domingo, 25 de mayo de 2014

Disco Wet x Wet x Wet by Zombi (SPA)





Llevaba toda la noche algo inquieta.
No entendía muy bien porque pero algo me decía que necesitaba follar, de hecho, solo follar.
Era solamente pensar en ello y ponerme algo inquieta.
Debajo no llevaba puesta las bragas; solo un sostén negro bastante discreto; mi top blanco de tirantes de generoso escote; unos shorts tipo leggins negros que a veces usaba en el gimnasio y encima de eso una falda bastante corta que tenia unas pequeñas cadenas decorativas. Acostumbraba a llevar mi chaqueta de cuero para conducir con la moto, mis botas, sin molestarme en llevar calcetines y obviamente mis guantes de cuero “sin dedos”.
La verdad es que no tenia una idea concebida de donde ir.
Las calles por la noche son siempre lugares donde moran la peor calaña, como yo. Pero eso en parte me ponía aun mas cachonda.
Iba a toda velocidad por la avenida principal, sin importarme que la policía pudiera pararla o no.
Volaba por las calles.
Todos los semáforos en verde y ocasionalmente alguno en rojo. Todo bajo control.
Algo me hizo meterme por una calle pobremente iluminada.
Allí lo mas llamativo que encontré era un local que prometía ser bastante grande, con un único cartel de neon y un portero fuera.
Tenía en mente entrar al primer cuchitril y ligarme a lo primero “potable” que viera.
El nombre de dicho Pub o “Disco” era WetXWetXWet y podía escucharse dentro lo que parecía música de los ochenta o noventa.

Aparqué la moto en la acera de enfrente, no quería ir dando mala impresión y aparcar delante del garito sin mas.
Me quité el casco dejando libre mi melena. Sacudí la cabeza arreglando mi peinado al viento.
El portero me miró. Dejé caer las gafas de aviador sobre el cuello.
Después de hacer un contundente y brusco movimiento para poner el caballete, levanté la pierna y desmonté la moto.
Eché un ultimo vistazo al cartel de la Discoteca. Usaba unas luces de neón rojas. No brillaban tanto como para molestar a la vista.
Guardé el casco y las antiparras en el compartimento del asiento y cruce la calle en dirección a la entrada.
Apenas me acerqué, el portero se interpuso mientras me miraba de arriba a abajo.
Sabia que quería vacilarme un poco, así que me dejé.
No había nadie mas alrededor, tenía vía libre para hacer todo tipo de cacheos y pruebas.
-No puedo dejart... - le interrumpí levantando los brazos lista para que me cacheara si lo veía necesario y no me extrañaba que lo fuera a ser.
Se sorprendió cuando me di la vuelta abriendo la cazadora y levantando las solapas dejando ver mi cintura. Sus manos se deslizaron bajo mis axilas. Y comenzó a palparme; no negaré que estaba con ganas de que me diera algo de caña así que como calentamiento no estaba mal.
Agarro mis pechos deleitándose durante un par de segundos, supongo que para parecer que es un cacheo. Se notaba que disfrutó un poco al agarrarlos, escuché como jadeó entre dientes de cierta excitación, como tratando de ocultarlo. Parece que le costó volver un poco a la realidad porque después de acariciarlos hizo un movimiento extraño, torpe, con las manos que trataba de ser algo referente al cacheo. Me quedé mirando las manos pensando para mi misma “¿que coño...?”, no pude contener una pequeña sonrisa con una mueca acompañada de una risa aspirada y muda.
Continuó con sus manos por mis costillas, llegando a mis caderas y pasando pobremente a mis rodillas.
Acto seguido se fue a mi pierna izquierda rodeándola con ambas manos, como haciéndome un masaje. Creo que era obvio que si llevase algo en los muslos se vería a simple vista. Pero dejemos el sentido común de lado; el pobre quería tocar carne.
Sus manos subieron como quien no quiere, hasta mi entre pierna. Con el canto de la mano rozó mis labios íntimos que prácticamente estaban algo húmedos y cálidos.
Juraría que escuche una pequeña risa muda por su parte, cosa que no me extrañaría.
Cambio de pierna y volvió a subir y rozar con su mano mi coño, haciendo que diera un pequeño “saltito” sin separar los pies del suelo. Me mordí el labio y le mire por el rabillo del ojo.
Le pude ver sonriendo mientras se reincorporaba. Me giró hacia él y volvió al registro de mi torso. Agarró mis pechos haciendo contacto visual, le devolví la mirada mientras le sonreía como no importándome una mierda su manoseo. Para no variar, magreó mis pechos saciándose.
Seguidamente ACARICIO mis costillas y comenzó a bajar las manos nuevamente por mis caderas. Las llevó hasta mis nalgas y las agarró de una manera nada gentil; haciendo que arqueara la espalda sacando el culo en pompa. Los agarró con tal fuerza que note como abría mi ano bastante bruscamente, algo realmente molesto. Cambié mi gesto y parece que sus manos se “volatilizaron” de allí.
Siguió por mis muslos hasta abajo.
Cuando se reincorporó nuevamente llevó su mano con total osadía a mi coño, agarrándolo y sacudiendo sus dedos como “sabiendo” lo que hacia; me retorcí poniéndome de puntillas apoyándome sobre él. El tipo era bastante grandullón y no le seria difícil levantarme del suelo.
Coqueteando llevé mi mano a su brazo y lo aparte apresuradamente.
-Si vas mas lejos, no se si llamar a la policía, cobrarte... o que seas tu el que cobre - vacilandole me encaminé al interior de la discoteca sonriendole con cierto ademan de seriedad.
Me dejó pasar sin mas vacilación mientras se mordía el labio; olfateaba la mano que me había “agarrado”.
Barrel of a gun de Depeche mode, me recibió al entrar.
Era como casi todo garito de este tipo. Bastante oscuro y la música ahogaba cualquier tipo de conversación decente. En el ambiente flotaba una especie de aroma bastante exótico; solo eso hacia que el local pareciera de otro tipo, mas serio o interesante.
Había mucha gente variada.
Fui adentrándome lentamente, pasando los primeros grupos de gente que buscaban la tranquilidad para acabar sus borracheras en paz hasta pasar algunas personas que bailan sin rumbo aparente y sin mirar a nadie a la cara, parejas que iban de lado a lado con sus bebidas heladas a decir de la forma con la que sostenían las copas y vasos.
El suelo apenas podía identificar de que color era. Podía atisbar alguna que otra colilla y pequeños charcos de bebidas derramadas. Poco mas.
Me encaminé a la barra para poder percibir mejor mi presa.
Mientras caminaba iba decidiendo que seria lo ideal para esta noche. Uno musculoso, un jovencito inexperto,... ¿un jovencito musculoso inexperto?
Me apoyo en la barra; miro la pista de baile y las zonas mas oscuras donde habían mesas y butacas para sentarse, incluso bancos acolchados.
Alguien me toco en el hombro. Gire mi cabeza extrañada para descubrir el barman.
-¿Que le pongo? - inquirió el buen hombre que quedo descartado ipso facto.
-Whisky. Solo. -Me miró sorprendido.
Agarró las botella de White Horse y sirvió un vaso. Levanté el vaso y le dí un trago.
Un chico se aproximó rápidamente y se estrelló contra la barra sin hacer ningún estruendo. Escuché como pedía algo al barman.
Le miré de reojo y era bastante mas alto que yo; teniendo en cuenta que soy bajita, bueno tampoco es algo digno de destacar para un chico.
Tenia un aspecto como de estudiante, tal vez de instituto o recién entrado en la Universidad; con el pelo castaño, corto por detrás y un flequillo cayéndole sin llegarle a tapar ningún ojo.
Vestía vaqueros, una camisa a cuadros gris de manga corta, debajo una camiseta negra también de manga corta, unas zapatillas de deporte negras.
Como curiosidad llevaba un reloj de plástico típico de estudiante que no se preocupa mucho por ese tipo de detalles y un colgante de cordel negro con un colgante bastante extraño de metal, o eso parecía.
Eché un vistazo alrededor para ver si venía de estar con algún grupo, y allí estaban ellos. Otros dos chicos también jóvenes. Un chico como él con el pelo muy corto y otro mas grandullón, sin llegar a estar demasiado gordo. Su indumentaria los delataba eran ademas los mas jóvenes del local. El resto de gente que había alrededor eran gente bastante hecha polvo, borrachos o algo peor. No aguantarían con la polla dura ni diez segundos.
En cambio, ellos puede ser que si y estaba con hambre de polla estudiantil.
El chico seguía pidiendo, esperando mientras el Barman le preparaba lo que había pedido, algo complicado al parecer.
Me acerque un poco a él. Abrí la cazadora un poco mas y ésta comenzó a deslizarse por mi espalda dejando mis hombros parcialmente al aire. Los tirantes de la camiseta como era habitual, me caían por los lados de los hombros; así podía tratar de atraer su atención con las “gemelas”.

Calculé a groso modo, como poner mi cuerpo, arqueando la cintura y “proyectando” mi escote para que entrara en su campo visual en cuanto girara su cara y mirara remotamente cerca mía.
Le estuve esperando, mirando de reojo ansiosa, mordiéndome el labio.
Sabia como hacer para que cualquier cosa que bebiera derramara unas cuantas gotas para que cayeran por mi cuello hasta inevitablemente mi escote.
Es mas simple de lo que parece. Básicamente es apoyar mal los labios en el vaso de forma que no cubres todo el borde e inevitablemente caerá por la comisura de los labios un generoso chorro del liquido en cuestión que se beba.
Al parecer no hacia apenas efecto mis mensajes corporales. Cuando estuve a punto de darle un trago al whisky, alguien se le acercó rápidamente. Le dijo algo y se alejo rápidamente, tal como vino.
Era uno de los chicos que estaba en la mesa de la que sospechaba que era este chico. Vi como volvía y le miré preguntándome que le habría dicho.
Apenas pasaron unos segundos cuando vi como me miró de reojo directamente a mi escote; y con unos espasmódicos movimientos de cuello miró repetidamente a mis pechos, la zona del Barman y por ultimo mis ojos.
Le sonreí; comprendía a que se debía que de repente su amigo viniera y que él hubiera comenzado a mirarme. No se había percatado de mi hasta el momento; miré directamente a sus amigos los cuales estaban haciendo gestos como de “¡animo!”. No pude evitar sonreírles también.
Traté de disimular, mirando al techo y dándole un trago nuevamente.
Le miré de reojo nuevamente. La música se había tornado bastante mas “sexy”, una canción de Prince que nunca antes había escuchado; así que me decidí a iniciar una aproximación mas directa.
Me giré hacia él y acerqué la mano hacia su extraño colgante.
-¿Que es? - hizo una mueca de no escuchar lo que había dicho y acercó su oreja a mí. Le repetí la pregunta muy cerca de su oído; para asegurar las distancias le agarré de la cintura. No pude evitar percibir como apestaba a alcohol.
-Nada, es una baratija; pero me queda bien, ¿no crees?
Le sonreí y vacilé un rato en responder mientras le miraba a los ojos con la boca ligeramente entreabierta y la cabeza ladeada. La música creo que estaba surtiendo efecto.
Maldito Prince y su erotismo...” Tragó saliva mientras me echó un vistazo de arriba a abajo.
-Nada mal... ya lo creo... - nuevamente no me escuchó pero en este caso asintió la cabeza. Creo que sabe lo que le respondí. Vocalicé lo suficiente como para que me leyera los labios.
Por un momento parecía que se iba a alejar de mí. Así que le agarré osadamente del cinturón y tiré de él hacia mí.
-¿Que ocurre, tienes miedo? - tragó saliva antes de responderme.
-No, no es... no es eso...
-¿Entonces... ?
-No suelo... bueno, ir con chicas que... trabajen la noche...
Me eché a reír, por no romperle los dientes con un taburete.
En verdad, no me había ofendido tanto pero no me suele gustar que me llamen Puta y que se vayan de rositas. Aunque en este caso lo hayan hecho de una manera tan delicada e inconsciente.
-No, lo soy... jajajaja... - el chico se quedó perplejo – me llamo Buffy. - me miró nuevamente como diciendo “¿En serio? ¿Te llamas así y no lo eres...?” - bueno así me llaman, pero si te gusta mas: Elizabeth...
-No, no, esta bien... ehm, ¡Buffy! Yo soy Bobby.
-¡Muy bien, Bob-o! - sonreí, él sonrió como entendiendo la broma y “cayó en mis garras”.
-No seas mala... -me dijo al oído pese a que la canción prácticamente estaba acabando.
-Jajajajajaja, no te haces una idea de lo mala que soy... - le miré cautivadoramente a los ojos; eché mis hombros hacia atrás y me apoyé sobre la barra, mientras él seguía acercándose inconscientemente a mí atraído por mi lenguaje corporal.
Levanté la rodilla y la pasé por su lado. Rozando su cadera. Invitándole.
-¿Llevas mucho rato aquí? No te he visto hasta que me he acercado a la barra... -pregunta él.
-El suficiente como para saber como acabaré esta noche -llevé mi mano a su colgante pero esta vez para juguetear con él.
Dio un trago a su bebida y la dejó en la barra, prácticamente rodeándome con sus brazos que apoyaba sobre la barra.
Aproveché ese momento de cercanía para susurrarle al oído:
-Esta gatita quiere jugar un poquito – llevé mi mano a su paquete; estaba ya bastante gorda y lista para dar algo de acción.
Le comencé a besar. Él llevó una de sus manos a mi cadera y la otra a mi nuca, sujetándome mientras me devolvía el beso.
Comenzó a sonar Lamb of God de Marylin Manson.
Su lengua jugueteaba curiosa sin mucha experiencia o idea de lo que hacia. Lo guiaba constantemente.
Acabando de manosearle un cada vez mas dura polla, lo atraje completamente sobre mí, dejandole descansar sobre mí notando como frotaba su polla; poniéndose dura como una puta barra de hierro.
-Me... ape... tece... proba...rrr... - entre mordisquitos y chupetones a mis labios le trataba de decir hasta que se paró y me miró algo colorado – tu jodida polla... - no acabé la frase cuando me agarró de la mano y salió corriendo hacia los baños arrastrándome.
Justo donde iba a proponerle ir.

Al llegar a la entrada de los servicios, parecía que no eran unos baños muy concurridos. Ademas de ser bastante amplios, por lo que podía ver. No obstante el de chicas parecía sumamente poblado.
Ambas puertas se situaban una en frente a la otra.
Nos adentramos en la antesala a ambos baños, una zona bastante oscura, mal iluminada. Allí me empotró y comenzó a comerme la boca casi literalmente.
Parecía que ahora la lengua se encontraba algo mas juguetona. Y no cesaba en restregármela contra la pared.
Por lo que podía ver los baños constaban de tres cubículos, tres pilas con espejos y adornado con los azulejos típicos de color blanco; aunque en esta ocasión estaban bastante sucios y no se podía distinguir del todo el blanco.
Estaban bastante bien iluminados. Al menos mas que donde estábamos dándonos el lote.
-Esperemos... y... cuando... salga alguien... entramos... y... - le seguí besando tratando de que no hablara demasiado alto y nos descubriera alguien, cosa de la cual hasta yo dudaba.
-Si si... lo se... lo se... - le comencé a lamer la oreja mientras llevaba mis manos a sus nalgas, haciéndole que empujara con la pelvis contra mí.
Él por su parte comenzó a dar lametones y chupetones a mi cuello. Sus manos agarraron uno de mis pechos y lo estrujó al principio algo fuerte, luego enfocó su atención a mi nalga que agarraba con su otra mano. Llevó la mano de mi trasero hasta mi espalda y luego la deslizó bajo mi falda y pantys. Por un momento me pareció que iba a meter su dedo por mi ano, pero solo comenzó a tantear alrededor.
No dejaba de prestar atención a la puerta del baño.
Llegamos a estar probablemente durante unos minutos mientras él no paraba de acariciar alguno de mis dos pechos alternando con una mano ahí y con la otra por debajo de mi falda, prácticamente palpando mis nalgas.
De repente algo en su cabeza le hizo pensar que era buena idea o que era hora de bajarme la falda y, no se, tal vez follarme allí mismo.
Cuando me disponía a decirle que esperase, afortunadamente, escuchamos como abrían un cubículo del compartimento de los hombres y salio un individuo.
Cabizbajo y frotándose los ojos; bastante acabado; nada mas salir casi nos lo llevamos por delante.
Esta vez arrastrado por mí, pude ver claramente el cubículo del cual había salido; las demás puertas parecían entreabiertas y se oía que algo moraba en su interior.
Algunos sollozos, algunos balbuceos... y muy pocas probabilidades de que fueran a salir en un buen rato o a importarles lo que fuéramos a hacer al lado de ellos.
Entramos y cerramos bruscamente la puerta con pestillo. No parecía estar tan mal aquí dentro; parecía que apenas estaba usado. Él se adentro hasta el fondo dejando hueco para mí.
Miré por la ranura de la puerta hacia fuera para asegurarme de que nadie nos había visto entrar y seguido para impedirnos estar aquí dentro.
Noté como sus manos agarraron mis caderas y me acercó hacia él; puse a duras penas el pestillo y me desplomé sobre él agarrándole la cara a punto de besarle.
Él permanecía contra la pared con las caderas alejadas de la pared en un angulo de entre cuarenta y cinco a cincuenta grados.
Era complicado mantener el equilibrio así que finalmente me tendí sobre él.
Me comencé a poner sumamente húmeda; estaba encerrada con una bestia que me quería penetrar ansiosamente; acariciaba uno de mis pechos mientras suspiraba enérgicamente.
Llevó su otra mano a mi vientre y la fue bajando nuevamente bajo mi falda y mis pantys. Pero esta vez llegando a mi húmeda vagina.
Comenzó a mover sus dedos con cierta delicadeza, dejándolos humedecer y aprovechándolo para así lubricar mis labios inferiores e ir introduciendo los dedos poco a poco indolora y de manera progresiva dentro de mi cueva de calor. Sus dedos era extremadamente suaves y agradables.
Comencé a estremecerme con cada caricia. Su mano se introdujo por debajo de mi camiseta y encontró mi pezón; con dos dedos comenzó a hundir el pezón y a pasar por encima de éste el dedo. Reconocía cada centímetro de mi pecho.
Quería contener mis jadeos pero no pude ni quise hacerlo.
-¿No tenias hambre, cariño? - llevó la mano que manoseaba mi pecho a su pantalón y escuché como bajaba la bragueta lentamente.
Completamente excitada asentí con la cabeza mientras me separaba de él y miraba la abertura del pantalón.
Llevé mis manos a sus caderas y me puse de cuclillas delante de él. Agrandé mi escote hasta que saque mis pechos para que los contemplara y jugueteara con ellos mientras se la iba a estar chupando golosamente.
Le sonreí mordiéndome el labio inferior. Con mirada deseosa y traviesa acerqué mi cara a la bragueta; noté cierto calor saliendo de ahí.
No pude evitar sonreír. Estaba extremadamente cachondo. Podía percibir el olor que despedía su caliente polla.
Le desabroché los botones y los pantalones cayeron hasta sus rodillas.
Usaba unos boxers negros. Se marcaba su polla clarsimamente; podía distinguir su forma, incluso la punta amenazaba con asomar por arriba de estos.
Noté como estaba de húmedo su falo por el extremo. Lo acaricié y comenzó a bajarse el calzón con cada movimiento lento de la mano.
Él comenzó a acariciar mi cabeza. Murmuraba inquieto y ansioso por que tomara su polla con mis labios.
Me relamí. Agarré su falo descubriendolo y bajándole el calzón completamente.
Su polla era justo lo que necesitaba esta noche. Sin piel extra que esconda “regalos”. Ni demasiado gigantesca ni diminuta. Un tamaño normal, superando ligeramente la media; era suficientemente gruesa.
Sobre todo el falo se le marcaban venas haciéndola bastante interesante. Una maravilla para cuando tenga que entrar dentro de mi cada vez mas húmeda cueva.
No tenia demasiado vello y se podía apreciar perfectamente sus pelotas, redondas y prietas.
Conforme pasaba mi mano por su falo, él comenzaba a acariciar mi cabeza y enredar sus dedos con mi pelo.
Besé uno de sus testículos y acto seguido lo succioné suavemente. Lamiéndolo hasta la base de su polla. Fui a por el otro y lo mantuve en mi boca mientras jugueteaba con él con mi lengua.
En ese momento sus dedos se convirtieron en unas garras que agarraban mi cabeza y escuché como gimió para si mismo mientras cerraba los ojos de placer.
No podía aguantar mas. Agarré su falo y comencé a chupar su “cabeza”. Embadurné mis labios al instante con sus fluidos pre-seminales.
-Aaah... si, joder... - masculló para si mismo.
Fui haciendo movimientos circulares sobre su glande; ensalivandolo y succionando.
Estuve unas seis veces bajando y subiendo sin apenas meter su polla en mi boca, solo centrándome en su “cabeza”.
Le lamí la punta misma; jugueteando con mi lengua sobre su orificio.
Le miré juguetona mientras sabia que de mi boca a su punta y mientras le lamia el extremo de su falo, salían unos pequeños hilillos de saliva que colgaban.
En ese momento vi en sus ojos el ansia por follar mi boca; la fui introduciendo en mi boca lentamente.
Moví mis pies hacia atrás; preparándome para mostrarle lo que era engullir toda su polla.
Y así, fue entrando poco a poco, lentamente... podía notar el calor de su falo cuando pasaba por el fondo de mi boca. Como rozaba mi paladar ahogándolo. Saboreaba su carne mientras succionaba y mis mejillas aprisionaban su falo.
Notaba como mi cuerpo trataba de decirme con ciertas señales que no siguiera, pero era algo que podía soportar.
Comenzó a entrar por mi garganta cuando llegué con mis labios a presionar sus pelotas.
Por ahora podía aguantar la respiración sin problemas ya que había practicado lo suficiente.
Con movimientos moderados de mi cadera y logrando no vomitar fui restregándome hacia arriba y abajo dejando que su polla follara mi boca y garganta; succionando de vez en cuando cuando me veía capaz.
Entonces percatándose y agarró mi nuca y barbilla y comenzó a lentamente, cosa que le agradezco, fornicar por el mismo mi boca.
-Jo-der... nena... eres l-la... ¡ostiaaa-aaah...!
Apenas dio tres acometidas cuando tiré para atrás.
La sensación de angustia y arcadas se estaba volviendo insostenible, supongo que tengo que entrenar mas.
Saqué su polla de mi boca completamente empapada y cubierta de babas y saliva.
Me acarició la cabeza. Creo que por la cabeza se le paso la idea de darme un beso con lengua como muestra de gratitud pero fue en un microsegundo y con una mueca bastante instintiva y casi imperceptible que decidió pasar su pulgar por mis labios el cual besé y chupé.
-Aun no hemos acabado, Bob-o...
Seguidamente comencé a chuparle la polla como si no hubiera mañana. Saliva caía por su falo hasta su escroto.
Me encanta notar todas esas venas dentro de mi boca; notaba como su punta rozaba generosamente mis mofletes que llenaba con su carne una y otra vez.
No podía evitar pensar que en breve estaría dentro de mí, taladrándome hasta que se caiga a pedazos este cubículo de mierda, me da por subir con mi boca por su falo hasta su punta acariciando con mi lengua toda su piel: Deliciosa.
No se cuanto tiempo habré estado chupándosela cuando en cierto momento su mano volvió a agarrar mi cogote como si fuera una garra y con su otra mano finalmente comenzó a manosear mis pechos. Alternando ambas tetas.
Su polla palpitaba con un ansia y una fuerza que pensaba que se estaba corriendo cada cierto tiempo, en el cual para asegurarme aflojaba el ritmo y succionaba la cabeza hasta que soltaba un obsceno ruido como de alguien lanzando un sonoro beso al aire.
Y fue sin casi avisar cuando su polla con ciertos espasmos escalofriantes hicieran que agarrara fuertemente con ambas manos mi nuca y comenzara a presionar como con cierto “control” de no taladrarme el cráneo o algo parecido.
-Oh... joooder... me... co... - no acabó la frase cuando su polla comenzó a disparar su semen en mi boca llenándola de una manera y velocidad absurda.
Conforme descargaba tembloroso cada corrida iba sacando su polla de mi boca un poco mas cada vez.
De repente, fuera del cubículo se escuchó un tremendo estruendo que casi hace que me trague todo de una sentada y seguramente me hubiera atragantado o que se fuera por otro conducto ocasionando una desagradable escena, nada recomendable.
No me había dado cuenta como dos hombres habían empezado a discutir en ese mismo baño y al parecer habían llegado a las manos.
No sabia que hacer en ese momento. Me incorporé y me asomé por encima de la puerta para ver que pasaba.
Eran dos yonkis dándose golpes literalmente por turnos, como si tomaran carrerilla para cada golpe que se fueran a dar. Uno de ellos acabo estampándose contra el espejo haciéndose algo de sangre.
Al romperse el espejo del resto de cubículos salieron corriendo como alma que lleva el diablo el resto de ocupantes.
Cuando me dispuse a salir corriendo, abriendo la puerta con cierta torpeza y nerviosismo por que me pillase allí alguien; todavía con el semen de Bob en mi boca y tratando de arreglarme el top cubriéndome los pechos; con la misma o mas rapidez que los que escaparon, entraron cuatro guardias de seguridad del local.
Al ver que entraban cerré de golpe, empujando al chico para dentro de nuevo tapándole la boca para que no hablara.
Los guardas los separaron, dos por cada uno y mientras uno de cada los sujetaban respectivamente los comenzaron a golpear con porras extensibles.
Les dieron apenas unos cinco o seis golpes no demasiado fuertes, pero los suficientemente fuertes como para hacer que cesaran en su hostilidad y gimotearan doloridos.
Dos de los guardas se los llevaban cuando los otros dos comenzaron a revisar los cubículos.
Eran un “gorila” de color y otro caucásico; ambos calvos.
El blanco llevaba una perilla y el negro llevaba una “mosca” bajo el labio y un bigote bastante escueto también pegado mas al labio que a la nariz.
No podía hablar pero murmuré con la boca llena, “¡... mierda!”.
Notaron que la puerta estaba cerrada y procedieron a tratar de abrir pero obviamente no pudieron; pidieron que se abriera la puerta.
-¡Abrid ahora mismo! ¡No podéis estar aquí ahora mismo! - dijo con una voz grave y profunda como un pozo sin fondo.
¡¡Mierda y doblemente mierda!!
Escuché como hurgaban en su bolsillo rebuscando entre llaves y como al rato el pestillo de la puerta empezó abrirse lentamente. Traté de pararlo pero era inútil.
Me dí la vuelta y traté de echar lo que tenia en mi boca por el retrete; empece a pelearme por cambiarme de sitio con Bob, pero el parecía estar colorado y con la respiración acelerada aterrado de que le fueran a pillar.
No pude ponerme en buen sitio cuando la puerta se abrió de golpe.
Me quedé mirando con los ojos como platos a los vigilantes. Con los mofletes inflados trate de poner algo parecido a una sonrisa.
El muy idiota aun ni siquiera se la había guardado; y ahí estaba erecto y jadeando.
El guarda mas cercano sonrió, bajo la cabeza y la sacudió sin creerse lo que veía.
-Vaya, vaya... Carl mira lo que tenemos aquí... - dijo el vigilante negro.
Se acercó el otro guardia y puso una cara digna de alguien que parece estar disfrutando lo que veía.
-¿Folleteando en nuestro local eh? - nos sacan los dos y nos separan sin apenas esfuerzo.
-Venga, veamos... tú chaval, guardatela... -sacudió su cabeza en desaprobación.
Al acercarme a una de las pilas encendí el grifo de un manotazo rápido y escupí todo.
-Wo wo wooo... a ver que escupes, puta... - me agarra por la muñeca el llamado Carl y ve como lo que he tirado es algo de un tono blancuzco y con una textura pastosa, sin duda sabían que era semen, es más todavía queda algo en mis labios que limpio rápidamente – vaya, vaya... así que se la acabas de chupar... jajajajajajajaja – comenzó a reírse a carcajadas, por alguna razón me hizo ponerme algo roja – más te vale que no estubieras ejerciendo en los baños, por que esta prohibido... y tú chaval ve sacando tu documentación. Steve pillasela, yo me encargo de la señorita...
Hace un ademan con la mano para que le enseñe la documentación.
-La llevo en la chaqueta, pero te puedo asegurar que no soy Puta. Solo, bueno, estábamos...
-Cachondos como osos... - me corta en mi explicación, me quedo algo extrañada ante esa expresión, nunca la había escuchado.
-Si... co...como... osos, correcto...
De repente Steve, su compañero exclama:
-Woooo woooo woooo... este chaval es un puto menor...
-Pero que coñ... - trato de decir Bob.
Mis ojos casi salen de mis cuencas.
El guarda entonces llama a uno de los que se llevaron a los dos alborotadores por radio y al poco rato entra.
-Llévatelo, luego hablaremos con el...
-E-esp...pera... ¿menor de edad? Debes estar de coña....
-Ah-ah... - niega con la cabeza mientras se acerca guardando el walkie.
-¿Y que cojones hace un...?
-No es ese el problema ahora. Más te vale que expliques bien clarito lo que habéis hecho ahí dentro...
-Pero, no me jodáis... ¿de verdad? Si no le hubierais dejado pasar...
-Neh, neh, neh... ahora el problema mas grande es el tuyo...
-Vamos, tíos... de verdad, habrá alguna forma de que esto acabe bien para todos...
-No creo... - se guardan las porras y sacan unas esposas metálicas de color negro.
-No podéis hacerme esto... vamos, haré lo que queráis. Cualquier cosa. Si queréis os la chupo... o no sé... folladme, osea, no diré nada. De verdad. No me conviene hablar del tema, ¿no?... folladme por donde queráis. ¡Aquí mismo! Y ya esta, todos contentos... -trataba de controlar la situación.
- ... - me miraban ambos bastante interesados.
-No podemos hacer estas cosas en el lugar de trabajo... - decía Carl no muy convencido de ello, incluso parecía estar a punto de romper a reír a carcajadas.
-Si, y si nos pillaran... si que nos podrían echar, acusarnos de contratar tus servicios o algo así... así que no, olvídalo – afirmó Steve.
-No me podéis hacer esto, venga... -les sonrío con complicidad - solo quería pasar un buen momento. Le habéis visto, no parecía un puto crío o al menos no para tener tan pocos...
Por mi cabeza también pasaron maniobras algo demasiado violentas y radicales que podrían haberme hecho las cosas peor; y seguro que tienen cámaras de seguridad y me verían salir si me los cargo o algo de eso; debía seducirlos de alguna forma mas convincente.
Vamos me diréis que no queréis follarme y que olvidemos este asunto. Vamos... - levanto mi camiseta y dejo ver mis pechos desnudos.
Agarro la mano del que se llama Steve, y que me miraba con cara de estar controlando la situación lo cual me hacia ciertamente sospechar, y le conduzco la mano hasta mis pechos.
Entre la repercusión de lo como podía acabar, lo nerviosa que estoy y que estoy algo alcoholizada, creo que no pensaba con claridad.
Agarra uno y lleva su otra mano al otro, los comienza a acariciar y a palpar.
-Mmm no sé... sabes... la verdad es que eres bastante mona, pero no se si merece la pena poner en peligro nuestros puestos...
Carl se acerca y apoyándose con actitud pasiva y despreocupada observa la situación.
-Steve, que te parece si la llevamos a la sala de seguridad. Les decimos al resto que la vamos a interrogar y esas mierdas y nos la follamos como ella tanto esta deseando - se me acelera el pulso.
Steve pone cara de estar pensando lo que le ha dicho cuando con una mueca de haberse convencido le responde:
-No es para nada mala idea. - algo en mi hizo que me relajara levemente, solo tenia que follar con estos dos idiotas y lo mas seguro es que me dejaran ir, seguramente no les conviene jugármela luego que estaría hasta las cejas de muestras de ellos, con lo que los podría denunciar por violación o algo así... pero prefiero pasar un buen rato y olvidar este lugar, estos tíos y no volver – ¿y tu que opinas zorrita, te apetece que follemos y vaciemos nuestras pelotas en ti?
Creo que la respuesta era bastante obvia.
-S-si... claro... - me mordí el labio de cierta excitación y comencé a analizar estos gorilas.
No estaban nada mal. Eran jodidamente altos y musculosos. Aun así podría con ellos dos, si fueran tres igual no... pero dos sería relativamente sencillo. Pero bueno, lo que cuenta ahora es disfrutar.
Tenían un poco de aspecto de gilipollas integrales, fanfarrones y bastante creídos. Del tipo que me gusta follarme al menos una vez al mes y no volver a saber nada de ellos; los hay a patadas la verdad.
Cubrí mis pechos con la camiseta y me dirigí hacia la puerta esperando que ellos me guiasen. Cuando pase por delante de Steve, este saco de nuevo las esposas negras y agarró uno de mis brazos. Me puso una de ellas.
-¿Pero... ?
-Tranquila gatita, es para evitar que te pases de lista y salgas corriendo – acabó de ponerme las esposas – la verdad es que tengo ganas de follarte hasta que salgas de aquí en silla de ruedas. Te va a encantar mi polla... hmmmf – agarró mis manos que tenia detrás de mí, unidas y las llevo a su paquete.
Le sonreí mientras le miraba a los ojos de reojo sin girar mucho la cabeza y echando los hombros hacia atrás de una manera receptiva.
-Ansiosa estoy...
-Bien – sonrió – ahora necesitamos que hagas un poco de resistencia, que resultes algo problemática...
-Descuida.
-Mientras, te llevaremos “forzadamente”, procuraremos el mínimo dolor como siempre si no te resistes pero bueno con que grites... bastará.
-Oki doki.

Salimos del baño. Me llevaban como si fuera una criminal. Carl me sujetaba con una palanca las manos de las esposas levantándolas y presionando ligeramente con la otra mano sobre uno de mis hombros haciendo que me dolieran estos si me resistía, lo que a su vez hacia que me agachara poniéndome con el culo en pompa, al cual antes de salir del baño dio un par de palmadas.
Mi cabeza se encontraba pegada al bulto del pantalón del “señor Steve”. Mantenía mi cabeza baja y no podía evitar el notar el calor de su miembro.
Creo que de normal se suele pegar la cabeza al torso o bajo los brazos, pero como me temo, creo que quería esconder su erección y bueno, seguramente, simplemente restregar su polla en mi cara. Y la verdad, entre la postura y como me restregaba su polla y como el otro mangoneaba mi culo de manera fortuita, me estaba poniendo algo cachonda.

-¡Aaaaaaaah! ¡Soltadme cerdos! ¡Os reviento, jodidos Nazis! ¡No podréis conmigo! - de vez en cuando escuchaba alguna replica por parte de Steve, pero no la entendía muy bien, la música estaba bastante alta.

No podía dejar de pensar en el montón de gente que me estaría mirando, por suerte o desgracia, no me venían la cara al estar pegada al pollon del descomunalmente musculoso negro. Carl también era bastante musculoso, pero no estaba tan definido; tenia unos putos brazos que eran casi como yo misma de ancha, eran impresionantes.
Mientras divago con este tipo de cosas, prácticamente hemos cruzado una puerta la cual cierran al haber pasado.
La música casi desaparece completamente tras la puerta insonorizada. Tras la puerta hay unas escaleras que suben a un pasillo en un primer piso.
Al subir a ese piso es cuando me sueltan de tan férrea llave.
-Wow... jo-der... tengo los hombros doloridos... - muevo los hombros circularmente así como el cuello.
Noto las manos de Carl como me agarran los hombros y los comienza a masajear.
-¿Así mejor? - logra aliviarme gran parte de la molestia.
-Si... ohh... mejor sin duda...
Acaba con los masajes, agarra mis hombros y acerca su boca a mi oído:
-Siempre he tenido unas ganas de follarme a un guarra como tu.
Agarra mi cabeza y comienza a olfatear furiosamente mi cabello con su cara prácticamente pegada a mi cabeza.

En el pasillo Steve abre una puerta con una de las llaves del manojo que lleva colgando del cinturón y procedemos a entrar en una habitación oscura.
Enciende las luces.
Es un despacho; apenas se escuchaba la música allí dentro.
Enfrente mismo de la puerta recorriendo toda una pared había unos ventanales bastante grandes desde donde se podía ver en general todo el local.
A la izquierda había un escritorio con un sillón bastante cómodo y dos sillas enfrente de este, detrás de él había unas cuantas pantallas donde se reproducía en vivo lo que son las cámaras de seguridad. A la derecha y enfrente de este escritorio había una estantería con libros y objetos sin mayor importancia.
Steve pasó mirando por los ventanales mirando fugazmente el local. Se puso al lado del cómodo sillón y sin sentarse apoyo las manos sobre el escritorio.
Carl me quitó las esposas y las guardó en uno de sus bolsillos. Agarró una de las sillas enfrentadas al escritorio invitándome a sentarme.
Acariciando mis muñecas libres de grilletes tomo asiento.

-Veamos muñeca... - trata de poner un tono de hombre interesante – así que estas segura de que quieres solventar esta incidencia con un poco de... ¿sexo?
Se incorporó sonriente.
-Supongo que debe estar mas experimentada de lo que creemos – Carl estaba de pie a mi lado, pegado, prácticamente su paquete estaba frotándose con el respaldo de la silla y comenzó a acariciar mi cabeza como si fuera una victima de alguna tragedia que necesitara algo de consuelo.
-No se, no se... quizás con gente “normal”, pero dudo mucho que con algo así... - Steve se bajó la cremallera y del prominente bulto de su pantalón sacó su “Anaconda del Amazonas” y la sujetó como exhibiendo un buen pedazo de carne – pueda resultarle tan simple.
Contemplé esa monstruosidad de unos treinta centímetros sin exagerar en lo mas mínimo. Tal vez fuera que iba en proporción a sus mas de dos metros de altura y ser... bueno, negro. Pero esto era increíble; no podía dejar pasar esta oportunidad.
-Os...tia... puta... - fue lo único que era capaz de articular en ese momento.
-Vamos... vamos... pequeña, te vi muy motivada en los baños. No te dará miedo la “Escopeta” de Steve, ¿verdad?
Tardé unos tres o cuatro segundos en volver en mí.
Pero por mucho que quisiera evitarlo no pude evitar ponerme excesivamente colorada y que mi respiración se viera fácilmente acelerada.
Estaba muy húmeda y no paraba de llenarse mi boca de saliva. Si me descuidaba viendo ese cañón de ébano podría caerseme las babas.
-P-para nada... no le tengo miedo – creo que podían ver con facilidad mis pezones a través de la camiseta los cuales no dejaba de mirar Steve mientras su miembro titánico comenzaba a ponerse cada vez mas duro.
Este no dejaba de recorrer con la mano su falo. Masturbándose muy lentamente mientras me miraba.
-Eso es genial, la mía no es tan espectacular pero te dejara la boca abierta... - Carl deslizó su mano hasta mi cara y con su pulgar repasó mis labios – ...y muy llena.
Sonreí con una pequeña risa ansiosa; acaricié el pulgar con los labios, los cuales repasaba enérgicamente. Notaba como le gustaban mis labios carnosos.
-Poco mas puedo decir para disuadirte, entonces... - Steve se acercaba lentamente.
Carl entones se colocó completamente detrás de mi mientras seguía sentada. Asentó mi cabeza apoyándola contra su estomago y con su mano izquierda la llevó a mi cuello.
Muy lentamente la llevó por mi piel hasta hundirla por el escote y agarrar uno de mis pechos. Lo comenzó a masajear; con la otra mano comenzó a introducir uno o dos dedos en mi boca para que los lamiera, chupara y mordisqueara. Lo cual hice.
Él los introducía como si fueran miembros viriles. Sacaba la lengua y acariciaba todo lo que podía dichos dedos. Su mano acariciaba mi pecho con suavidad y esporádicamente se centraba en mi pezón, el cual estaba totalmente erecto; cada vez que jugueteaba cariñosamente con él unos calambres cálidos recorrían mi cuerpo lo que hacia que gimiera y succionara sus dedos mas atentamente.
Steve prácticamente ya se encontraba delante de mi, bueno puede que le quedaran treinta centímetros hasta que llegara.
-¿Y bien, por quien empezaras?

Carl sacó su dedo de mi boca.
No podía dejar de mirar el enorme miembro de Steve.
Se descalzaron ambos. Como si la iniciativa de uno fuese contagiada al otro. Y finalmente Carl abrió su bragueta y sacó su miembro prácticamente erecto.
Lo alzó y lo dejó caer sobre mi hombro derecho sin dejar de acariciar mi pecho. Oí como dejaba caer sus pantalones seguidamente y los apartaba con su pierna de una patada.
-Dio... - no acabe de blasfemar cuando Steve me interrumpió.
-¿Que? ¿Te atreves a agarrarlas?

La polla de Carl mediría sobradamente los veinte centímetros, era otra monstruosidad. Miré la de Steve y luego de reojo la de Carl, que reposaba en mi hombro.
Acerqué tímidamente mi mano al mástil de ébano; Steve sonreía orgulloso de haber sido el primero en ser elegido.
Agarré su falo, llenando mi mano con su glande.
De su extremo asomaba el liquido pre-seminal el cual froto contra la palma de mi mano y yo restregué sobre su glande.
Un ligero jadeo por parte de Steve indicó que le gustaba. Mordisqueé mi labio inferior excitada. Él puso morritos y luego se mordió los carrillos cuando comencé a recorrer con la mano el resto de su falo.
-Si... hmmmff... nena, así...
Carl comenzó a golpear con su falo mi mejilla como si fuera un niño pequeño.
Luego lo enredó con unos de mis mechones y comenzó a pajearse. Giré mi cara y con intención de que se contuviera un poco o al menos en esa actitud, le besé y lame frívolamente.
Parece que le encantó y a Steve le llenó de celos.
Llevó su titánico falo a mi cara y lo dejó caer sobre ella.
Tenia sus pelotas debajo de mi barbilla y el falo recorría toda mi cara pasando por mi ojo izquierdo hasta la parte alta de mi frente. De su punta un pequeño hilo de sus fluidos impregnaba con total seguridad mi pelo.
Debo decir que soy pequeña de tamaño y he estado con portentos de la naturaleza, pero Steve se lleva la palma en cuanto a pollas enormes.
Acto seguido, levantó su rodilla izquierda la apoyo sobre brazo de la silla sin dejar todo su peso; acercó sus pelotas finalmente a la altura de mi boca.
-Comete mis bolas de chocolate... lamelas, zorra... - se mordió el labio inferior de la lujuria que le poseía.
Me giré sin apartar la cara ni un milímetro e incline la cabeza, aprovechando y restregarme su falo por la cara; abrí la boca y lamí uno de sus testículos mientras lo sujetaba cuidadosamente con mis labios, como limpiando de nata una guindilla de un pastel. Al poco succioné su dídimo dentro de mi boca y comencé a usar mi lengua para juguetear mientras le acariciaba.
Con mi mano izquierda comencé a recorrer el abdomen de Steve. Tenia una musculatura digna de un dios Griego, una pedazo tableta de chocolate en este caso nunca mejor dicho.
El recorrer su musculosa figura no hizo sino ponerme aun mas cachonda y húmeda si cabe.
Carl bajó su falo de mi hombro y llevó ambas manos a mis pechos. Descubriendolos y amasándolos mientras su cabeza se apoyaba ahora en el hombro antes castigado por su propio falo; comenzando a besar y lamerme el cuello. Impregna mi oreja de saliva caliente con su lengua.
En vez de tratar de apartarlo, ya que encuentro eso como algo asqueroso de normal, me sometí como una esclava disfrutando de la violenta sensación que me producía y de como me excitaba también entre escalofríos que acababan en mi entrepierna.
Su boca mordisqueaba y lamía mi oreja llena de aros; alternaba los suaves apretones a mis pezones con la penetración de mi oreja con su viperina lengua.
No podía evitar jadear y hacerme sacar el huevo de Steve de mi boca, dejándolo completamente babeado. Rápidamente rectificaba besandole el escroto y raspando ligeramente con mis dientes por la piel. Succioné delicadamente el otro dídimo y repetí el mismo proceso: lamer jugueteando, chupetear y jadear.
Comencé a sacudir mi cuerpo cada vez mas, excitada, temblorosa de placer; agitándome en la silla mientras yo daba placer a Steve y Carl me lo daba a mí.

-Abre la boca y di “A”... - dijo Steve mientras alejó sus pelotas del alcance de mis labios carnosos y apuntaba con su Leviatan de ébano a estos – hora de pulir el mástil...
Carl cesó en sus carantoñas y se puso también delante de mí.
-Yo también quiero, nena - alzó su grueso ariete de carne y lo comenzó a masturbar lentamente mientras contemplaba como estaba a punto de tragar a Steve.
-Venid con Buffy, bastardos míos... - mordí sensualmente mi labio mientra me hacia a la idea de saborear sus falos.
Agarré ambos falos con las manos; besé la punta de Steve lenta y sensualmente. Cuando mis labios carnosos se separaron, unos filamentos pegajosos colgaban entre mi boca y su polla.
Pasé la lengua por mis labios saboreando los fluidos.
Lentamente palpaba y acariciaba fuertemente el falo de Carl con la otra mano libre.
El falo de Steve era muy venoso y palpitante, lo que prometía ser un delicioso invitado para mi húmeda cueva del amor. Y por parte de Carl, era mas gorda que la polla de Steve, muy carnosa, las únicas venas eran como angulas azuladas y granates por parte de la piel; esto prometía ser un rompe récords nunca me metí una así de ancha y estaba ciertamente ansiosa.
Apreté los dientes furiosamente, aun así mis labios se abrían; intentaba no mostrar tantas ganas de abrir mi boca y tragar pero no podía evitar mirar con cara de viciosa.
Steve murmuró algo para si mismo y comenzó a hacer acometidas y retroceder al momento.
Su falo chocaba contra mi boca cerrada siendo amortiguada por mis labios carnosos.
Jugaba con su polla que acariciaba mis labios; no podía evitar darle besos a ese enorme trozo de carne lo cual ponía aun mas cachondo al semental.
Su polla no paraba de dar saltitos mientras la sostenía, recta y delante de mi cara.
Sin pensárselo dos veces, sonrió, cogió su enorme falo y lo dejó caer sobre mi frente. La restregó por mi cara bruscamente y la alejó cuando intente darle un mordisquito cariñoso.
Sonreí siniestramente.
-¿A que esperas, campeón?
No cesaba en sacudir su salchichón delante de mi cara arriba y abajo. Tratando de tentarme o provocarme.
Pasé mi lengua por mis labios; sonreí mas y me abalancé.
Hundí su glande en mi boca. Comencé a succionar apegando mis labios a su piel. Podía notar lo caliente que estaba y como palpitaba descontrolada en mi boca.
Llevó sus dos manos a mi cabeza y acompañó mis acometidas gentilmente y sin forzarme. Parece que estaba deleitándose con mi proceder.
Carl comenzó a ponerse algo celoso a decir de su actitud un poco infantil al poner su pene en uno de mis ojos, restregarlo como diciendo: “Ey, ¿no ves que la mía también necesita algo de amor...?
Así que con mi mano derecha agarré su carnoso y jodidamente grueso falo y empece a pajearle. Comenzó a jadear y a ronronear como un gatito.
Cerré los ojos y proseguí chupando la tubería a Steve.
Me estaba poniendo por algún motivo húmeda, tal vez me estaba imaginando toda su polla penetrándome, con cada movimiento; no podía evitar pensar en eso y mordisqueé cariñosamente.
-Mmmm... nena, vigila con los dientes... mmm no, si así esta bien... tranquila...
Abrí los ojos y le miré cómplice.
Relamí por todo el vasto falo, llegué a sus pelotas y las besé; luego volví a subir.
Cada vez estaba mas ensalivado. Aproveché mientras extendía todo el lubricante natural por su mástil para darle algo de cariño a Carl.
Era maravillosa y algo aterradora.
Hice unos cálculos rápidos mientras hundía su punta entre mis dientes, para saber mas o menos que me entraría bastante estrecha. Puede que duela si me la clavan por el culo; así que creo que solo le dejaré follarme por el coño, eso si, tanto como quiera; creo que soy mas flexible en ese agujero.
Sea como sea, espero no me pida ni me gimotee como un perrito desamparado.
Comencé a profundizar con el cachorrito de Carl, pero parece que había algo que me impedía meterla mas adentro.
Saqué la lengua y trate de apretar; incluso descuide mis caricias a Steve pero ni así veía que entrara. -Fff-uah... Carl, colega, no me entra... apretam... - no acabé de pedírselo cuando con sus dos manos comenzó a presionar contra mi cabeza con su polla.
Su polla entonces comenzó a entrar mas adentro pero, al contrario que con Steve, la polla de Carl estaba machacándome la mandíbula. Apenas notaba si estaba abriendo o cerrándola.
Sacudí la cabeza tratando de ver alguna forma de que se asentara sin llegar a ser un objeto hostil para mi mandíbula. Y fue cuando logré meter parte de ella que se asentó mejor; me asfixiaba completamente ya que me llenaba toda la jodida boca. Aun así trate de ser todo lo cariñosa que pueda, debe ser difícil que encuentre alguna mujer capaz de hacerle algo así.
Quizás alguna mujer mas grande que yo.
Con mi lengua relamí lo que podía de su falo; con sus dos manos y moviendo las caderas comenzó a follar mi boca. No trataba de clavarla hasta el fondo, cosa que se agradece; se limitaba a notar como mis labios frotaban bruscamente su piel.
Fui alternando sus pollas. Comenzaba a dejar el suelo bastante babeado.
Limpié la saliva y restos que caían de mi boca y me quedé mirándoles todavía sentada, recorriendo con mis dedos sus falos.
Los dos se miraron cómplices; me levantaron en el aire sin mucho esfuerzo. Aprovecharon para quitarme las botas y bajarme la minifalda y el culotte de un tirón.
Me llevaron hasta el escritorio; agarraron mis manos y las pusieron contra la mesa de madera, cada uno me sujetaba una.
-Separe las piernas, señorita... - sonaban tan serios y formales como policías – debido a su conducta altamente lasciva con los agentes, nos debemos en nuestr deber de penetrarla salvajemente...
-Agente, por favor haga los honores de realizar “la penetración”, leale los derechos...
-Tiene... derecho... - Steve colocó su falo en posición preparado para entrar acariciando mis labios – a no guardar... silencio... - frotó su pene completamente empapado en el caliente lubricante con mi vagina – todo lo que grite... - colocó todo su cuerpo encima del mio sin aplastarme – podrá ser usado... para... para... saber lo mucho que le esta gustando... - agarró uno de mis pechos y lo comenzó a acariciar; también comenzó a besarme el cuello y bajó por uno de mis hombros – y poder hacerla alcanzar... ¡un orgasmo de la ostia! - notaba en ese momento como su polla pasaba por entre mis piernas, oscilando y tocando mis muslos por dentro – a su vez... tiene derecho a una enorme polla... si no puede conseguir una... - con la mano libre alzó mis nalgas, agarró su polla y la redireccionó nuevamente a mi coño – se le asignara una de oficio... ¿lo ha entendido? ¿Ah?
-Mmmm... si oficial, proceda... - estaba con el corazón en un puño.
Su polla comenzó a penetrarme lentamente; levanté la cabeza totalmente extasiada.
Se me escapó un gemido bastante alto. Comenzó a presionar sin pausa; su polla entraba sin problema. Se la estrujaba un poco al principio, cosa que le encantaba por la forma en que magreaba mis pechos; mas tarde mi coño consentía su descomunal tamaño sin problema.
Ya veríamos en el tema de la profundidad.
Cuando unos cuantos centímetros habían podido entrar; mis caderas comenzaban a moverse en círculos. La mano que aguantaba mis caderas bajo hasta mis nalgas y comenzó a magrearlas generosamente.
Me puse casi erecta y arqueando la cintura me deje caer sobre su torso ultra musculado. Entonces apartó la mano de las nalgas y la llevó de nuevo a las caderas subiendo hasta la cintura.
No dejó ni por un momento de acariciar los pechos con una mano, no lo hacia nada mal para usar una mano solo.
Finalmente usó también su otra mano y comenzó a magrear mis senos.
Lamía y chupeteaba mi cuello. Llegando en ocasiones a mi oreja; mordisqueaba mis aros de la oreja, estirándolos y jugueteando con mi carnoso lóbulo que parecía un chicle de carne.
Levanté mis piernas abriéndolas de par en par y las subí encima de la mesa. Así facilitaba la penetración. Incluso de esa forma me logró meter un par de centímetros mas hasta tocar con asombro la zona mas profunda de mi vagina.
Aun así quedaron unos quince centímetros o así fuera, no podía con mas.
Agarró mis muslos con sus musculosos brazos y como si fuera un peso muerto comenzó a penetrarme con una velocidad y fuerza inusitada.
Comencé a perder casi el sentido; el placer era indescriptible. Su venoso miembro, su falo se frotaba con cada centímetro de mi interior desde los labios menores pasando deliciosamente por mi clitoris el cual creo que se me estaba disolviendo en una marea de efluvios vaginales.
Al minuto de llevar penetrándome como una bestia salvaje hambrienta de sexo, mi cuerpo comenzó a sacudirse en convulsiones eléctricas.
Comencé a correrme sin casi avisar; los gemidos llenaron la habitación.
Carl se acercó a los dos y se puso delante mía. Por un momento, el miedo que sentí, me hizo nuevamente correrme; mis ojos se quedaron en blanco.
Conforme él seguía penetrándome y Carl se encontraba delante de mí sacudiéndose la polla obscenamente, sonriendo; logré correrme por segunda vez consecutiva.
El placer se había tornado un poco excesivo pero era incapaz de articular palabra para pedirle que aflojara el ritmo. Y en parte fue mejor; logré acostumbrarme a ello, las lagrimas caían por mis mejillas como después de sufrir un subidón de adrenalina.
Las acometidas comenzaban a aminorar paulatinamente. Aun así logré alcanzar tres orgasmos mas, mientras Carl seguía “acechando” pajeándose delante de nosotros tan cerca.
Durante el tercer orgasmo pude ver como Carl se agachó delante de nosotros y dejó que mis jugos le salpicaran impunemente. Vi como abría la boca incluso; cosa que hizo ponerme algo mas húmeda.
Se levantó y mientras Steve frenaba la intensidad para dejarle el turno a su compañero él comenzó a succionar mis pezones ruidosamente; acariciándolos y magreandolos de una forma circular.
-Cariño, ¿estas lista? - con lagrimas por mis ojos y casi agotada de tanto orgasmo consecutivo le sonreí y no puede evitar soltar una carcajada de demente. No se porque se me escapó. Tal vez el miedo a su polla no se.
-Si, mmmm pero no me la metas por el culo... o me destrozaras...
-¡Jajajajajajaja! - llevó sus manos a mis costillas y se preparó para izarme – tranquila, nena, soy un caballero, soy consciente de esos problemas con mi “amiguito” - me sonrió con una cara totalmente distinta; mas cálida y amable.
Le rodeé el cuello con mis brazos, dejando colgar mis manos. Me apoyé de nuevo sobre el escritorio, mientras él me dejó caer sobre la punta de su formidable polla.
Le comencé a besar; nuestras lenguas juguetearon. Él sin perder un ápice de lo que estaba haciendo, llevó una de sus manos a su falo y lo posicionó de cara a entrar dentro de mí; por mi coño.
-Gracias... - continué besandole y con un movimiento de caderas hundí su polla en mis labios inferiores hasta que llegó a ciertos limites.
Había entrado casi la mitad; de mi boca se escapó un gemido de satisfacción.
Él se subió un poco mas sobre el escritorio para que pudiera cabalgarle como una vaquera mas cómodamente.
-Jo-joder... te ha entrado mas de lo que pensaba... Steve, la has dejado a punto, abierta y pulida para mí...
-Mmmmm... - le dí un manotazo en la cabeza pero me di cuenta que prácticamente había sido una caricia como si mi cuerpo no pudiera defenderse propiamente; estaba como atontada, debilitada. En el fondo solo quería seguir follando – no seas malo... juju...

Al poco rato comenzó a acelerar el movimiento. Así que me apoyé con las manos sobre su musculoso pecho y levanté mis piernas en el aire acelerando mas la marcha.
Echó para atrás la cabeza resoplando de placer; le sonreía sacando la lengua y relamiendome los labios.
Steve me vio relamiendome y dio la vuelta al escritorio con su “lanza” en mano.
-¿Tienes mas ganas de “esta”... ? - preguntó sujetando su polla completamente erecta.
Asentí mordisqueando mi labio inferior sin bajar el ritmo con el que montaba a Carl.
Steve entonces se subió encima del pupitre haciéndole parecer aun mas gigante.
Carl vió la maniobra y como buen compañero se coloco mejor sobre el escritorio.
Steve volvió a las bromitas de golpear su trozo de carne contra mi cara con mis subidas y bajadas sobre Carl.
Pero finalmente, se decidió y acabó con la comedia; bajó su trozo de carne por mi garganta haciéndome decelerar las embestidas.
Opté por movimientos de cadera como movimientos de la danza del vientre; no pude pensar en otra alternativa en ese momento.
Carl se tumbó sobre la mesa finalmente y alzó las manos para manosear mis pechos.
-Joder, joder, joder... ¡hija de puta, que tetas que tienes! Son preciosas...
Su polla no dejaba de bajar por mi boca.
-Vamos, vamos, vamos... cuanto mas rápido antes la sacas... - comenzó a presionar con su polla cada vez mas y mas.
La polla estaba llegando a pasar mi paladar, adentrándose por mi esófago; había pasado el umbral de las arcadas de manera milagrosa. Su trozo de carne me estaba llenando hasta los limites de mi aguante.
Comencé a babear sin control. Su polla no dejaba de avanzar.
Sin darme cuenta, llegué hasta que los huevos rozaban mi labio inferior; como hiciera antes con Bob, el chico del baño.
Mi garganta prácticamente estaba soportando la mayor parte del esfuerzo. Creo que su polla me habrá llegado hasta la mitad del esófago o algo por el estilo.
Comencé a tener serios problemas a la hora de mantener la respiración con eso en mi boca, a pesar de que en el ejercito tuviera una media bastante alta aguantando la respiración. Le comencé a golpear en el estomago no demasiado fuerte, pero si tardaba comenzaría exponencialmente a aumentar la intensidad hasta hacer añicos los nudillos contra su tableta de chocolate.
Él la saco de golpe; comencé a tragar aire sin importarme la cantidad de babas que cayeron de mi boca.
Tomé unos segundos en recuperar el aliento. Comencé a escupir los restos de babas.
Steve no dejaba de reírse, el cabrón. Me había metido unos treinta centímetros de polla por la garganta.

-Madre de Dios, muñeca... creo que estas mas que lista para que te hagamos un bonito sandwich...
Miré a Steve algo preocupada, no creía que fueran capaces de hacer lo que decían.
-¿Co-co... como?
Carl me levantó sin sacarla de mí. Pasando los brazos por debajo de mis piernas y alzándome. Dio dos zancadas y se dejó caer bruscamente contra el sofá que había en frente de la puerta por la que habíamos entrado.
-Así, hermano... déjala así. Tu sigue trabajandole su conejito...
-Wo... wo... no creo que quepa tíos... esperad...
Steve saltó desde el escritorio cayendo prácticamente detrás de mi con su polla nuevamente lubricada por mi boca.
-Te vamos a hacer que te corras hasta que caigas desmayada...
-¡Si tío! ¡¡Follemosnosla!!
-¡Wow! Aflojando... - hice el símbolo de tiempo muerto – no cabréis los dos... ¿no lo veis?
-Jajajajaja... ya te ha cabido una vez, ¿no lo recuerdas? - constato Steve.
-¿Que? ¿Perdona?
-¿No nos recuerdas? Me lo imaginaba...
-Ha pasado lo suyo desde el servicio militar – miles de caras me vinieron a mi mente, intentando rebuscar quienes eran – no te preocupes, ¿quieres saber quieres eramos, Capitana?
-¿Co... mo...sabéis que...?
-Estuvimos a tus ordenes...
-Reclutas Jones, Steve Jones... - Steve clavó la punta de su polla de golpe y fue entrando lentamente en mi culo.
-Y Cabo...
-Ah... ah... Ca... cabo... Carl... Carl Petersen...
-¡Bingo! Jajaja
Comenzaron a penetrarme lentamente pero al mismo tiempo.
-¿Po... por que …. aahh... hacéis esto... ?
-No te odiamos...
-Todo lo contrario, en la base estuvimos bajo sus ordenes... uhmf... ah... hasta que la trasladaron unos cuatro dias mas tarde. Y tengo que admitir que soñaba con un día como este...
-Por aquel entonces, Carl y yo, eramos unos tirillas unos mierda...
-Pero nos unimos a...
-¡Shh...! Digamos que... uhmmf... bueno, nos pusimos así de “brutos”, Jajajajajaja...
-Y ahora, vamos a aprovechar la oportunidad que nos ha sido brindada. Espero que lo disfrute, Capitana...
-Pe... p-pe...ro... mmm- Carl me calló besándome.
-Sssh... pequeña, disfruta...

Decidí hacerles caso, callar y follar.
Steve siguió penetrándome, cada vez presionaba un poco mas; metiendo poco a poco unos centímetros mas.
Carl me abrazó y presionó su cara contra mis pechos. Comenzó a frotar su rostro y ocasionalmente dar pequeños mordiscos; sus acometidas fueron incrementando la velocidad y fuerza.
Su ardiente polla comenzaba a tener espasmos.
-Ohh … aah... ¡Capitana! ¡Solicito permiso para correrme dentro de usted! Jah... ja.. jaja...
Agarré su rostro y comencé a besarle, a mordisquearle los labios, succionar su lengua; introduje mi lengua dentro de su boca. La forma en que se había dirigido hacia mi en ese momento, después de esa historia que me contaron, pensar que me recuerdan, que todavía saben quien soy a pesar de haber estado con ellos solo unos cuatro o cinco días, me puso bastante cachonda...
Creo que incluso su polla llegó a entrarme un poco mas.
No pude decirle nada; estaba demasiado excitada.
Hundí mis caderas hacia las suyas y justo cuando él se corrió me agarró de los costados y comenzó a embestir contundentemente. Su semen me inundó como un globo de agua llenándose; al momento me desbordó completamente haciendo que su leche se escapara de mi como cuando tapas un grifo abierto con la mano. Sentía un placer y un calor en mi interior indescriptibles.
Pese a haber parado de cabalgar; Steve seguía sodomizandome con su titánico falo. Las siguientes embestidas suyas me hicieron aplastarme contra el sofá.
Carl saco su polla de mi dejando brotar los restos de su cremosa semilla. Un pequeño chorro surgía de mi coño ahora libre cayendo sobre el sofá de cuero negro.
A pesar de que la polla de Steve tenia aun mas centímetros fuera que cuando me la clavo en el coño, comenzó a embestir con fuerza hasta alcanzar el limite. Fue en el momento de llegar al limite cuando aflojo las acometidas y aceleró el ritmo.
-¡Capitana! ¡Capitana! ¡¿Le... gust...gusta... mi... polla, señora?!
-Ss...si... mmmm... aah... - algunas veces embestía de forma que me dolía, pero otras... - me encanta... re... clu-recluta... Jones...
Steve hizo un saludo militar y agarró mis nalgas nuevamente penetrándome con rapidez.
Llevó una de sus manos a mi coño y comenzó a acariciar mi clítoris; sus dedos eran como pequeños tentáculos del tamaño de cigarros habanos. Cada vez que uno de sus dedos me rozaba el clítoris o traspasaba mis labios me sacudía de placer.
Alcé la mirada y miré por los ventanales de la habitación hacia el Pub.
La gente sin darse cuenta de como me estaban follando dos hombres y tan cerca de ellos; y aun mas gimiendo y jadeando tan ruidosamente.
Carl contemplaba la escena masturbándose bastante enérgicamente, le vi de reojo y de nuevo una sensación de éxtasis y placer me inundo el cuerpo haciendo que me estremeciera.
Tal vez fueran las manos de Steve, la imagen de Carl debajo mía o que me estaban sodomizando de manera tan formidable que no pude evitar llegar nuevamente a un orgasmo.
Comencé a sacudirme como una anguila eléctrica. Steve trato de sujetar mi cuerpo mientras me corría y el todavía seguía penetrándome.
Carl no ayudaba tampoco cuando acercó una de sus manos y la paso por mi coño que en ese momento estaba regando el sofá, recogió algo de mis efluvios mezclados con el semen de este y me lo acercó a mi boca.
No me pude reprimir o contener y le succioné los dedos saboreando esa extraña y caliente mezcla de fluidos.
De repente no habían salido los dedos de Carl de mi boca cuando Steve, prácticamente enloqueció y comenzó a penetrarme bruscamente sin control.
Un gemido seguido de un parón en seco anunció que se disponía a correrse; su falo comenzó a palpitar y acto seguido se corrió dentro de mí.
La fue sacando lentamente a medida que se corría. Parecía no tener un jodido final. Me estaba llenando de su cálida miel.
Cuando finalmente sacó su falo un chorro bastante seguido cayó desde mi dilatadísimo ano.
Trataba de reponerme cuando el Cabo Petersen apartó a Steve del medio y acercó su falo a mi culo. Por un momento pensé en una tragedia inminente, pero simplemente acercó su polla que sacudía con su mano frenéticamente y apuntó a mi dilatado ano; me relleno como un bollito de crema.
Descargó poderosa y abundantemente; hizo tapón con su glande hasta que vio que mas o menos me había rellenado.
Al apartar el falo, un montón de “leche” salió cayendo pesada, grumosa y lentamente.
-Hijos... de puta... - caí rendida sobre el sofá mas despreocupada – ha sido glorioso... malditos... cabrones...
Me fui deslizando hasta poder poner las nalgas sobre el asiento del sofá hecho un asco.
Ellos se dejaron caer a cada uno de mis lados sobre el maltrecho sofá también.
Steve a mi izquierda y Carl a mi derecha.
Acaricié el rostro a Steve y pase el dorso de mi mano sobre el pecho de Carl; ambos se acercaron a mi y me empezaron a lamer, chupar y dar algún que otro mordisquito.
-Este sofá, esta hecho una mierda... y yo no lo pienso limpiar...
-Oh, joder... no recuerdes esas cosas, Capitana...
-Si... ya nos ocuparem... ¡mejor aun! Danos una ultima mamada y ya podrás irte... - Carl acto seguido me comenzó a comer la boca.
-Mmmm sois bastante “baratos”...
-Eso es lo que te crees tu... - Steve se levanto y me puso su polla en la cara como otras veces, pero esta vez su polla describía un arco hacia abajo, pero teniendo una longitud similar a la habitual.
Carl se levanto también y ambos comenzaron a agitarlas ansiosos mientras alternaban sus vítores con sonidos como de elefante o eso creo que intentaban imitar.
Recobré un poco las fuerzas con ese pequeño magreo que nos acabábamos de dar después de tanto follar.
Me puse de rodillas sobre el asiento del sofá llegando mejor a la altura de sus pollas. Fui dándole lametones, mordisquitos y chupetones tratando de quitar cualquier resto de su semen o las babas que intentaba no se quedara.

Creo que llegue a estar chupándoselas durante unos cinco minutos o así, cuando de repente la puerta de la habitación se abrió sin darnos cuenta apenas de que alguien había abierto con llave.
Tal fue el susto o la excitación, que Carl y Steve acabaron descargando una corrida descomunal en mi cara.
Por suerte no me dio en ningún ojo, pero casi me atraganto cuando Steve se corrió en el momento en que me quedé con la boca abierta al ver que se abría la puerta.
Comencé a toser cuando Carl y Steve se levantaron y fueron a la puerta, yo me habría acojonado de ver dos tíos así desnudos correr hacia mí cuando abro una puerta.
Al parecer era uno de los otros dos vigilantes que traía mi cazadora y mi casco, que había dejado en el guardarropa de la entrada y que al parecer este vigilante creía que seria buena idea llevar a la sala donde me “interrogaban”.

Tuvieron una pequeña discusión sobre lo sucedido. Se fueron andando hasta bajar las escaleras y allí parece que convencieron al compañero, menos mal que la forma de convencerle fue sin contar con mi participación; tengo el coño mas escaldado que el caldero de Gargamel.
Me metí en otra habitación que al parecer era un baño privado.
Allí me aseé bien y me volví a vestir.

Carl y Steve se despidieron de mi muy cordialmente.
Me comentaron que lo del chico del baño era mentira, que no era menor, pero que si hubiera demostrado estar aterrada o deprimida por el tema, me hubieran dicho la verdad... no se si creerles, no se.
Prometimos volver a tener un encuentro privado, en un futuro no tan lejano, cosa que no tenia muy segura ya que no me gusta ser tan previsible en esos aspectos con las presas que me follo cuando salgo de caza por las noches.
Hoy venia con la mente en una presa y he acabado así.

Mientras me dirigía a la salida del garito me vino a la cabeza parte de la conversación anterior al sandwich que me hicieron.
Y mucho me temo que algo tramaron en su momento; por que si mi memoria no me falla, recuerdo bien como ellos mismos dijeron, que eran unos tirillas, bastante flacuchos. De hecho, Steve era el que tenia el típico prototipo de jugador de baloncesto y ahora, parecía una verdadera bestia.
Pero si andan “sueltos” no se habrán hecho nada tan grave como para ser un peligro. Tal vez solo se apuntaron a un gimnasio.
Antes de salir, vi como el portero me abría la puerta con una sonrisa de oreja a oreja, como recordando que con el magreo que me había dado había triunfado esa noche mas que sus compañeros... iluso.
-La próxima vez que venga, no te me escaparas... - le dije con tono dominante.
-Lo se, tengo ese efecto en las chicas...
Seguí hasta estar fuera.
Allí seguía sin problema mi moto, y cerca de ella vi que estaban charlando Bob y sus dos amigos.
Pasé por mi moto para pillar el casco y lo demás que había guardado.
Conformé me fui acercando, sus amigos que estaban de cara a mi se percataron pero Bob permanecía de espaldas a mí.
Por lo que pude oír de la conversación que tenían, Bob estaba alardeando de su “escarceo” conmigo en los baños.
-... y la cogí y sujetándola le empece a... ¿que?, ¡¿que?! - preguntaba mientras miraba como sus dos amigos señalaban tímidamente hacia mí.
Pero era demasiado tarde.
Le rodeé el cuello con mi brazo, tiré hacia atrás de él estrangulándolo y haciendo que su peso cayera sobre mí anulándole en gran medida.
-¡Joder, joder, joder... espera, no... agh... no me hagas daño... te daré lo que tengo... ! - los compañeros miraron la escena compartiendo miradas cómplices, incrédulos y levantando la ceja se quedaron mirando a ver como acababa esto ya que no daban crédito a lo que pasaba.
Creían que estaba fingiendo, pero si seguía apretando lo podría haber asfixiado... - ¡Ey! ¡¿pe... pero... que pasa?!
Le aflojé un poco la presa y le puse el casco de la moto.
Se quedo completamente perdido de lo que pasaba. Sostenía el casco como si le hubiera puesto alguna otra cosa, como si fuera cosa de algún otro amigo suyo.
Entonces sin soltarle, con la mano que libere de sujetar el casco le agarré la polla. Le hable al oído lo suficientemente alto para que lo oyeran los demás:
-Dámelo todo, pequeño...
Sus amigos comenzaron a reírse a carcajadas. Le solté y se giró un poco mas extrañado. Pero rápidamente me reconoció.
-¡Oh, joder! ¡Eres tu...!
-Me llamo Buffy... Bob-o...
-Pff... - hizo gesto de saberlo – ¡ya lo sabia!
-Seguro... -sonreí con aire de superioridad ladeando algo la cabeza y mirándole con una ceja arqueada.
-Claro, nena...
-Mira seré directa, ¿vale?
Los tres tragaron saliva; de hecho sus dos amigos se levantaron y comenzaron a irse un poco mas lejos para dejarnos hablar, pero...
-¡Ey! Esto va por vosotros también...- se pararon y volvieron a donde estaban, algo extrañados.
-¿... y bien? - soltó Bob un poco mas gallito.
-Pues veréis, acabo de follarme ahí dentro a dos de los vigilantes que nos sacaron de los baños, y realmente me he quedado con mas ganas de follar, chupar pollas y que me folléis por todos los agujeros, etcétera, etcétera... así que pensaba en que vinierais LOS TRES a mi piso y nos montemos un cuarteto, ¿si os apetece...?
Los tres chavales se quedaron mudos.
-¡Joder, claro! - dijeron a la vez los tres.
-Tu vienes conmigo en la moto entonces, que por eso te he puesto el casco... – agarro a Bob por el cuello de la camisa y le doy un beso y casi arrancándole el labio inferior que lo dejo descolocado. - … ¿vosotros podéis seguirnos?
-S... si... - se quedaron a cuadros ya que veían que la cosa iba en serio.
Salieron corriendo hasta un coche a unos metros de esa misma calle. Entran y lo encienden.

Me monto en la moto. El chico me mira todavía receloso, seguía sin creerse que era tan afortunado.
-Subeee... -le meto prisa.
Se abrocha el casco y sube en la moto; se agarra a mi cintura tirando el cuerpo para atrás.
Agarro sus brazos y los tiro para adelante haciendo que se apegue a mi completamente.
-Ah, por cierto... - me giro a él para mirarle a la cara y con cara de chica desvalida continuó diciendo – agárrame aquí, por favor... -llevo las manos a mi entrepierna – es que con esta falda y esta telita de nada... el viento me deja el conejito congelado, ves lo calentito que esta ¿no? -
Asintió la cabeza tragando saliva- pues intenta que siga así...

Trato de aguantar la risa mordiéndome el labio.
Me hago una coleta rápidamente con una goma para el pelo que tengo en el manillar de la moto y me ajusto los monóculos estilo aviador.
Enciendo la moto.
Los chicos se colocan detrás de mi esperando indicaciones.
Revoluciono la moto delante de ellos mientras les miro y salgo disparada por la calle mientras aúllo como una loba.


Y bueno, lo que ocurrió esa noche, puede que lo cuente otro día, ¿ ...os gustaría?