miércoles, 2 de abril de 2014

Sueño profundo by Nayuta (SPA)



La noche era especialmente calurosa...
Makoto sentía agobiante hasta el roce del camisón.
Así que decidió que seria mejor ponerse a trabajar con el programa para el festival estival de la escuela, de la cual era la principal responsable como Presidenta de la clase 7-A.
El reloj marcaba ya las 4:30 y seguía inmersa en la montaña de papeles y poco a poco fue sucumbiendo al cansancio.

Dormía plácidamente recostada sobre un montón de papeles cuando de repente sintió su cuerpo flotar.
Al entreabrir los ojos, se sorprendió al contemplar como era alzada en brazos por un muchacho desnudo.
Sin mediar palabra, la dejo caer sobre la cama.
Makoto perpleja, intenta lanzarle una patada pero su pierna lo atravesó como si de humo se tratase.
“Estoy soñando...”, pensó ella al verlo. Pero no pudo explicar lo que sucedió instantes después.
El joven la empujo sobre la cama y se tumbo sobre ella.
Makoto entonces un codazo a ciegas hacia atrás, pero con similar resultado.
El joven con expresión divertida sujeto las muñecas y coloco los brazos de Makoto sobre su cabeza muy firmemente.
Era extraño pero sus intentos por luchar y liberarse resultaban inútiles ante aquel desconocido.
Makoto sintió que la mano libre de él se deslizaba por su cuerpo atrapando su pecho y acariciándolo consiguió que su pezón se endureciera.
Quería soltarse, agitándose, sacudiéndose pero la presión que el joven ejercía sobre ella aprisionándola contra la cama la dejaba totalmente indefensa a sus ataques.
Ataques que venían por todos lados.
Sus labios sobre el cuello succionaban ávidos mientras con los dientes mordisqueaban la suave piel de ella.
Por otro lado la mano hábil hacia lo propio con su pecho y para mas desesperación de ella sintió como entre sus piernas algo duro presionaba contra su culo.
-¡Para! - consiguió gemir Makoto. Y de repente se incorporo.
El sol comenzaba a asomar por la ventana.
La alarma sonaba.
7:30
La paro de un golpe.
Ni rastro del muchacho que segundos antes la tenia a su merced.
Un extraño sentimiento de pesar la invadió.
“¿Había sido todo un sueño? ¿solo fue un sueño? ¿en serio?” , pensó con pesar para sus adentros mientras aun jadeaba excitada.
-¡Maldita sea! - refunfuño. Y cayo sobre la cama revuelta.

Cerro la puerta de la habitación.
El día había transcurrido sin incidencias. Mas bien un día mas dentro de la rutina típica de la escuela.
Makoto suspiro y dejo caer la cartera y se puso cómoda. Dejando el uniforme impoluto sobre la silla.
Una vez acabadas las tareas escolares y demás obligaciones. Se recostó sobre la cama y se permitió volver a pensar en lo que sucedió la otra noche.
-¿De verdad fue todo un sueño?... fue tan real...
El joven le resultaba extrañamente conocido.
Se sintió tan excitada a pesar de no haber tenido control alguno de la situación. Pero es que por una vez se había sentido libre... Libre de dejarse llevar por los deseos.
Algo así como quitarse una pesada carga. Ya que para ella como Presidenta tiene que mantener las apariencias y no ceder ante ningún deseo que pudiese empañar su reputación intachable que la hacia dignos de la confianza y el respeto de sus compañeros.
Esa clase de libertad...
Poco a poco sus parpados fueron cediendo hasta que finalmente se sumió en un profundo y reparador sueño.
Una ligera brisa erizo sus sonrosados pezones. Marcándose a través de la fina camiseta de tirantes. O eso es lo que pensó segundos antes de que sus ojos se encontraran a escasos centímetros de Él.
Pero como la noche pasada fue como golpear al aire.
Makoto comenzó a excitarse por la presión del cuerpo del joven contra el suyo.
Eso de que estuviese desnudo no ayudaba mucho.
Sin mencionar ni una palabra introdujo la mano por debajo de la camiseta y aferro un pecho como la noche pasada pero esta vez en lugar de estar bocabajo estaban cara a cara. Cadera contra cadera.

Makoto arqueo la espalda involuntariamente al sentir como pellizcaba el pezón.
-¡Para! - consiguió balbucear ella.
Y de repente se encontró sola en la habitación tumbada sobre la cama.

No podía creer que fuese solo un sueño...
Pero ahora se encontraba sola y despierta a media noche.
Suspiro de alivio y pesar a la vez pero al tumbarse de lado, su sorpresa fue mayúscula cuando se lo encontró recostado a su lado mirándola fijamente.
-¿Me echabas de menos? - susurro con una voz tan sexy que a penas pudo evitar sonrojarse. - recuerda bien, mi nombre “Otozy”, no quisiera poseerte sin que sepas que nombre gritar cuando el éxtasis recorra todo tu cuerpo. - dijo burlonamente.
Makoto parpadeo incrédula.
Y sin mediar palabras, Otozy la levanto y se la puso a “caballo” como si de una ligera pluma se tratase.
Ella intento levantarse pero las manos firmes de Otozi aferraron su cadera a la altura del elástico del plantaloncito que astutamente tiro para abajo a la vez que ella lo hacia hacia arriba .
El rubor subió por la cara de Makoto mas rápido que una olla express.
Porque en un segundo dejo al descubierto su triangulo de venus a la vista lujuriosa del Joven.
Instintivamente Makoto reacciono tirando de ello pero lo que consiguió fue hacerlo trizas.
-¡No!- exclamo sorprendida.
Pero fue como si de una señal de avanzar para los deseos de él se tratase.
Seguidamente aferro las caderas de ella y la penetro.
Makoto exclamo de dolor y se desmayo.

Makoto se despertó como de una pesadilla o eso es lo que sintió pues aun le ardía sus adentros.
Se incorporo y vio la sangre que manchaba las sabanas.
“Esto no ha podido ser un sueño... la sangre y el dolor, eran muy reales”, pensó.
Pero Él. Otozy, no estaba, ni rastro del cabrón que le había robado su tan preciada virginidad en un abrir y cerrar de ojos.

-¡Maldito seas! - mascullo entre dientes mientras el agua de la ducha eliminaba cualquier rastro de sangre y sudor de aquella noche.

Como otro sábado normal para ella... Las tareas eran lo primero así que después de un día agotador limpiando la casa termino durmiéndose con un trozo de sandwich de la cena entre sus labios carnosos y la cabeza reposando sobre la mesa.
Makoto excitada sentía un gran placer entre sus piernas algo estaba lamiéndola “ahí” mismo con mucho mimo.
Al abrir los ojos no podía creer que estuviera en la cama. Como había llegado hasta allí y aun mas importante ¡¿porque no podía moverse?!
-¡¡Mmmmmmmmmmm...!! ¡Mm...! … - No consiguió despegarse los labios para pedir ayuda.
Makoto estaba a merced de los deseos de el.

Otozy lamia y succionaba acaloradamente entre sus piernas y ella solo podía sacudirse como un pescadito fuera del agua.
Aferro los pechos jugueteando con ellos hasta que los pezones se endurecieron de placer.
Entonces Otozi, se detuvo y la miro buscando su mirada y sonrió al ver el rubor y el deseo plasmado en el rostro de Makoto.
-Veo que me esperas con ansia dentro de ti – le susurro él.
Makoto intento negar con la cabeza pero una lucha interior se llevaba acabo en su interior.
Otozy se deslizo sobre ella y la penetro. Esta vez el dolor dejo paso a una maravillosa sensación que la lleno por completo.

Otozy la hizo suya durante toda la noche, despacio y sin dejar un trozo de piel por saborear. Hasta que Makoto se rindió al placer suplicándole que parase o moriría de placer.

Makoto despertó a la mañana siguiente con un dulce sabor en la boca pero ni rastro de él.