La noche era especialmente
calurosa...
Makoto sentía agobiante
hasta el roce del camisón.
Así que decidió que seria
mejor ponerse a trabajar con el programa para el festival estival de
la escuela, de la cual era la principal responsable como Presidenta
de la clase 7-A.
El reloj marcaba ya las 4:30
y seguía inmersa en la montaña de papeles y poco a poco fue
sucumbiendo al cansancio.
Dormía plácidamente
recostada sobre un montón de papeles cuando de repente sintió su
cuerpo flotar.
Al entreabrir los ojos, se
sorprendió al contemplar como era alzada en brazos por un muchacho
desnudo.
Sin mediar palabra, la dejo
caer sobre la cama.
Makoto perpleja, intenta
lanzarle una patada pero su pierna lo atravesó como si de humo se
tratase.
“Estoy soñando...”,
pensó ella al verlo. Pero no pudo explicar lo que sucedió instantes
después.
El joven la empujo sobre la
cama y se tumbo sobre ella.
Makoto entonces un codazo a
ciegas hacia atrás, pero con similar resultado.
El joven con expresión
divertida sujeto las muñecas y coloco los brazos de Makoto sobre su
cabeza muy firmemente.
Era extraño pero sus
intentos por luchar y liberarse resultaban inútiles ante aquel
desconocido.
Makoto sintió que la mano
libre de él se deslizaba por su cuerpo atrapando su pecho y
acariciándolo consiguió que su pezón se endureciera.
Quería soltarse, agitándose,
sacudiéndose pero la presión que el joven ejercía sobre ella
aprisionándola contra la cama la dejaba totalmente indefensa a sus
ataques.
Ataques que venían por todos
lados.
Sus labios sobre el cuello
succionaban ávidos mientras con los dientes mordisqueaban la suave
piel de ella.
Por otro lado la mano hábil
hacia lo propio con su pecho y para mas desesperación de ella sintió
como entre sus piernas algo duro presionaba contra su culo.
-¡Para! - consiguió gemir
Makoto. Y de repente se incorporo.
El sol comenzaba a asomar
por la ventana.
La alarma sonaba.
7:30
La paro de un golpe.
Ni rastro del muchacho que segundos antes la tenia a su merced.
Ni rastro del muchacho que segundos antes la tenia a su merced.
Un extraño sentimiento de
pesar la invadió.
“¿Había sido todo un
sueño? ¿solo fue un sueño? ¿en serio?” , pensó con pesar para
sus adentros mientras aun jadeaba excitada.
-¡Maldita sea! - refunfuño.
Y cayo sobre la cama revuelta.
Cerro la puerta de la
habitación.
El día había transcurrido
sin incidencias. Mas bien un día mas dentro de la rutina típica de la
escuela.
Makoto suspiro y dejo caer
la cartera y se puso cómoda. Dejando el uniforme impoluto sobre la
silla.
Una vez acabadas las tareas
escolares y demás obligaciones. Se recostó sobre la cama y se
permitió volver a pensar en lo que sucedió la otra noche.
-¿De verdad fue todo un
sueño?... fue tan real...
El joven le resultaba
extrañamente conocido.
Se sintió tan excitada a
pesar de no haber tenido control alguno de la situación. Pero es que
por una vez se había sentido libre... Libre de dejarse llevar por los
deseos.
Algo así como quitarse una
pesada carga. Ya que para ella como Presidenta tiene que mantener las
apariencias y no ceder ante ningún deseo que pudiese empañar su
reputación intachable que la hacia dignos de la confianza y el
respeto de sus compañeros.
Esa clase de libertad...
Esa clase de libertad...
Poco a poco sus parpados
fueron cediendo hasta que finalmente se sumió en un profundo y
reparador sueño.
Una ligera brisa erizo sus
sonrosados pezones. Marcándose a través de la fina camiseta de
tirantes. O eso es lo que pensó segundos antes de que sus ojos se
encontraran a escasos centímetros de Él.
Pero como la noche pasada
fue como golpear al aire.
Makoto comenzó a excitarse
por la presión del cuerpo del joven contra el suyo.
Eso de que estuviese desnudo
no ayudaba mucho.
Sin mencionar ni una palabra
introdujo la mano por debajo de la camiseta y aferro un pecho como la
noche pasada pero esta vez en lugar de estar bocabajo estaban cara a
cara. Cadera contra cadera.
Makoto arqueo la espalda
involuntariamente al sentir como pellizcaba el pezón.
-¡Para! - consiguió
balbucear ella.
Y de repente se encontró
sola en la habitación tumbada sobre la cama.
No podía creer que fuese
solo un sueño...
Pero ahora se encontraba
sola y despierta a media noche.
Suspiro de alivio y pesar a
la vez pero al tumbarse de lado, su sorpresa fue mayúscula cuando se
lo encontró recostado a su lado mirándola fijamente.
-¿Me echabas de menos? -
susurro con una voz tan sexy que a penas pudo evitar sonrojarse. -
recuerda bien, mi nombre “Otozy”, no quisiera poseerte sin que
sepas que nombre gritar cuando el éxtasis recorra todo tu cuerpo. -
dijo burlonamente.
Makoto parpadeo incrédula.
Y sin mediar palabras, Otozy
la levanto y se la puso a “caballo” como si de una ligera pluma
se tratase.
Ella intento levantarse pero
las manos firmes de Otozi aferraron su cadera a la altura del
elástico del plantaloncito que astutamente tiro para abajo a la vez
que ella lo hacia hacia arriba .
El rubor subió por la cara
de Makoto mas rápido que una olla express.
Porque en un segundo dejo al
descubierto su triangulo de venus a la vista lujuriosa del Joven.
Instintivamente Makoto
reacciono tirando de ello pero lo que consiguió fue hacerlo trizas.
-¡No!- exclamo sorprendida.
Pero fue como si de una
señal de avanzar para los deseos de él se tratase.
Seguidamente aferro las
caderas de ella y la penetro.
Makoto exclamo de dolor y se
desmayo.
Makoto se despertó como de
una pesadilla o eso es lo que sintió pues aun le ardía sus adentros.
Se incorporo y vio la sangre que manchaba las sabanas.
Se incorporo y vio la sangre que manchaba las sabanas.
“Esto no ha podido ser un
sueño... la sangre y el dolor, eran muy reales”, pensó.
Pero Él. Otozy, no estaba,
ni rastro del cabrón que le había robado su tan preciada virginidad
en un abrir y cerrar de ojos.
-¡Maldito seas! - mascullo
entre dientes mientras el agua de la ducha eliminaba cualquier rastro
de sangre y sudor de aquella noche.
Como otro sábado normal para
ella... Las tareas eran lo primero así que después de un día agotador
limpiando la casa termino durmiéndose con un trozo de sandwich de la
cena entre sus labios carnosos y la cabeza reposando sobre la mesa.
Makoto excitada sentía un
gran placer entre sus piernas algo estaba lamiéndola “ahí” mismo
con mucho mimo.
Al abrir los ojos no podía
creer que estuviera en la cama. Como había llegado hasta allí y aun
mas importante ¡¿porque no podía moverse?!
-¡¡Mmmmmmmmmmm...!!
¡Mm...! … - No consiguió despegarse los labios para pedir ayuda.
Makoto estaba a merced de
los deseos de el.
Otozy lamia y succionaba
acaloradamente entre sus piernas y ella solo podía sacudirse como un
pescadito fuera del agua.
Aferro los pechos
jugueteando con ellos hasta que los pezones se endurecieron de
placer.
Entonces Otozi, se detuvo y
la miro buscando su mirada y sonrió al ver el rubor y el deseo
plasmado en el rostro de Makoto.
-Veo que me esperas con
ansia dentro de ti – le susurro él.
Makoto intento negar con la
cabeza pero una lucha interior se llevaba acabo en su interior.
Otozy se deslizo sobre ella
y la penetro. Esta vez el dolor dejo paso a una maravillosa sensación
que la lleno por completo.
Otozy la hizo suya durante
toda la noche, despacio y sin dejar un trozo de piel por saborear.
Hasta que Makoto se rindió al placer suplicándole que parase o
moriría de placer.
Makoto despertó a la mañana siguiente con un dulce sabor en la boca pero ni rastro de él.
Makoto despertó a la mañana siguiente con un dulce sabor en la boca pero ni rastro de él.