pared contra mi cara contrastaba con su cuerpo ardiente y furioso embistiendome.
Al final dejé de sentir el frío de la pared.
No se que fue ni el porque en verdad, tal vez mis dedos húmedos acariciando mi clítoris; tal vez fue la intensidad con la que me estaba aplastando contra la pared o tal vez el sexo anal. Pero éste era y sera un momento único en mi vida. Nunca jamas disfruté del sexo anal de semejante manera.
Llegué a correrme dos veces antes de que me cambiara ligeramente de postura.
Me agarró la pierna derecha y, poniendo a prueba mi flexibilidad, la levanto y siguió penetrándome al mismo ritmo pero sacudiendo y moviendo su polla desde diferentes ángulos.
Durante todo ése rato me hizo sentir muy sucia pero a su vez como nunca.
Después de unos cuatro o cinco minutos, se volvió a correr esta vez sin sacarla ni cambiar el ritmo de las embestidas.
Al seguir penetrándome algo en mi interior se desató de nuevo haciendo que me corriera. Su semen todavía seguía cayendo desde mi culo; sus embestidas posteriores hacían un ruido tan obsceno como, en cierta manera, erótico y excitante.
Finalmente la sacó. Me dio la vuelta bruscamente y comenzó a besarme. Me abrazó y me sostuvo sobre su polla, sin penetrarme todavía.
-Nena, va a ser difícil volver a darte clases después de esto -siguió besándome enérgicamente. Su lengua era como una anguila tratando de escapar de la red de un pescador – si se enterasen en este instituto, iría directo a la cárcel... - besó mi cuello hasta llegar a mi clavícula para luego volver al principio y mordiéndome no pude evitar soltar un gemido – ¿tu no querrías eso para mí, verdad?
-¿Por quien me has tomado? - él sigue besándome en el cuello y paulatinamente empieza a frotar su falo entre mis glúteos, agarrando mis nalgas y arrastrando mi cintura hacia delante y atrás – me tienes a tu merced cuando quieras, tonto... para ser tan mayor pareces mas bobo de lo que pensaba...
Mi clítoris apenas nota la fricción, pero el simple hecho de notar su polla cerca de mi coño. Me estaba excitando lo suficiente como para estar cachonda sin necesidad de que rozase deliciosamente mi clítoris.
-Un poco de respeto a tus mayores, pequeñita – atrapa mi labio inferior con los suyos, succionandolo – creo que tendré que castigarte un poco con la... “regla” - su polla comenzó a palpitar mas intensamente, creo que estaba claro a que “regla” se refería - … del profe... ¿ah? Si... estoy impaciente por clavártela hasta el fondo y llenarte con mi miel. Con mi leche... si... mi... - me besó bastante intensamente mientras comenzó a arrodillarse conmigo entre sus brazos y sobre su polla - ...néctar.
Se sentó con las piernas cruzadas y las rodillas descansando a los lados.
Me levantó hacia arriba ligeramente; lo necesario como para que su falo surgiera como un periscopio de un travieso submarino tratando de explorar lo que pasaba entre los dos.
-¿Lista, cariño? - me preguntó mientras me sostenía con una mano y con la otra dirigía su polla hacia mis labios inferiores.
-Claro... - sonreí traviesa; me sujetaba a su hombro izquierdo y con mi otra mano comencé a abrir mis labios – fóllame como el animal que eres... - no había nada que me apeteciera mas en ese momento. Mi cuerpo exhausto de hacer deporte y de follar con mi Entrenador, comenzaba a flaquear, pero éso en cierta manera me hacia mas dócil, como una gatita somnolienta. Hambrienta de polla; de su polla; solo su polla.
Su falo caliente y palpitante comenzó a entrar lentamente.
Comencé a bajar sobre él lentamente, saboreando cada centímetro de su falo. Me relamía exageradamente. Mis ojos se quedaron blancos. Algo en mi cuerpo comenzó a surgir conforme mas de su miembro tenia en mi interior.
Como un pillo, comenzó a lamer y mordisquear suavemente mis pezones, y finalmente chupetearlos. Entierra su cara entre mis pechos.
-Nena, oh joder... estas tan caliente y húmeda por dentro... - me abraza fuertemente cuando toda su polla acaba entrando dentro de mí – dios... ojala este momento no acabe nunca... ohh... joder... - al momento lleva sus manos a mis caderas y comienza a embestir y alejarme. Embestir y alejarme.
Su polla palpitante y caliente dentro de mi. No puedo evitar el soltarme y comenzar a gemir despreocupadamente. Él trata de contener mis jadeos y gemidos con sus dedos dentro de mi boca. Miro al “cielo” arqueando mi cintura mientras me contoneo gozando lascivamente de su polla.
-OH SI, JODER... FOLLEME COMO UNA BESTIA, SEÑOR ENTRENADOR... AAAHH... SIII... Mmmm... - empiezo a relamer sus dedos. Supongo que eso me vuelve un poco mas silenciosa aunque también le pone mas cachondo.
El bombeo producía unos ruidos tan jodidamente obscenos y bizarros que no podía evitar que fuera parte de la fuente de mi excitación.
“¿Y si entraran otros chicos en ese momento...? Joder... Me podrían violar... aunque, si solo fueran un poco mas “adultos” y cariñosos... podríamos montar una orgía. Si, no estaría nada mal tampoco probar algo así...”, pensé para mis adentros. Sonreí ante la idea. Escuché como él reía entre dientes.
-Parece que... - respiración entrecortada - ...que te esta gustando... muñeca, ¿eh? - agarró mis pechos con ambas manos y los comenzó a masajear.
Llevé ambas manos detrás de mi cabeza cruzandolas. Estaba disfrutando como nunca en mi vida lo había hecho. Bailaba al ritmo de las sacudidas. Mordisqueaba mis labios, con media sonrisita. Abría la boca jadeante para que me escuchara gemir y jadear.
Su polla campaba a sus anchas en mi coño.
“Ésto es el puto paraíso...”, pensé. Mientras, mi cuerpo sucumbía a un ritmo cada vez mas alarmante al cansancio.
También estaba a punto de correrme.
Notaba como unas oleadas de sacudidas electrizantes inundaban mi cuerpo. Y antes de que llegara a correrme noté como dejé de bombear su polla a mis adentros.
Aun así yo seguía. Quería tener el mejor puto orgasmo de mi vida.
Entonces en una ultima empujada. Clavó su polla hasta el fondo, me abrazó fuertemente hundiendo su cara entre mis pechos y soltó su ultima corrida, tan profundamente que noté como su cálida leche inundaba cada recodo de mi coño.
Mis ojos se abrieron como platos y mi cuerpo comenzó a sacudirse entre espasmos orgásmicos.
A penas pude decir nada, solamente jadear profundamente mientras rodeaba su cabeza con mis brazos. Me caían lagrimas de puro placer.
Di mis ultimas caídas mientras de mi interior notaba como salia una mezcla de semen y mis fluidos orgásmicos.
-Oh, nena... ha sido... ha... sido... fantástico... – me dio mi ultimo beso. Su lengua acaricio mi lengua cariñosamente.
-Lo sé, al fin y al cabo es usted un buen entrenador, Entrenador... - me puse de pie quedándome libre de su sabrosa polla.
Comenzó a caer sobre su falo restos de lo que había inundaba mi coño.
Me giré para encender la ducha nuevamente y poder limpiar nuestros cuerpos pecaminosos.
Entonces acerco su cara a mis nalgas y volvió a meter su lengua en mi ano.
-Ah! Entrenador! Jajajajaja... por hoy es suficiente... - aparte su cara girándome.
El agua caliente caía nuevamente sobre nuestros cuerpos. Él se puso en pie nuevamente.
-Por hoy... - me hizo un guiño.
Alcanzo su bote de jabón y echó del suyo sobre mi cuerpo. Me deje caer casi rendida sobre él mientras sus manos me enjabonaban el cuerpo.
Cubrió cada centímetro de mi cuerpo con sus manos. En mis adentros nuevamente me estaba derritiendo ante sus artes. Notaba lo sabio que era en según que cosas. Sus manos así como su polla eran una maravilla, algo celestial. Jaja. No os exagero, años mas tarde aun no he encontrado alguien con ese manejo de las manos; o tal vez es que lo idealizara aquella vez, no lo se.

Durante las siguientes semanas durante alrededor de dos meses y medio, tuvimos escarceos y encuentros tanto dentro del Instituto, así como por toda la ciudad. En el metro, en un supermercado, en una cafetería, el almacén del gimnasio, una de las clases de noveno grado e incluso en el despacho del Director. Tuve suerte que sabia donde se escondían las cámaras ocultas, ya que las instaló él, y no nos pillaron en ninguna ocasión.
Mamadas, pajas casi en publico, algún que otro sesenta y nueve (encima de la mesa de una de las clases de noveno grado); repetí sexo anal en unas cuantas ocasiones, básicamente cuando él me lo pedía,...
Pero pese a todo eso, mi vida no estaba tan resuelta como pareciera.
Necesitaba complicarme un poco mi vida, a parte de que mis ausencias me hicieron que mis notas cayeran radicalmente. Dejé el equipo de baloncesto. Me despedí de mis amigas... y por algún motivo, olvide despedirme de él, mi Entrenador.
Y así pasé mi servicio militar con cierto secretismo. Temas confidenciales.
Pero finalmente volví a Raccoon City.
Y durante esos años viviendo sola pude recordarlo de vez en cuando. Solía aprovechar algunas veces cuando veía la lucha libre en la televisión no podía evitar recordarle, veía su cuerpo desnudo aquí y allá e inevitablemente acababa masturbándome; imaginándome como peleaba con él y entonces me “castigaba” como aquella vez; en películas de acción; en partidos de baloncesto de las Universidades o Institutos, a veces me “colaba” para ver como jugaban y no podía evitar también ponerme bastante húmeda.
En fin, fue pasando el tiempo. Y finalmente llegó el incidente de Raccoon City.
Todo mi pasado quedó atrás. Volatilizado.
Salí con vida. No quiero hablar mucho del tema. Solo que dicho incidente fue lo que me hizo unirme a la BSAA y tratar de erradicar las armas biológicas de la faz de la tierra.
Durante ese tiempo, tenia todavía recuerdos de él. Incluso sueños demasiado radicales. Húmedos, salvajes y algunas veces bastante raros... Así que pude soportarlo mas fácilmente.
Necesitaba verle aunque fuera una ultima vez.
Gracias a mis vínculos en la BSAA, pude seguir un leve rastro de lo que fue de mi Entrenador durante los años que no lo volví a ver.
Al parecer, no paso apenas uno o dos meses desde que me fui aproximadamente, cuando parece ser que tubo un comportamiento un poco indecoroso. Al parecer le descubrieron masturbándose oculto en el almacén de equipamiento del gimnasio. Curioso, allí solíamos enrollarnos. Pff, me siento ahora algo culpable.
Seguramente ya no trabaje en la enseñanza. No leí ni encontré nada al respecto, pero estoy segura de que algo así es una mancha imborrable en su expediente.
También entre otros muchos datos como que tenia una moto Harley, estaba soltero, vivía solo... figuraba su residencia actual.
Trabajaba como entrenador personal de fitness a domicilio y en un gimnasio de la ciudad donde vivía.
Así que no perdí tiempo.
Cogí el Jeep, mi balón de basket, algunas cosas mas y puse mi bonito trasero en camino.
No podía dejar de pensar en lo mucho que había cambiado físicamente y si seria capaz de reconocerme. “Si. ¿Por que no? Al fin y al cabo parece que le echaron por mí “culpa”. Seguro que no me habrá olvidado. Si seguro que no.” - pensé.

No fue nada difícil encontrarle. Era una bonita casa de dos pisos y un desván. Con su jardín frontal e imagino que otro trasero con un bonito árbol. Tenia el jardín bastante bien cuidado, de hecho, ahí estaba él.
Aparque el Jeep delante mismo de su casa en paralelo a la calle. Apague el motor y le miré detenidamente.
Verle así de nuevo, sudoroso y sucio hizo que me latiera el corazón mas rápido.
Me puse la gorra para darme algo de misterio.
Aunque con este escote que llevo ahora en mi camiseta dejando ver sutilmente mi sujetador negro, seguro que era lo único que le bastaría para no poder ver mi cara.
El pantalón militar de paracaidista me encantaba ya que me marcaba y realzaba ligeramente mi trasero.
Me bajé del Jeep de la BSAA, y empece juguetear con el balón lanzándolo en el aire sin botarlo. Quería sorprenderle.
Cerré la puerta sin alertarle de mi presencia.
Subí a la acera y miré alrededor, el vecindario. Era un mas que decente vecindario. Me alegraba un montón de que al menos viviese confortablemente.
Mi semental...”, me vino a la cabeza sin poder evitarlo.
-Vaya, vaya, vaya... jeje... - crucé la mitad del jardín hasta plantarme vacilante ante él. -Entrenador... - le puse voz de inocentona – le apetece que juguemos un uno contra uno... quien gane... - no acabé de hablar. Cuando levantó la cabeza rápidamente, se giró y me miró.
Fuera de todo pronostico miró antes al balón. Luego mis pechos y finalmente mi rostro ensombrecido por la gorra.
-B... B-Bu... Buf... Buffy... ? - dijo entrecortado, me pareció ver como se le ponían los ojos vidriosos.
-... le hace lo que quiere al perdedor... - terminé mi frase.
Sonreí y me descubrí para que me mirara en la cara y mis ojos.
-¿... le apetece la apuesta, Señor Entrenador? - esperaba que me diera un fortísimo abrazo.
Dejó caer la pequeña pala que llevaba en la mano. Todavía mudo, sin dejar de mirarme. Ni siquiera parpadear.
Se pone en pie, y a pesar de los años que han pasado, me he dado cuenta de que no he crecido demasiado; y él sigue siendo imponente o incluso aun mas.
Mis pezones empezaron a ponerse algo duros como si estuviera en el Ártico sin chaqueta.
Al fin vuelvo a poder oler su sudor tan masculino.
Da un par de pasos y me tiene prácticamente a su alcance, pero aun así, decide murmurar para si mismo. “Por favor Señor, dime que no es otro espejismo...
Se quita los guantes y los deja caer al suelo. Da otro paso, hasta estar cara a cara conmigo.
Noto su aliento sobre mi frente; no para de mirar mi rostro y parte de mi cuerpo, como si estuviera esperando que mi cara cambiara o algo por el estilo.
Pone sus manos a cada lado de mi rostro sin tocarme. Como si tuviera miedo de intentar tocarme y que me esfumara; como si todavía pensara que soy un espejismo.
Hasta que inhala por su nariz profundamente y huele mi aroma; finalmente sus manos acarician mis mejillas. Sonríe; cierra los ojos.
Le beso la mano; dejo caer la pelota sobre el césped y llevo mi mano al bolsillo delantero de su mono de trabajo tirando de él hacia mi.
Acerco mi cara a la suya hasta rozar mis labios con los suyos.
-Si me haces esperar mas... creo que me deshidratare aquí, Entrenador.
Acaricia mi nuca y me besa apasionadamente. Su lengua jugueteando con la mía como lo solía hacer tiempo atrás.
Le envuelvo con mis brazos y levanto una de mis piernas para enredarle un poco mas. Él lleva una de sus manos a mi pierna y la mantiene sujeta.
Empiezo a notar como su polla se esta poniendo dura como un ariete.
Acaricia mi culo con ambas manos; recorre mis caderas hasta mis pechos y los amasa como los panaderos con la masa del pan.
-Oh nena... cuanto tiempo, por dios... - comenzó a besarme el cuello - ha sido una puta mierda ver como desapareciste de mi vida sin decirme prácticamente nada- empezó a lamer mi oreja llena de piercings - Al desaparecer así, hiciste que me obsesionara contigo... - me levanta en sus brazos mientras me sigue mirando y rodeo con mis piernas su cuerpo - ... y por eso no he podido dejar de pensar en tu cuerpo, en como follábamos. Pero... pero ahora estas al fin aquí... estas aun mas follable de como te recordaba... - comenzó nuevamente a besar mi cuello hasta mi oreja la cual lame incesantemente; yo no podía hacer mas que dejarme llevar durante un tiempo. Le abracé y apoyé mi cabeza sobre su hombro.
-Mmmm si... eso es, me encantaría poner a prueba mi follabilidad... right... fucking... now... - le dije mientras acabé mirándole a los ojos con mi mirada de zorra, lista para acabar con mi presa -Clávame tu polla, ya no te tienes que contener nunca mas... y lo sabes... - le dije susurrando al oído.
Le di un beso en el cuello. Y entonces salimos disparados al interior de la casa. Mientras él corría conmigo en brazos, como si no fuera ningún tipo de carga; yo le abrazaba con los ojos cerrados dejando mi cabeza descansar en sus hombros, tratando de contener mi alegría.
Sentía como todos sus músculos se ponían en tensión a través de su ropa. Era sumamente excitante.
Su fuerte olor a sudor se entremezclaba, de alguna forma, con el olor de tierra removida y algo de césped.
Al rato, noté como se paraba y daba una patada a una puerta abriéndola de golpe.
Por el olor de la estancia era un dormitorio.
Me dejo caer sobre la cama. Reboté sobre esta segura y le miré de manera traviesa.
Comenzó a sacarse la ropa; empezó desenganchando los tirantes del mono de trabajo, mientras sus pies se sacudían nerviosos tratando de descalzarse.
Levanté mi pierna y comencé a desatar mis botas. Él ya se había sacado las botas de trabajo y el mono cayo de golpe al suelo dejando la camiseta blanca con numerosas manchas de tierra y unos calzoncillos que parecían estar quedándosele pequeños por momentos.
Seguía tan jodidamente bien dotado, sin duda la voy a gozar a rabiar.
Cuando a penas me había quitado una de las botas, él ya estaba prácticamente desnudo; solo le quedaban los calcetines, los cuales se saco con la misma velocidad mientras se encarama y repta sobre las sabanas hacia mi.
Agarré las sabanas, bastante corrientes pero suaves casi parecidas a seda pero sin llegar a serlo, de color beige.
La cama en si estaba completamente deshecha. Aun así era bastante estimulante.
Su polla se balanceaba apetecible mientras se acercaba a mi.
Me agarró la pierna que carecía de bota y me tiro hacia él. Me desata el cinto que llevo y abre el botón de los pantalones. Mientras doblo la otra pierna y comienzo a desatar con un poco mas de destreza los cordones; lanzo la boca al suelo de la habitación.
Cuando oigo como cae la bota tira de mi pantalón dejándome en mis boxer. Se queda un poco extrañado pero acto seguido acerca su cara y comienza a lamer mi almeja a través de ellos. Humedeciendo mis calzoncillos. Cierro los ojos de placer. Agarro mi gorra y la lanzo como un frisbee sin mirar siquiera donde va a parar.
De repente tras un lametón bastante fuerte, mordisquea los calzones y comienza a tirar de ellos. Estiro mis piernas para que salgan los calzones mas fácilmente.
Contempla mi pubis nuevamente completamente afeitado y caen los calzones de su boca medio escupiéndolos, medio escabulléndosele. Sonrío, ya que me resulta bastante cómico. Mordisqueo mi nudillo y sin perder mas tiempo me libero de mi camiseta y la tiro a un lado sin mucha preocupación.
Me mira tirando hacia atrás la cara y mirándome de forma bastante rara pero nuevamente graciosa.
-Jajajajajajaja... - no puedo contener la risa.
Lleva sus manos a mis pechos y arrastra el sujetador dejando mis senos libres. Comienza a magrearlas como si hiciera mucho tiempo que no las palpaba, cosa que efectivamente era así.
Se abalanza sobre mi sin aplastarme hasta alcanzar mis pechos con sus labios y chupar mis pezones. Empiezo a gemir sin finalmente contener en ningún momento el tono o volumen de mi voz.
QUE ME ESCUCHEN PASÁRMELO BIEN. ¡Que se mueran de envidia, joder!.
Noto en uno de sus movimientos como roza mis piernas su verga. Comienzo a zarandear de lado a lado mis caderas para que las piernas le acariciase el falo; a lo que él responde dándome un ardiente beso y subiendo su cuerpo.
Cuando su cuerpo finalmente esta sobre el mio y sus pies reposan sobre la cama sin aguantar su propio peso; reacciono rápidamente y giramos por la cama, lo suficientemente grande como para soportar la acción que se avecinaba.
Paramos después de un giro completo y cuando quedo encima de él le agarro de los antebrazos de forma dominante.
Yo encima de él, en pose de vaquera, nos quedamos mirándonos a los ojos.
Él se encuentra entre mis piernas. Dejo caer mis mechones en dirección a su cara; comienza a inhalar la fragancia de mis cabellos.
-Oh, jajaja hueles a golosinas y frutos. Voy a disfrutar devorándote poco a poco, Pitufina... - trata de alcanzarme y tocar mis labios con los suyos.
-No si te como yo antes, Gargamel... - llevo mi mano a su falo y comienzo a acariciarselo con calma. Él lleva sus manos ahora libres detrás de la cabeza y cierra los ojos para disfrutar.
Mis labios comienzan a recorrerle el pecho, siempre musculoso y duro.
Mientras, le froto la polla apretándosela; le cubro la punta dejando que me impregne con sus fluidos pre-seminales, levanto la mano y observo el hilo de fluido que se había quedado pringado.
Llevo mi mano necesariamente a mi zona intima y me acaricio.
Noto como levanta la cabeza, me mira y me agarra las nalgas.
-¿Que te parece si nos ponemos los dos a la vez? Sigue cascandomela, nena... - levanta mi cintura con sus fuertes manos y me deja caer sobre su pecho.
-Wo... -me siento mas ligera de lo que creía.
Entonces vuelve a agarrarme de las caderas y se desliza un poco mas debajo de mi. Me mantengo a un poco de distancia de su cara. Veo como se pone y mira mi coño con gula; sonrió ante tal escena.
-Espera, ¿que tal si... ? - me levanto, le doy la espalda y me vuelvo a situar como antes pero mirando a sus pies - ¿ …te chupo la polla como solíamos hacer en las aulas vacías de noveno y tu me comes la almeja? Jeh... incluso sin prisas...
De repente agarra mis nalgas pasando los brazos por encima de mis muslos y comienza a lamer pletoricamente mi vagina, mi clítoris, introduciendo su lengua un poco dentro de mi... Miro y contemplo en todo su esplendor su falo. Subiendo y bajando con entusiasmo, palpitante.
Le agarro la verga con ganas de chupársela, luchando contra los espasmos causados por los lametones que me esta dando; acomodo mi cuerpo sobre el suyo.
El placer era inmenso. Intenso. Delicioso.
Notaba que me lamia como debiéndome un cunnilingus después de hace tanto tiempo.
Con la polla en mi mano, empiezo a escupir sobre el falo y masturbarle lentamente. Tratando de contener mis gemidos y jadeos exagerados ante sus exquisitas y placenteras habilidades amatorias orales.
Creo que era hora de devolvérsela con la misma moneda.
De punta veo como en poco tiempo esta empezando a segregar fluidos, a parte de las babas que le había echado. Me relamo. Estaba demasiado acostumbrada a ese sabor a estas alturas.
Una de sus manos libera una de mis nalgas y comienza a acariciar uno de mis pechos con bastante habilidad para estar centrado en otros quehaceres.
No vacilo mas y engullo la seta purpura. La zona lisa cae sobre mi lengua como preparado para ello. Trato de mantener su polla bien salivada; de esta no se escapa, va a entrar toda.
Su otra mano la pasa acariciando, toqueteando por mis nalgas, metiendo y sacando uno de los dedos en mi ano; mi vagina, midiendo con otro dedo su humedad interior... Creo que de esa manera sabia a la perfección lo húmeda y preparada que estoy para tomar su polla dentro de mi.
Su verga debido a la posición llega a entrar hasta zonas de mi boca que... bueno, dejan de ser mi boca, también facilitada la tarea por mis giros de cabeza que lograba acomodar mas centímetros de carne dentro. La noto poco a poco penetrando en mi garganta; cada vez mas, con cada embestida.
Después de tanto tiempo, estoy algo acostumbrada a engullir la polla hasta esa profundidad; aunque en esa postura tiene su limite, que rápidamente alcanzamos.
Él por su parte también intenta introducir sus dedos en mi coño y en mi abertura anal de vez en cuando.
Me ponía jodidamente cachonda. Parece que ahora no se estaba conteniendo como recuerdo solía hacer cuando era mas joven en mis primeras veces con él.
Finalmente metió cuatro dedos en mi coño empezando con el pulgar y con el meñique restante lo introdujo en mi recto.
La mano la movía adelante y atrás, y con su dedo al tenerlo hasta donde podía llegar, lo movía doblándolo estrategicamente. Mas tarde añadió ciertas oscilaciones con el meñique dentro de mi.
Y finalmente, movía la mano alternando los dedos: metiendo el pulgar y sobresaliendo el resto de dedos y viceversa.
Su polla comenzó a estar cada vez mas dura; pensaba que reventaría. Sus venas estaban completamente hinchadas y palpitaba descontroladamente.
Saque su polla de mi boca y le empece a repasar las bolas con mi lengua como podía para luego succionarlas.
Metía un testículo en mi boca y jugueteaba con el; lo metía dentro de mi boca y acariciaba la bolsa con mis labios; mientras la parte que estaba dentro de mi boca era victima de mi viperina lengua.
Fue entonces cuando note unos espasmos distintos; se iba a correr. Era inminente.
Recorrí nuevamente su verga con mi lengua, moviendola rápidamente y acabando en la punta succionandola desde dicho final.
-Oooh... nena, nena... uuuh uuff... me co... - su polla estalló en mi cara como un Mentos cayendo en una botella cerrada de cola light de la barata.
Su leche fue totalmente a mi mejilla izquierda, mi oreja y algo salto a mi pelo. Hasta juraría que llego a mi espalda. Estaba tan caliente que me relamía de placer.
Él no dejaba de estremecerse.
Fue un total de cuatro chorros directos a mi. Era una cantidad bastante considerable de semen.
Una pena no haberlo atrapado con mi boca, ya que era del transparente, del que no era tan asqueroso y me hubiera gustado saborearlo.
Usé su polla para intentar apartar parte de su semen de mí y llevar la mezcla a mi boca. Otros restos los arrastre con mi dedo y compartí parte con el falo. No hay mejor lubricante que el propio semen.
-Mmmm... te has corrido demasiado sobre mi... juju... - me yergo con la espalda arqueada y le miro mientras me chupo un dedo con restos de su semen. - tendré que castigarte un poquito... - reí picaramente.
Me deslizó hasta su cintura; agarró su pene ahora mas lubricado y empapado.
Escupo sobre la punta; levanto mis caderas y acerco su punta a mis labios.
-Cariño... no sabes las jodidas ganas de follarte desenfrenadamente que tengo... oh nena... - me dice magreandome las nalgas y acariciándome por mis lumbares mas tarde.
-¿Si?¿quieres follarme? ¿eh?¿eh?... - empiezo a bailar sobre su punta tanteando la penetración que tanto ansiaba.
-Jejejeje, eso es lo que te pone... ¿eh? Guarrilla... zorrita... jeje... vas a disfrutarla, te la clavare hasta las entrañas y me correré hasta que quedes rellenita como una puta tarta de crema...
-Mas que cachonda me vas a poner hambrienta... - le miro sonriendo maliciosamente.
-Hambrienta de mi polla... suplicaras mas de mi puta polla, nena...
-Ya veremos... juhm... - empiezo a meter su polla lentamente.
Me descuidé y entraron dos o tres centímetros de golpe; él se estremeció de placer. Trate de sacarla un poco... mas bien dejar que entre mas despacio pero él agarro mis caderas y como una bestia despiadada, clavó su polla hasta el fondo.
Él seguía tumbado, bombeando su polla desde las caderas. Comencé a mover mis caderas, cabalgando sobre él.
Apoyó mis manos en sus rodillas y empiezo a cabalgarle mas rápido.
Su polla me llena completamente. Puedo notar incluso como sus pelotas tocaban mis labios.
No suelta mis caderas para nada mas que agarrar a mis nalgas y luego volver a mis caderas.
No dejo de oír como gimotea de placer.
Me encanta su polla; me llena completamente. Creo que poco llegaba a quedar fuera.
El ruido de la cama con cada embestida y salto era bastante extraño. Seguramente tenga una de esas extrañas camas, pero poca importancia le doy en el momento; no dejo de estremecerme de placer. Su polla acaricia todo mi interior. Doblegando mis labios y mi clítoris; penetrándome profundamente.
Alzo mis brazos mientras sigo cabalgándole, mis gemidos se entremezclan con los suyos; sigo contoneandome, haciendo círculos con mis caderas sobre él
Acaricio mis pechos, apretando y pellizcando los pezones; me relamo de placer literalmente.
-Ahh... uhmmm... joder... tu coño... tu co... ño... esta s-su-succionando.... me... aah... - intentaba decir mientras se retorcía de placer. No puedo evitar sonreír.
Mi boca se comenzaba a secar de tanto jadear con la boca abierta.
Poco a poco sus manos suben por mis costados hasta conseguir arquear aun mas mi espalda y doblarme sobre él.
Sus manos comienzan a magrear mis pechos. Aumenta la intensidad de sus sacudidas.
Apoyo mis manos a sus lados sobre la cama.
Una de sus manos baja entonces por mi pecho, pasando por el abdomen, el ombligo... llegando a mi clítoris. Lo acaricia tiernamente, sin cesar en las acometidas.
Jadeo sin control; muerdo mi labio y cierro los ojos. Decelero en las acometidas, disfrutando de la forma en que me tocaba.
Al poco rato, noto como por mi cuerpo recorren unas descargas que hacen estremecerse mi cuerpo.
-Entre-entre... entrenador... Me corro... me... corro... - apenas puedo decir algo cuando los orgasmos sacuden mi cuerpo enérgica y deliciosamente.
Los gritos de placer los habrán oído los vecinos con total seguridad. No me cabe duda.
Me derrumbo sobre su pecho. Él me abraza y me besa en el cuello. Busco su boca, jadeante y extasiada. Nuestras lenguas se encuentran y nos unimos en un beso; él sigue dentro de mi.
Sigue penetrándome, mas despacio pero igual de deliciosamente.
-Córrete d-dentro... dentro de MI... - no podía dejar de pensar en ello, me ponía muy cachonda pensar en ello.
Agarro sus pelotas masajeandolas; él sigue penetrándome sin pausa, todavía no me la ha sacado cuando se yergue y me agarra fuertemente. Comienza a follarme con un poco mas de intensidad.
Magrea mis pechos y comienza a besarme en el cuello.
-Nunca olvide tu cuerpo... - me dice mientras sigue su boca en mi cuello -... y ahora eres una Diosa... - Pasa a lamer mi oreja llena de piercings.
Lo sé”, pensé para mis adentros mientras sonreía caprichosa. Llevé mi mano a su cabeza y le comencé a acariciar; hundiendo mis dedos entre sus cabellos.
Nos besamos; me abraza de repente, penetrándome cada vez mas profundamente pero a su vez lentamente.
-Si, cariño... sigue así... ahhh... - jadeo con cada embestida que me daba.
Acto seguido, libera mis pechos de sus “garras”, separa su pecho de mi espalda y lleva sus manos a mi espalda; empieza a empujarme hacia abajo. Quiere que me apoye sobre la cama.
Me recuesto sobre la cama con la espalda arqueada y mirándole de reojo.
Agarra un poco mi pelo tirando de él, la otra mano la lleva a una de mis nalgas y comienza a acariciarme todo el trasero jadeante de placer; notaba como su polla en ese mismo instante había crecido apenas unos milímetros, los suficientes como para volver a ponerme caliente.
Ahora, podía empujar con mas fuerza aún mi cuerpo contra el suyo procurando que la penetración sea ademas mas intensa y profunda.
La penetración se vuelve aun mas “orgásmica”, deliciosa.
Al poco rato, humedece uno de sus dedos en mi boca; lo relamo y succiono como si fuera la polla de alguien que se une a la fiesta y sin importarme se la chupo también.
Lleva ese dedo a mi culo y lo introduce lentamente; pero, con las embestidas que da, me lo acaba metiendo entero al poco rato.
Lo empieza a mover circularmente.
Pasa poco tiempo cuando el placer de estar siendo sometida así hacen que me corra nuevamente. Él sin duda lo nota; y comienza a embestir pausada pero enérgicamente.
Tiro mi cabeza atrás extasiada de placer.
Ademas de embestirme lleva sus manos nuevamente a mis pechos y me besa en la espalda y el hombro; va subiendo hasta llegar a mi cuello y mas tarde la oreja.
Noto su polla palpitar de placer. Empieza a jadear mas entrecortadamente.
-Ohhhh... joder... ha sido impresionan...te... aah... - intento darme la vuelta para tirarme encima de él, pensando que ya habíamos terminado pero no soltó la polla de mí.
Su polla aun seguía dura y palpitante. Aunque él tenia constantes espasmos de placer, pensé que era que se había corrido, pero no era así.
Yo estaba ardiendo, no podía haber notado ninguna diferencia después haberme corrido.
Alcé una de rodillas apoyando el pie en la cama sin sacar en ningún momento su polla de mi interior; noté como su polla seguía en la misma posición, dejándome sentirla completamente.
Me quedé mirándole cara a cara; comencé a besarle con mi lengua jugueteando dentro de su boca y a cabalgar sobre él. Al parecer estaba exhausto.
Puse mis manos en su musculoso, caliente y sudoroso pecho. Mis caderas se movían concentricamente, en círculos. Podía notar como su ardiente polla me penetraba; tenia una bomba a punto de estallar entre mis piernas.
Sonreí ante su rostro convulso por el placer.
Decidí arquear mi espalda y separar mis piernas alzando mi otra rodilla apoyándome en la cama y apoyar mis brazos sobre la cama.
Y entonces empece a subir y a bajar enérgicamente usando la fuerza de las piernas y las caderas.
Creo que empezaba a alcanzar otro orgasmo. No era muy buena idea que volviera a correrme antes que él, pero no tuve que esperar mucho mas cuando note como sus manos apretaron por momentos mis caderas llegando finalmente a mis muslos.
Entonces fue cuando llego al clímax.
Bajé mi cuerpo dejando toda su polla dentro de mi. Y si. Lo note perfectamente pese a estar tan caliente.
Su semen me llenó. Como el agua pasando por una manguera y estallando al salir contra mi.
La polla salio de mí dejando caer todo el semen, o casi todo lo que me había impregnado en mis adentros.
Sus gemidos seguro que se pudieron haber escuchar alrededor de su casa.
-Oh, joder... nena... ha sido... uf... dios... - dijo mientras se quedaba casi dormido.

Me acerqué y le acaricie la cabeza limpiándole algo el sudor de la frente; le di un beso en la frente.
Descubro en ese momento que esta completamente grogui.
Sonrío, casi a punto de reír a carcajadas. Salgo de la cama desnuda y miro por la ventana del dormitorio.
Es entonces cuando me percato de como la ventana da directamente a la casa de los vecinos y podía contemplar sin problema la ventana contigua de los vecinos. En la que estaba enfrente se podía ver como había un chico joven con gafas mirando completamente atónito.
Lo había visto todo, seguro. O al menos durante los primeros orgasmos.
Que le haremos... ?”, sonrió mientras me arreglo parcialmente el pelo sin dejar de mirarle.
Le guiño un ojo y le lanzo un beso.
De alguna forma, me gustaba la situación a pesar de estar con el corazón acelerado y es seguro que al chico le debe estar pasando lo mismo o quizás le late aun mas rápido, quien sabe. La debe de tener dura y a punto de explotar en sus pantalones.
Espero que el crío no sea un chivato y le complique algo la vida al Entrenador.

Me doy media vuelta y me voy en búsqueda del aseo y la ducha, sin prisa alguna.
Antes de salir de la habitación, recojo mi ropa y le miro.
Seguramente le vuelva a ver en un futuro no muy distante, si. Tras la ducha. La casa sigue silenciosa. Lo único que rompe el silencio son los ronquidos del Entrenador.
Salgo de la casa y aun sigue el balón de baloncesto que traje.
Subí al Jeep.
Me alejé sin prisas. Había merecido la espera para saldar esta “deuda”.


De camino a casa suena el teléfono móvil.
Miro el numero.
Oculto.
Contesto.
-Diga ?
-Señorita Lynch...
-Si ?
-La señorita White requiere su presencia.


No hay comentarios:

Publicar un comentario