Something for the long waiting...
This one i made the colour flat as you can see... and used a photo for the BG, i thing i could achieve this level of detail for a BG, but i didn't want to waste more time.
I think i used too much the blood brush thingy.... anyway...
Tell me what you think.
Zombi-kun.
H Y Y E Project
martes, 4 de agosto de 2015
sábado, 28 de junio de 2014
Love of lesbians
Etiquetas:
art,
bishoujo ai,
chicas,
girls,
hentai,
illustration,
ilustración,
Lesbian,
lesbians,
LGTB,
love,
manga,
masturbation,
sensual,
sex,
tool,
Yuri
viernes, 27 de junio de 2014
Finalmente hago presencia en el blog con un dibujito inspirado en mis tantas "investigaciones" en internet. He consultado con varios dibujantes y artistas y ya me han explicado los fallos que tiene ésta ilustración, así que la próxima será mejor!
No sé si se logra apreciar, pero ella acaba de follar, pero por lo que se ve no la han dejado satisfecha ¿ Qué le harías para satisfacerla?
No sé si se logra apreciar, pero ella acaba de follar, pero por lo que se ve no la han dejado satisfecha ¿ Qué le harías para satisfacerla?
Etiquetas:
art,
Chica,
Ecchi,
erotic,
h,
hentai,
illustration,
ilustracion,
ilustración,
manga,
エッチ
domingo, 25 de mayo de 2014
Disco Wet x Wet x Wet by Zombi (SPA)
Llevaba toda la noche algo
inquieta.
No entendía muy bien
porque pero algo me decía que necesitaba follar, de hecho, solo
follar.
Era solamente pensar en ello y ponerme algo inquieta.
Era solamente pensar en ello y ponerme algo inquieta.
Debajo no llevaba puesta
las bragas; solo un sostén negro bastante discreto; mi top blanco de
tirantes de generoso escote; unos shorts tipo leggins
negros que a veces usaba en el gimnasio y encima de eso una falda
bastante corta que tenia unas pequeñas cadenas decorativas.
Acostumbraba a llevar mi chaqueta de cuero para conducir con la moto,
mis botas, sin molestarme en llevar calcetines y obviamente mis
guantes de cuero “sin dedos”.
La verdad es que no tenia
una idea concebida de donde ir.
Las calles por la noche
son siempre lugares donde moran la peor calaña, como yo. Pero eso en
parte me ponía aun mas cachonda.
Iba a toda velocidad por
la avenida principal, sin importarme que la policía pudiera pararla
o no.
Volaba por las calles.
Todos los semáforos en
verde y ocasionalmente alguno en rojo. Todo bajo control.
Algo me hizo meterme por
una calle pobremente iluminada.
Allí lo mas llamativo que
encontré era un local que prometía ser bastante grande, con un único
cartel de neon y un portero fuera.
Tenía en mente entrar al
primer cuchitril y ligarme a lo primero “potable” que viera.
El nombre de dicho Pub o
“Disco” era WetXWetXWet y
podía escucharse dentro lo que parecía música de los ochenta o
noventa.
Aparqué la moto en la
acera de enfrente, no quería ir dando mala impresión y aparcar
delante del garito sin mas.
Me quité el casco dejando
libre mi melena. Sacudí la cabeza arreglando mi peinado al viento.
El portero me miró. Dejé
caer las gafas de aviador sobre el cuello.
Después de hacer un
contundente y brusco movimiento para poner el caballete, levanté la
pierna y desmonté la moto.
Eché un ultimo vistazo al
cartel de la Discoteca. Usaba unas luces de neón rojas. No brillaban
tanto como para molestar a la vista.
Guardé el casco y las
antiparras en el compartimento del asiento y cruce la calle en
dirección a la entrada.
Apenas me acerqué, el
portero se interpuso mientras me miraba de arriba a abajo.
Sabia que quería
vacilarme un poco, así que me dejé.
No había nadie mas
alrededor, tenía vía libre para hacer todo tipo de cacheos y
pruebas.
-No puedo dejart... - le
interrumpí levantando los brazos lista para que me cacheara si lo
veía necesario y no me extrañaba que lo fuera a ser.
Se sorprendió cuando me
di la vuelta abriendo la cazadora y levantando las solapas dejando
ver mi cintura. Sus manos se deslizaron bajo mis axilas. Y comenzó a
palparme; no negaré que estaba con ganas de que me diera algo de
caña así que como calentamiento no estaba mal.
Agarro mis pechos
deleitándose durante un par de segundos, supongo que para parecer
que es un cacheo. Se notaba que disfrutó un poco al agarrarlos,
escuché como jadeó entre dientes de cierta excitación, como
tratando de ocultarlo. Parece que le costó volver un poco a la
realidad porque después de acariciarlos hizo un movimiento extraño,
torpe, con las manos que trataba de ser algo referente al cacheo. Me
quedé mirando las manos pensando para mi misma “¿que
coño...?”, no pude contener una pequeña sonrisa con una mueca
acompañada de una risa aspirada y muda.
Continuó con sus manos
por mis costillas, llegando a mis caderas y pasando pobremente a mis
rodillas.
Acto seguido se fue a mi
pierna izquierda rodeándola con ambas manos, como haciéndome un
masaje. Creo que era obvio que si llevase algo en los muslos se vería
a simple vista. Pero dejemos el sentido común de lado; el pobre
quería tocar carne.
Sus manos subieron como
quien no quiere, hasta mi entre pierna. Con el canto de la mano rozó
mis labios íntimos que prácticamente estaban algo húmedos y
cálidos.
Juraría que escuche una
pequeña risa muda por su parte, cosa que no me extrañaría.
Cambio de pierna y volvió
a subir y rozar con su mano mi coño, haciendo que diera un pequeño
“saltito” sin separar los pies del suelo. Me mordí el labio y le
mire por el rabillo del ojo.
Le pude ver sonriendo
mientras se reincorporaba. Me giró hacia él y volvió al registro
de mi torso. Agarró mis pechos haciendo contacto visual, le devolví
la mirada mientras le sonreía como no importándome una mierda su
manoseo. Para no variar, magreó mis pechos saciándose.
Seguidamente ACARICIO mis
costillas y comenzó a bajar las manos nuevamente por mis caderas.
Las llevó hasta mis nalgas y las agarró de una manera nada gentil;
haciendo que arqueara la espalda sacando el culo en pompa. Los agarró
con tal fuerza que note como abría mi ano bastante bruscamente, algo
realmente molesto. Cambié mi gesto y parece que sus manos se
“volatilizaron” de allí.
Siguió por mis muslos
hasta abajo.
Cuando se reincorporó
nuevamente llevó su mano con total osadía a mi coño, agarrándolo
y sacudiendo sus dedos como “sabiendo” lo que hacia; me retorcí
poniéndome de puntillas apoyándome sobre él. El tipo era bastante
grandullón y no le seria difícil levantarme del suelo.
Coqueteando llevé mi mano
a su brazo y lo aparte apresuradamente.
-Si vas mas lejos, no se
si llamar a la policía, cobrarte... o que seas tu el que cobre -
vacilandole me encaminé al interior de la discoteca sonriendole con
cierto ademan de seriedad.
Me dejó pasar sin mas
vacilación mientras se mordía el labio; olfateaba la mano que me
había “agarrado”.
Barrel of a gun de
Depeche mode, me recibió al entrar.
Era como casi todo garito
de este tipo. Bastante oscuro y la música ahogaba cualquier tipo de
conversación decente. En el ambiente flotaba una especie de aroma
bastante exótico; solo eso hacia que el local pareciera de otro tipo,
mas serio o interesante.
Había mucha gente
variada.
Fui adentrándome
lentamente, pasando los primeros grupos de gente que buscaban la
tranquilidad para acabar sus borracheras en paz hasta pasar algunas
personas que bailan sin rumbo aparente y sin mirar a nadie a la cara,
parejas que iban de lado a lado con sus bebidas heladas a decir de la
forma con la que sostenían las copas y vasos.
El suelo apenas podía
identificar de que color era. Podía atisbar alguna que otra colilla
y pequeños charcos de bebidas derramadas. Poco mas.
Me encaminé a la barra
para poder percibir mejor mi presa.
Mientras caminaba iba
decidiendo que seria lo ideal para esta noche. Uno musculoso, un
jovencito inexperto,... ¿un jovencito musculoso inexperto?
Me apoyo en la barra; miro la pista de baile y las zonas mas oscuras donde habían mesas y butacas para sentarse, incluso bancos acolchados.
Me apoyo en la barra; miro la pista de baile y las zonas mas oscuras donde habían mesas y butacas para sentarse, incluso bancos acolchados.
Alguien me toco en el
hombro. Gire mi cabeza extrañada para descubrir el barman.
-¿Que le pongo? -
inquirió el buen hombre que quedo descartado ipso facto.
-Whisky. Solo. -Me miró
sorprendido.
Agarró las botella de
White Horse y sirvió un vaso. Levanté el vaso y le dí un trago.
Un chico se aproximó
rápidamente y se estrelló contra la barra sin hacer ningún
estruendo. Escuché como pedía algo al barman.
Le miré de reojo y era
bastante mas alto que yo; teniendo en cuenta que soy bajita, bueno
tampoco es algo digno de destacar para un chico.
Tenia un aspecto como de
estudiante, tal vez de instituto o recién entrado en la Universidad;
con el pelo castaño, corto por detrás y un flequillo cayéndole sin
llegarle a tapar ningún ojo.
Vestía vaqueros, una
camisa a cuadros gris de manga corta, debajo una camiseta negra
también de manga corta, unas zapatillas de deporte negras.
Como curiosidad llevaba un
reloj de plástico típico de estudiante que no se preocupa mucho por
ese tipo de detalles y un colgante de cordel negro con un colgante
bastante extraño de metal, o eso parecía.
Eché un vistazo alrededor
para ver si venía de estar con algún grupo, y allí estaban ellos.
Otros dos chicos también jóvenes. Un chico como él con el pelo muy
corto y otro mas grandullón, sin llegar a estar demasiado gordo. Su
indumentaria los delataba eran ademas los mas jóvenes del local. El
resto de gente que había alrededor eran gente bastante hecha polvo,
borrachos o algo peor. No aguantarían con la polla dura ni diez
segundos.
En cambio, ellos puede ser
que si y estaba con hambre de polla estudiantil.
El chico seguía pidiendo,
esperando mientras el Barman le preparaba lo que había pedido, algo
complicado al parecer.
Me acerque un poco a él.
Abrí la cazadora un poco mas y ésta comenzó a deslizarse por mi
espalda dejando mis hombros parcialmente al aire. Los tirantes de la
camiseta como era habitual, me caían por los lados de los hombros;
así podía tratar de atraer su atención con las “gemelas”.
Calculé a groso modo,
como poner mi cuerpo, arqueando la cintura y “proyectando” mi
escote para que entrara en su campo visual en cuanto girara su cara y
mirara remotamente cerca mía.
Le estuve esperando,
mirando de reojo ansiosa, mordiéndome el labio.
Sabia como hacer para que
cualquier cosa que bebiera derramara unas cuantas gotas para que
cayeran por mi cuello hasta inevitablemente mi escote.
Es mas simple de lo que
parece. Básicamente es apoyar mal los labios en el vaso de forma que
no cubres todo el borde e inevitablemente caerá por la comisura de
los labios un generoso chorro del liquido en cuestión que se beba.
Al parecer no hacia apenas
efecto mis mensajes corporales. Cuando estuve a punto de darle un
trago al whisky, alguien se le acercó rápidamente. Le dijo algo y
se alejo rápidamente, tal como vino.
Era uno de los chicos que estaba en la mesa de la que sospechaba que era este chico. Vi como volvía y le miré preguntándome que le habría dicho.
Era uno de los chicos que estaba en la mesa de la que sospechaba que era este chico. Vi como volvía y le miré preguntándome que le habría dicho.
Apenas pasaron unos
segundos cuando vi como me miró de reojo directamente a mi escote;
y con unos espasmódicos movimientos de cuello miró repetidamente a
mis pechos, la zona del Barman y por ultimo mis ojos.
Le sonreí; comprendía a
que se debía que de repente su amigo viniera y que él hubiera
comenzado a mirarme. No se había percatado de mi hasta el momento;
miré directamente a sus amigos los cuales estaban haciendo gestos
como de “¡animo!”. No pude evitar sonreírles también.
Traté de disimular,
mirando al techo y dándole un trago nuevamente.
Le miré de reojo
nuevamente. La música se había tornado bastante mas “sexy”, una
canción de Prince que nunca antes había escuchado; así que me
decidí a iniciar una aproximación mas directa.
Me giré hacia él y
acerqué la mano hacia su extraño colgante.
-¿Que es? - hizo una
mueca de no escuchar lo que había dicho y acercó su oreja a mí. Le
repetí la pregunta muy cerca de su oído; para asegurar las
distancias le agarré de la cintura. No pude evitar percibir como
apestaba a alcohol.
-Nada, es una baratija;
pero me queda bien, ¿no crees?
Le sonreí y vacilé un
rato en responder mientras le miraba a los ojos con la boca
ligeramente entreabierta y la cabeza ladeada. La música creo que
estaba surtiendo efecto.
“Maldito Prince y su
erotismo...” Tragó saliva mientras me echó un vistazo de
arriba a abajo.
-Nada mal... ya lo creo...
- nuevamente no me escuchó pero en este caso asintió la cabeza. Creo
que sabe lo que le respondí. Vocalicé lo suficiente como para que me
leyera los labios.
Por un momento parecía
que se iba a alejar de mí. Así que le agarré osadamente del
cinturón y tiré de él hacia mí.
-¿Que ocurre, tienes
miedo? - tragó saliva antes de responderme.
-No, no es... no es eso...
-¿Entonces... ?
-No suelo... bueno, ir con
chicas que... trabajen la noche...
Me eché a reír, por no
romperle los dientes con un taburete.
En verdad, no me había
ofendido tanto pero no me suele gustar que me llamen Puta y que se
vayan de rositas. Aunque en este caso lo hayan hecho de una manera
tan delicada e inconsciente.
-No, lo soy... jajajaja...
- el chico se quedó perplejo – me llamo Buffy. - me miró
nuevamente como diciendo “¿En serio? ¿Te llamas así y no lo
eres...?” - bueno así me llaman, pero si te gusta mas:
Elizabeth...
-No, no, esta bien... ehm,
¡Buffy! Yo soy Bobby.
-¡Muy bien, Bob-o! -
sonreí, él sonrió como entendiendo la broma y “cayó en mis
garras”.
-No seas mala... -me dijo
al oído pese a que la canción prácticamente estaba acabando.
-Jajajajajaja, no te haces
una idea de lo mala que soy... - le miré cautivadoramente a los
ojos; eché mis hombros hacia atrás y me apoyé sobre la barra,
mientras él seguía acercándose inconscientemente a mí atraído por
mi lenguaje corporal.
Levanté la rodilla y la pasé por su lado. Rozando su cadera. Invitándole.
Levanté la rodilla y la pasé por su lado. Rozando su cadera. Invitándole.
-¿Llevas mucho rato aquí?
No te he visto hasta que me he acercado a la barra... -pregunta él.
-El suficiente como para
saber como acabaré esta noche -llevé mi mano a su colgante pero
esta vez para juguetear con él.
Dio un trago a su bebida y
la dejó en la barra, prácticamente rodeándome con sus brazos que
apoyaba sobre la barra.
Aproveché ese momento de
cercanía para susurrarle al oído:
-Esta gatita quiere jugar
un poquito – llevé mi mano a su paquete; estaba ya bastante gorda
y lista para dar algo de acción.
Le comencé a besar. Él
llevó una de sus manos a mi cadera y la otra a mi nuca, sujetándome
mientras me devolvía el beso.
Comenzó a sonar Lamb
of God de Marylin Manson.
Su lengua jugueteaba curiosa sin mucha experiencia o idea de lo que hacia. Lo guiaba constantemente.
Su lengua jugueteaba curiosa sin mucha experiencia o idea de lo que hacia. Lo guiaba constantemente.
Acabando de manosearle un
cada vez mas dura polla, lo atraje completamente sobre mí,
dejandole descansar sobre mí notando como frotaba su polla;
poniéndose dura como una puta barra de hierro.
-Me... ape... tece...
proba...rrr... - entre mordisquitos y chupetones a mis labios le
trataba de decir hasta que se paró y me miró algo colorado – tu
jodida polla... - no acabé la frase cuando me agarró de la mano y
salió corriendo hacia los baños arrastrándome.
Justo donde iba a
proponerle ir.
Al llegar a la entrada de
los servicios, parecía que no eran unos baños muy concurridos.
Ademas de ser bastante amplios, por lo que podía ver. No obstante el
de chicas parecía sumamente poblado.
Ambas puertas se situaban una en frente a la otra.
Ambas puertas se situaban una en frente a la otra.
Nos adentramos en la
antesala a ambos baños, una zona bastante oscura, mal iluminada.
Allí me empotró y comenzó a comerme la boca casi literalmente.
Parecía que ahora la
lengua se encontraba algo mas juguetona. Y no cesaba en restregármela
contra la pared.
Por lo que podía ver los
baños constaban de tres cubículos, tres pilas con espejos y adornado
con los azulejos típicos de color blanco; aunque en esta ocasión
estaban bastante sucios y no se podía distinguir del todo el blanco.
Estaban bastante bien
iluminados. Al menos mas que donde estábamos dándonos el lote.
-Esperemos... y...
cuando... salga alguien... entramos... y... - le seguí besando
tratando de que no hablara demasiado alto y nos descubriera alguien,
cosa de la cual hasta yo dudaba.
-Si si... lo se... lo se...
- le comencé a lamer la oreja mientras llevaba mis manos a sus
nalgas, haciéndole que empujara con la pelvis contra mí.
Él por su parte comenzó
a dar lametones y chupetones a mi cuello. Sus manos agarraron uno de
mis pechos y lo estrujó al principio algo fuerte, luego enfocó su
atención a mi nalga que agarraba con su otra mano. Llevó la mano de
mi trasero hasta mi espalda y luego la deslizó bajo mi falda y
pantys. Por un momento me pareció que iba a meter su dedo por
mi ano, pero solo comenzó a tantear alrededor.
No dejaba de prestar
atención a la puerta del baño.
Llegamos a estar
probablemente durante unos minutos mientras él no paraba de
acariciar alguno de mis dos pechos alternando con una mano ahí y con
la otra por debajo de mi falda, prácticamente palpando mis nalgas.
De repente algo en su
cabeza le hizo pensar que era buena idea o que era hora de bajarme la
falda y, no se, tal vez follarme allí mismo.
Cuando me disponía a
decirle que esperase, afortunadamente, escuchamos como abrían un
cubículo del compartimento de los hombres y salio un individuo.
Cabizbajo y frotándose los
ojos; bastante acabado; nada mas salir casi nos lo llevamos por
delante.
Esta vez arrastrado por
mí, pude ver claramente el cubículo del cual había salido; las
demás puertas parecían entreabiertas y se oía que algo moraba en su
interior.
Algunos sollozos, algunos
balbuceos... y muy pocas probabilidades de que fueran a salir en un
buen rato o a importarles lo que fuéramos a hacer al lado de ellos.
Entramos y cerramos
bruscamente la puerta con pestillo. No parecía estar tan mal aquí
dentro; parecía que apenas estaba usado. Él se adentro hasta el
fondo dejando hueco para mí.
Miré por la ranura de la
puerta hacia fuera para asegurarme de que nadie nos había visto
entrar y seguido para impedirnos estar aquí dentro.
Noté como sus manos
agarraron mis caderas y me acercó hacia él; puse a duras penas el
pestillo y me desplomé sobre él agarrándole la cara a punto de
besarle.
Él permanecía contra la
pared con las caderas alejadas de la pared en un angulo de entre
cuarenta y cinco a cincuenta grados.
Era complicado mantener el
equilibrio así que finalmente me tendí sobre él.
Me comencé a poner
sumamente húmeda; estaba encerrada con una bestia que me quería
penetrar ansiosamente; acariciaba uno de mis pechos mientras
suspiraba enérgicamente.
Llevó su otra mano a mi
vientre y la fue bajando nuevamente bajo mi falda y mis pantys. Pero
esta vez llegando a mi húmeda vagina.
Comenzó a mover sus dedos
con cierta delicadeza, dejándolos humedecer y aprovechándolo para así
lubricar mis labios inferiores e ir introduciendo los dedos poco a
poco indolora y de manera progresiva dentro de mi cueva de calor. Sus
dedos era extremadamente suaves y agradables.
Comencé a estremecerme
con cada caricia. Su mano se introdujo por debajo de mi camiseta y
encontró mi pezón; con dos dedos comenzó a hundir el pezón y a
pasar por encima de éste el dedo. Reconocía cada centímetro de mi
pecho.
Quería contener mis jadeos
pero no pude ni quise hacerlo.
-¿No tenias hambre,
cariño? - llevó la mano que manoseaba mi pecho a su pantalón y
escuché como bajaba la bragueta lentamente.
Completamente excitada
asentí con la cabeza mientras me separaba de él y miraba la abertura
del pantalón.
Llevé mis manos a sus
caderas y me puse de cuclillas delante de él. Agrandé mi escote
hasta que saque mis pechos para que los contemplara y jugueteara con
ellos mientras se la iba a estar chupando golosamente.
Le sonreí mordiéndome el
labio inferior. Con mirada deseosa y traviesa acerqué mi cara a la
bragueta; noté cierto calor saliendo de ahí.
No pude evitar sonreír.
Estaba extremadamente cachondo. Podía percibir el olor que despedía
su caliente polla.
Le desabroché los botones
y los pantalones cayeron hasta sus rodillas.
Usaba unos boxers negros.
Se marcaba su polla clarsimamente; podía distinguir su forma,
incluso la punta amenazaba con asomar por arriba de estos.
Noté como estaba de húmedo su falo por el extremo. Lo acaricié y comenzó a bajarse el calzón con cada movimiento lento de la mano.
Noté como estaba de húmedo su falo por el extremo. Lo acaricié y comenzó a bajarse el calzón con cada movimiento lento de la mano.
Él comenzó a acariciar
mi cabeza. Murmuraba inquieto y ansioso por que tomara su polla con
mis labios.
Me relamí. Agarré su
falo descubriendolo y bajándole el calzón completamente.
Su polla era justo lo que
necesitaba esta noche. Sin piel extra que esconda “regalos”. Ni
demasiado gigantesca ni diminuta. Un tamaño normal, superando
ligeramente la media; era suficientemente gruesa.
Sobre todo el falo se le
marcaban venas haciéndola bastante interesante. Una maravilla para
cuando tenga que entrar dentro de mi cada vez mas húmeda cueva.
No tenia demasiado vello y
se podía apreciar perfectamente sus pelotas, redondas y prietas.
Conforme pasaba mi mano
por su falo, él comenzaba a acariciar mi cabeza y enredar sus dedos
con mi pelo.
Besé uno de sus
testículos y acto seguido lo succioné suavemente. Lamiéndolo hasta
la base de su polla. Fui a por el otro y lo mantuve en mi boca
mientras jugueteaba con él con mi lengua.
En ese momento sus dedos
se convirtieron en unas garras que agarraban mi cabeza y escuché
como gimió para si mismo mientras cerraba los ojos de placer.
No podía aguantar mas.
Agarré su falo y comencé a chupar su “cabeza”. Embadurné mis
labios al instante con sus fluidos pre-seminales.
-Aaah... si, joder... -
masculló para si mismo.
Fui haciendo movimientos
circulares sobre su glande; ensalivandolo y succionando.
Estuve unas seis veces
bajando y subiendo sin apenas meter su polla en mi boca, solo
centrándome en su “cabeza”.
Le lamí la punta misma;
jugueteando con mi lengua sobre su orificio.
Le miré juguetona
mientras sabia que de mi boca a su punta y mientras le lamia el
extremo de su falo, salían unos pequeños hilillos de saliva que
colgaban.
En ese momento vi en sus
ojos el ansia por follar mi boca; la fui introduciendo en mi boca
lentamente.
Moví mis pies hacia
atrás; preparándome para mostrarle lo que era engullir toda su
polla.
Y así, fue entrando poco
a poco, lentamente... podía notar el calor de su falo cuando pasaba
por el fondo de mi boca. Como rozaba mi paladar ahogándolo. Saboreaba
su carne mientras succionaba y mis mejillas aprisionaban su falo.
Notaba como mi cuerpo
trataba de decirme con ciertas señales que no siguiera, pero era
algo que podía soportar.
Comenzó a entrar por mi
garganta cuando llegué con mis labios a presionar sus pelotas.
Por ahora podía aguantar
la respiración sin problemas ya que había practicado lo suficiente.
Con movimientos moderados de mi cadera y logrando no vomitar fui restregándome hacia arriba y abajo dejando que su polla follara mi boca y garganta; succionando de vez en cuando cuando me veía capaz.
Entonces percatándose y agarró mi nuca y barbilla y comenzó a lentamente, cosa que le agradezco, fornicar por el mismo mi boca.
Con movimientos moderados de mi cadera y logrando no vomitar fui restregándome hacia arriba y abajo dejando que su polla follara mi boca y garganta; succionando de vez en cuando cuando me veía capaz.
Entonces percatándose y agarró mi nuca y barbilla y comenzó a lentamente, cosa que le agradezco, fornicar por el mismo mi boca.
-Jo-der... nena... eres
l-la... ¡ostiaaa-aaah...!
Apenas dio tres acometidas
cuando tiré para atrás.
La sensación de angustia y
arcadas se estaba volviendo insostenible, supongo que tengo que
entrenar mas.
Saqué su polla de mi boca
completamente empapada y cubierta de babas y saliva.
Me acarició la cabeza.
Creo que por la cabeza se le paso la idea de darme un beso con lengua
como muestra de gratitud pero fue en un microsegundo y con una mueca
bastante instintiva y casi imperceptible que decidió pasar su pulgar
por mis labios el cual besé y chupé.
-Aun no hemos acabado,
Bob-o...
Seguidamente comencé a
chuparle la polla como si no hubiera mañana. Saliva caía por su falo
hasta su escroto.
Me encanta notar todas
esas venas dentro de mi boca; notaba como su punta rozaba
generosamente mis mofletes que llenaba con su carne una y otra vez.
No podía evitar pensar
que en breve estaría dentro de mí, taladrándome hasta que se caiga
a pedazos este cubículo de mierda, me da por subir con mi boca por su
falo hasta su punta acariciando con mi lengua toda su piel:
Deliciosa.
No se cuanto tiempo habré
estado chupándosela cuando en cierto momento su mano volvió a
agarrar mi cogote como si fuera una garra y con su otra mano
finalmente comenzó a manosear mis pechos. Alternando ambas tetas.
Su polla palpitaba con un
ansia y una fuerza que pensaba que se estaba corriendo cada cierto
tiempo, en el cual para asegurarme aflojaba el ritmo y succionaba la
cabeza hasta que soltaba un obsceno ruido como de alguien lanzando un
sonoro beso al aire.
Y fue sin casi avisar
cuando su polla con ciertos espasmos escalofriantes hicieran que
agarrara fuertemente con ambas manos mi nuca y comenzara a presionar
como con cierto “control” de no taladrarme el cráneo o algo
parecido.
-Oh... joooder... me...
co... - no acabó la frase cuando su polla comenzó a disparar su
semen en mi boca llenándola de una manera y velocidad absurda.
Conforme descargaba
tembloroso cada corrida iba sacando su polla de mi boca un poco mas
cada vez.
De repente, fuera del
cubículo se escuchó un tremendo estruendo que casi hace que me
trague todo de una sentada y seguramente me hubiera atragantado o que
se fuera por otro conducto ocasionando una desagradable escena, nada
recomendable.
No me había dado cuenta
como dos hombres habían empezado a discutir en ese mismo baño y al
parecer habían llegado a las manos.
No sabia que hacer en ese
momento. Me incorporé y me asomé por encima de la puerta para ver
que pasaba.
Eran dos yonkis dándose
golpes literalmente por turnos, como si tomaran carrerilla para cada
golpe que se fueran a dar. Uno de ellos acabo estampándose contra el
espejo haciéndose algo de sangre.
Al romperse el espejo del
resto de cubículos salieron corriendo como alma que lleva el diablo
el resto de ocupantes.
Cuando me dispuse a salir
corriendo, abriendo la puerta con cierta torpeza y nerviosismo por
que me pillase allí alguien; todavía con el semen de Bob en mi boca
y tratando de arreglarme el top cubriéndome los pechos; con la misma
o mas rapidez que los que escaparon, entraron cuatro guardias de
seguridad del local.
Al ver que entraban cerré
de golpe, empujando al chico para dentro de nuevo tapándole la boca
para que no hablara.
Los guardas los separaron,
dos por cada uno y mientras uno de cada los sujetaban respectivamente
los comenzaron a golpear con porras extensibles.
Les dieron apenas unos
cinco o seis golpes no demasiado fuertes, pero los suficientemente
fuertes como para hacer que cesaran en su hostilidad y gimotearan
doloridos.
Dos de los guardas se los
llevaban cuando los otros dos comenzaron a revisar los cubículos.
Eran un “gorila” de
color y otro caucásico; ambos calvos.
El blanco llevaba una
perilla y el negro llevaba una “mosca” bajo el labio y un bigote
bastante escueto también pegado mas al labio que a la nariz.
No podía hablar pero
murmuré con la boca llena, “¡... mierda!”.
Notaron que la puerta
estaba cerrada y procedieron a tratar de abrir pero obviamente no
pudieron; pidieron que se abriera la puerta.
-¡Abrid ahora mismo!
¡No podéis estar aquí ahora mismo! - dijo con una voz grave y
profunda como un pozo sin fondo.
“¡¡Mierda y
doblemente mierda!!”
Escuché como hurgaban en
su bolsillo rebuscando entre llaves y como al rato el pestillo de la
puerta empezó abrirse lentamente. Traté de pararlo pero era inútil.
Me dí la vuelta y traté
de echar lo que tenia en mi boca por el retrete; empece a pelearme
por cambiarme de sitio con Bob, pero el parecía estar colorado y con
la respiración acelerada aterrado de que le fueran a pillar.
No pude ponerme en buen
sitio cuando la puerta se abrió de golpe.
Me quedé mirando con los
ojos como platos a los vigilantes. Con los mofletes inflados trate de
poner algo parecido a una sonrisa.
El muy idiota aun ni
siquiera se la había guardado; y ahí estaba erecto y jadeando.
El guarda mas cercano
sonrió, bajo la cabeza y la sacudió sin creerse lo que veía.
-Vaya, vaya... Carl
mira lo que tenemos aquí... - dijo el vigilante negro.
Se acercó el otro guardia
y puso una cara digna de alguien que parece estar disfrutando lo que
veía.
-¿Folleteando en
nuestro local eh? - nos sacan los dos y nos separan sin apenas
esfuerzo.
-Venga, veamos... tú
chaval, guardatela... -sacudió su cabeza en desaprobación.
Al acercarme a una de las
pilas encendí el grifo de un manotazo rápido y escupí todo.
-Wo wo wooo... a ver
que escupes, puta... - me agarra por la muñeca el llamado Carl y
ve como lo que he tirado es algo de un tono blancuzco y con una
textura pastosa, sin duda sabían que era semen, es más todavía queda
algo en mis labios que limpio rápidamente – vaya, vaya... así
que se la acabas de chupar... jajajajajajajaja – comenzó a
reírse a carcajadas, por alguna razón me hizo ponerme algo roja –
más te vale que no estubieras ejerciendo en los baños, por que
esta prohibido... y tú chaval ve sacando tu documentación. Steve
pillasela, yo me encargo de la señorita...
Hace un ademan con la mano
para que le enseñe la documentación.
-La llevo en la
chaqueta, pero te puedo asegurar que no soy Puta. Solo, bueno, estábamos...
-Cachondos como osos...
- me corta en mi explicación, me quedo algo extrañada ante esa
expresión, nunca la había escuchado.
-Si... co...como...
osos, correcto...
De repente Steve, su
compañero exclama:
-Woooo woooo woooo...
este chaval es un puto menor...
-Pero que coñ... -
trato de decir Bob.
Mis ojos casi salen de mis
cuencas.
El guarda entonces llama a
uno de los que se llevaron a los dos alborotadores por radio y al
poco rato entra.
-Llévatelo, luego
hablaremos con el...
-E-esp...pera... ¿menor
de edad? Debes estar de coña....
-Ah-ah... - niega
con la cabeza mientras se acerca guardando el walkie.
-¿Y que cojones hace
un...?
-No es ese el problema
ahora. Más te vale que expliques bien clarito lo que habéis hecho
ahí dentro...
-Pero, no me jodáis...
¿de verdad? Si no le hubierais dejado pasar...
-Neh, neh, neh... ahora
el problema mas grande es el tuyo...
-Vamos, tíos... de
verdad, habrá alguna forma de que esto acabe bien para todos...
-No creo... - se
guardan las porras y sacan unas esposas metálicas de color negro.
-No podéis hacerme
esto... vamos, haré lo que queráis. Cualquier cosa. Si queréis os la chupo... o no sé... folladme, osea, no diré nada. De verdad. No me
conviene hablar del tema, ¿no?... folladme por donde queráis. ¡Aquí
mismo! Y ya esta, todos contentos... -trataba de controlar la
situación.
- ... - me miraban
ambos bastante interesados.
-No podemos hacer estas
cosas en el lugar de trabajo... - decía Carl no muy convencido de
ello, incluso parecía estar a punto de romper a reír a carcajadas.
-Si, y si nos
pillaran... si que nos podrían echar, acusarnos de contratar tus
servicios o algo así... así que no, olvídalo – afirmó Steve.
-No me podéis hacer
esto, venga... -les sonrío con complicidad - solo quería
pasar un buen momento. Le habéis visto, no parecía un puto crío o al
menos no para tener tan pocos...
Por mi cabeza también
pasaron maniobras algo demasiado violentas y radicales que podrían
haberme hecho las cosas peor; y seguro que tienen cámaras de
seguridad y me verían salir si me los cargo o algo de eso; debía
seducirlos de alguna forma mas convincente.
– Vamos me diréis
que no queréis follarme y que olvidemos este asunto. Vamos... -
levanto mi camiseta y dejo ver mis pechos desnudos.
Agarro la mano del que se
llama Steve, y que me miraba con cara de estar controlando la
situación lo cual me hacia ciertamente sospechar, y le conduzco la
mano hasta mis pechos.
Entre la repercusión de lo
como podía acabar, lo nerviosa que estoy y que estoy algo
alcoholizada, creo que no pensaba con claridad.
Agarra uno y lleva su otra
mano al otro, los comienza a acariciar y a palpar.
-Mmm no sé... sabes...
la verdad es que eres bastante mona, pero no se si merece la pena
poner en peligro nuestros puestos...
Carl se acerca y
apoyándose con actitud pasiva y despreocupada observa la situación.
-Steve, que te parece
si la llevamos a la sala de seguridad. Les decimos al resto que la
vamos a interrogar y esas mierdas y nos la follamos como ella tanto
esta deseando - se me acelera el pulso.
Steve pone cara de estar
pensando lo que le ha dicho cuando con una mueca de haberse
convencido le responde:
-No es para nada mala
idea. - algo en mi hizo que me relajara levemente, solo tenia que
follar con estos dos idiotas y lo mas seguro es que me dejaran ir,
seguramente no les conviene jugármela luego que estaría hasta las
cejas de muestras de ellos, con lo que los podría denunciar por
violación o algo así... pero prefiero pasar un buen rato y olvidar
este lugar, estos tíos y no volver – ¿y tu que opinas zorrita,
te apetece que follemos y vaciemos nuestras pelotas en ti?
Creo que la respuesta era
bastante obvia.
-S-si... claro... -
me mordí el labio de cierta excitación y comencé a analizar estos
gorilas.
No estaban nada mal. Eran
jodidamente altos y musculosos. Aun así podría con ellos dos, si
fueran tres igual no... pero dos sería relativamente sencillo. Pero
bueno, lo que cuenta ahora es disfrutar.
Tenían un poco de aspecto
de gilipollas integrales, fanfarrones y bastante creídos. Del tipo que
me gusta follarme al menos una vez al mes y no volver a saber nada de
ellos; los hay a patadas la verdad.
Cubrí mis pechos con la
camiseta y me dirigí hacia la puerta esperando que ellos me guiasen.
Cuando pase por delante de Steve, este saco de nuevo las esposas
negras y agarró uno de mis brazos. Me puso una de ellas.
-¿Pero... ?
-Tranquila gatita, es
para evitar que te pases de lista y salgas corriendo – acabó
de ponerme las esposas – la verdad es que tengo ganas de
follarte hasta que salgas de aquí en silla de ruedas. Te va a
encantar mi polla... hmmmf – agarró mis manos que tenia detrás
de mí, unidas y las llevo a su paquete.
Le sonreí mientras le
miraba a los ojos de reojo sin girar mucho la cabeza y echando los
hombros hacia atrás de una manera receptiva.
-Ansiosa estoy...
-Bien – sonrió
– ahora necesitamos que hagas un poco de resistencia, que
resultes algo problemática...
-Descuida.
-Mientras, te
llevaremos “forzadamente”, procuraremos el mínimo dolor como
siempre si no te resistes pero bueno con que grites... bastará.
-Oki doki.
Salimos del baño.
Me llevaban como si fuera una criminal. Carl me sujetaba con una
palanca las manos de las esposas levantándolas y presionando
ligeramente con la otra mano sobre uno de mis hombros haciendo que me
dolieran estos si me resistía, lo que a su vez hacia que me agachara
poniéndome con el culo en pompa, al cual antes de salir del baño
dio un par de palmadas.
Mi cabeza se encontraba pegada al bulto
del pantalón del “señor Steve”. Mantenía mi cabeza baja y no
podía evitar el notar el calor de su miembro.
Creo que de normal se suele pegar la
cabeza al torso o bajo los brazos, pero como me temo, creo que quería
esconder su erección y bueno, seguramente, simplemente restregar su
polla en mi cara. Y la verdad, entre la postura y como me restregaba
su polla y como el otro mangoneaba mi culo de manera fortuita, me
estaba poniendo algo cachonda.
-¡Aaaaaaaah! ¡Soltadme cerdos! ¡Os reviento, jodidos Nazis! ¡No podréis conmigo! - de vez en cuando
escuchaba alguna replica por parte de Steve, pero no la entendía muy
bien, la música estaba bastante alta.
No podía dejar de pensar en el montón
de gente que me estaría mirando, por suerte o desgracia, no me venían
la cara al estar pegada al pollon del descomunalmente musculoso
negro. Carl también era bastante musculoso, pero no estaba tan
definido; tenia unos putos brazos que eran casi como yo misma de
ancha, eran impresionantes.
Mientras divago con este
tipo de cosas, prácticamente hemos cruzado una puerta la cual
cierran al haber pasado.
La música casi desaparece
completamente tras la puerta insonorizada. Tras la puerta hay unas
escaleras que suben a un pasillo en un primer piso.
Al subir a ese piso es
cuando me sueltan de tan férrea llave.
-Wow... jo-der... tengo
los hombros doloridos... - muevo los hombros circularmente así
como el cuello.
Noto las manos de Carl
como me agarran los hombros y los comienza a masajear.
-¿Así mejor? -
logra aliviarme gran parte de la molestia.
-Si... ohh... mejor sin
duda...
Acaba con los masajes,
agarra mis hombros y acerca su boca a mi oído:
-Siempre he tenido unas
ganas de follarme a un guarra como tu.
Agarra mi cabeza y
comienza a olfatear furiosamente mi cabello con su cara prácticamente
pegada a mi cabeza.
En el pasillo Steve abre
una puerta con una de las llaves del manojo que lleva colgando del
cinturón y procedemos a entrar en una habitación oscura.
Enciende las luces.
Es un despacho; apenas se
escuchaba la música allí dentro.
Enfrente mismo de la
puerta recorriendo toda una pared había unos ventanales bastante
grandes desde donde se podía ver en general todo el local.
A la izquierda había un
escritorio con un sillón bastante cómodo y dos sillas enfrente de
este, detrás de él había unas cuantas pantallas donde se reproducía
en vivo lo que son las cámaras de seguridad. A la derecha y enfrente
de este escritorio había una estantería con libros y objetos sin
mayor importancia.
Steve pasó mirando por
los ventanales mirando fugazmente el local. Se puso al lado del
cómodo sillón y sin sentarse apoyo las manos sobre el escritorio.
Carl me quitó las esposas
y las guardó en uno de sus bolsillos. Agarró una de las sillas
enfrentadas al escritorio invitándome a sentarme.
Acariciando mis muñecas
libres de grilletes tomo asiento.
-Veamos muñeca... -
trata de poner un tono de hombre interesante – así que estas
segura de que quieres solventar esta incidencia con un poco de...
¿sexo?
Se incorporó sonriente.
-Supongo que debe estar
mas experimentada de lo que creemos – Carl estaba de pie a mi
lado, pegado, prácticamente su paquete estaba frotándose con el
respaldo de la silla y comenzó a acariciar mi cabeza como si fuera
una victima de alguna tragedia que necesitara algo de consuelo.
-No se, no se... quizás con gente “normal”, pero dudo mucho que con algo así... -
Steve se bajó la cremallera y del prominente bulto de su pantalón
sacó su “Anaconda del Amazonas” y la sujetó como exhibiendo un
buen pedazo de carne – pueda resultarle tan simple.
Contemplé esa
monstruosidad de unos treinta centímetros sin exagerar en lo mas
mínimo. Tal vez fuera que iba en proporción a sus mas de dos metros
de altura y ser... bueno, negro. Pero esto era increíble; no podía
dejar pasar esta oportunidad.
-Os...tia... puta...
- fue lo único que era capaz de articular en ese momento.
-Vamos... vamos...
pequeña, te vi muy motivada en los baños. No te dará miedo la
“Escopeta” de Steve, ¿verdad?
Tardé unos tres o cuatro
segundos en volver en mí.
Pero por mucho que
quisiera evitarlo no pude evitar ponerme excesivamente colorada y que
mi respiración se viera fácilmente acelerada.
Estaba muy húmeda y no
paraba de llenarse mi boca de saliva. Si me descuidaba viendo ese
cañón de ébano podría caerseme las babas.
-P-para nada... no le
tengo miedo – creo que podían ver con facilidad mis pezones a
través de la camiseta los cuales no dejaba de mirar Steve mientras su
miembro titánico comenzaba a ponerse cada vez mas duro.
Este no dejaba de recorrer
con la mano su falo. Masturbándose muy lentamente mientras me miraba.
-Eso es genial, la mía no es tan espectacular pero te dejara la boca abierta... - Carl
deslizó su mano hasta mi cara y con su pulgar repasó mis labios –
...y muy llena.
Sonreí con una pequeña
risa ansiosa; acaricié el pulgar con los labios, los cuales repasaba
enérgicamente. Notaba como le gustaban mis labios carnosos.
-Poco mas puedo decir
para disuadirte, entonces... - Steve se acercaba lentamente.
Carl entones se colocó
completamente detrás de mi mientras seguía sentada. Asentó mi
cabeza apoyándola contra su estomago y con su mano izquierda la llevó
a mi cuello.
Muy lentamente la llevó por mi piel hasta hundirla por el escote y agarrar uno de mis pechos. Lo comenzó a masajear; con la otra mano comenzó a introducir uno o dos dedos en mi boca para que los lamiera, chupara y mordisqueara. Lo cual hice.
Muy lentamente la llevó por mi piel hasta hundirla por el escote y agarrar uno de mis pechos. Lo comenzó a masajear; con la otra mano comenzó a introducir uno o dos dedos en mi boca para que los lamiera, chupara y mordisqueara. Lo cual hice.
Él los introducía como
si fueran miembros viriles. Sacaba la lengua y acariciaba todo lo que
podía dichos dedos. Su mano acariciaba mi pecho con suavidad y
esporádicamente se centraba en mi pezón, el cual estaba totalmente
erecto; cada vez que jugueteaba cariñosamente con él unos calambres
cálidos recorrían mi cuerpo lo que hacia que gimiera y succionara
sus dedos mas atentamente.
Steve prácticamente ya se
encontraba delante de mi, bueno puede que le quedaran treinta
centímetros hasta que llegara.
-¿Y bien, por quien
empezaras?
Carl sacó su dedo de mi
boca.
No podía dejar de mirar
el enorme miembro de Steve.
Se descalzaron ambos. Como
si la iniciativa de uno fuese contagiada al otro. Y finalmente Carl
abrió su bragueta y sacó su miembro prácticamente erecto.
Lo alzó y lo dejó caer
sobre mi hombro derecho sin dejar de acariciar mi pecho. Oí como
dejaba caer sus pantalones seguidamente y los apartaba con su pierna
de una patada.
-Dio... - no acabe
de blasfemar cuando Steve me interrumpió.
-¿Que? ¿Te atreves a
agarrarlas?
La polla de Carl mediría
sobradamente los veinte centímetros, era otra monstruosidad. Miré la
de Steve y luego de reojo la de Carl, que reposaba en mi hombro.
Acerqué tímidamente mi mano al mástil de ébano; Steve sonreía orgulloso de haber sido el primero en ser elegido.
Acerqué tímidamente mi mano al mástil de ébano; Steve sonreía orgulloso de haber sido el primero en ser elegido.
Agarré su falo, llenando
mi mano con su glande.
De su extremo asomaba el
liquido pre-seminal el cual froto contra la palma de mi mano y yo
restregué sobre su glande.
Un ligero jadeo por parte de Steve indicó que le gustaba. Mordisqueé mi labio inferior excitada. Él puso morritos y luego se mordió los carrillos cuando comencé a recorrer con la mano el resto de su falo.
Un ligero jadeo por parte de Steve indicó que le gustaba. Mordisqueé mi labio inferior excitada. Él puso morritos y luego se mordió los carrillos cuando comencé a recorrer con la mano el resto de su falo.
-Si... hmmmff... nena,
así...
Carl comenzó a golpear
con su falo mi mejilla como si fuera un niño pequeño.
Luego lo enredó con unos
de mis mechones y comenzó a pajearse. Giré mi cara y con intención
de que se contuviera un poco o al menos en esa actitud, le besé y
lame frívolamente.
Parece que le encantó y a
Steve le llenó de celos.
Llevó su titánico falo a
mi cara y lo dejó caer sobre ella.
Tenia sus pelotas debajo
de mi barbilla y el falo recorría toda mi cara pasando por mi ojo
izquierdo hasta la parte alta de mi frente. De su punta un pequeño
hilo de sus fluidos impregnaba con total seguridad mi pelo.
Debo decir que soy pequeña de tamaño y he estado con portentos de la naturaleza, pero Steve se lleva la palma en cuanto a pollas enormes.
Debo decir que soy pequeña de tamaño y he estado con portentos de la naturaleza, pero Steve se lleva la palma en cuanto a pollas enormes.
Acto seguido, levantó su
rodilla izquierda la apoyo sobre brazo de la silla sin dejar todo su
peso; acercó sus pelotas finalmente a la altura de mi boca.
-Comete mis bolas de
chocolate... lamelas, zorra... - se mordió el labio inferior de
la lujuria que le poseía.
Me giré sin apartar la
cara ni un milímetro e incline la cabeza, aprovechando y restregarme
su falo por la cara; abrí la boca y lamí uno de sus testículos
mientras lo sujetaba cuidadosamente con mis labios, como limpiando de
nata una guindilla de un pastel. Al poco succioné su dídimo dentro
de mi boca y comencé a usar mi lengua para juguetear mientras le
acariciaba.
Con mi mano izquierda
comencé a recorrer el abdomen de Steve. Tenia una musculatura digna
de un dios Griego, una pedazo tableta de chocolate en este caso nunca
mejor dicho.
El recorrer su musculosa
figura no hizo sino ponerme aun mas cachonda y húmeda si cabe.
Carl bajó su falo de mi
hombro y llevó ambas manos a mis pechos. Descubriendolos y
amasándolos mientras su cabeza se apoyaba ahora en el hombro antes
castigado por su propio falo; comenzando a besar y lamerme el cuello.
Impregna mi oreja de saliva caliente con su lengua.
En vez de tratar de
apartarlo, ya que encuentro eso como algo asqueroso de normal, me
sometí como una esclava disfrutando de la violenta sensación que me
producía y de como me excitaba también entre escalofríos que
acababan en mi entrepierna.
Su boca mordisqueaba y lamía mi oreja llena de aros; alternaba los suaves apretones a mis pezones con la penetración de mi oreja con su viperina lengua.
Su boca mordisqueaba y lamía mi oreja llena de aros; alternaba los suaves apretones a mis pezones con la penetración de mi oreja con su viperina lengua.
No podía evitar jadear y
hacerme sacar el huevo de Steve de mi boca, dejándolo completamente
babeado. Rápidamente rectificaba besandole el escroto y raspando
ligeramente con mis dientes por la piel. Succioné delicadamente el
otro dídimo y repetí el mismo proceso: lamer jugueteando, chupetear
y jadear.
Comencé a sacudir mi
cuerpo cada vez mas, excitada, temblorosa de placer; agitándome en la
silla mientras yo daba placer a Steve y Carl me lo daba a mí.
-Abre la boca y di
“A”... - dijo Steve mientras alejó sus pelotas del alcance
de mis labios carnosos y apuntaba con su Leviatan de ébano a estos –
hora de pulir el mástil...
Carl cesó en sus
carantoñas y se puso también delante de mí.
-Yo también quiero,
nena - alzó su grueso ariete de carne y lo comenzó a masturbar
lentamente mientras contemplaba como estaba a punto de tragar a
Steve.
-Venid con Buffy,
bastardos míos... - mordí sensualmente mi labio mientra me hacia
a la idea de saborear sus falos.
Agarré ambos falos con
las manos; besé la punta de Steve lenta y sensualmente. Cuando mis
labios carnosos se separaron, unos filamentos pegajosos colgaban
entre mi boca y su polla.
Pasé la lengua por mis
labios saboreando los fluidos.
Lentamente palpaba y
acariciaba fuertemente el falo de Carl con la otra mano libre.
El falo de Steve era muy
venoso y palpitante, lo que prometía ser un delicioso invitado para
mi húmeda cueva del amor. Y por parte de Carl, era mas gorda que la
polla de Steve, muy carnosa, las únicas venas eran como angulas
azuladas y granates por parte de la piel; esto prometía ser un rompe
récords nunca me metí una así de ancha y estaba ciertamente
ansiosa.
Apreté los dientes
furiosamente, aun así mis labios se abrían; intentaba no mostrar
tantas ganas de abrir mi boca y tragar pero no podía evitar mirar
con cara de viciosa.
Steve murmuró algo para
si mismo y comenzó a hacer acometidas y retroceder al momento.
Su falo chocaba contra mi
boca cerrada siendo amortiguada por mis labios carnosos.
Jugaba con su polla que
acariciaba mis labios; no podía evitar darle besos a ese enorme
trozo de carne lo cual ponía aun mas cachondo al semental.
Su polla no paraba de dar
saltitos mientras la sostenía, recta y delante de mi cara.
Sin pensárselo dos veces,
sonrió, cogió su enorme falo y lo dejó caer sobre mi frente. La
restregó por mi cara bruscamente y la alejó cuando intente darle un
mordisquito cariñoso.
Sonreí siniestramente.
-¿A que esperas, campeón?
No cesaba en sacudir su
salchichón delante de mi cara arriba y abajo. Tratando de tentarme o
provocarme.
Pasé mi lengua por mis
labios; sonreí mas y me abalancé.
Hundí su glande en mi
boca. Comencé a succionar apegando mis labios a su piel. Podía notar
lo caliente que estaba y como palpitaba descontrolada en mi boca.
Llevó sus dos manos a mi
cabeza y acompañó mis acometidas gentilmente y sin forzarme. Parece
que estaba deleitándose con mi proceder.
Carl comenzó a ponerse
algo celoso a decir de su actitud un poco infantil al poner su pene
en uno de mis ojos, restregarlo como diciendo: “Ey, ¿no ves que
la mía también necesita algo de amor...?”
Así que con mi mano
derecha agarré su carnoso y jodidamente grueso falo y empece a
pajearle. Comenzó a jadear y a ronronear como un gatito.
Cerré los ojos y proseguí
chupando la tubería a Steve.
Me estaba poniendo por
algún motivo húmeda, tal vez me estaba imaginando toda su polla
penetrándome, con cada movimiento; no podía evitar pensar en eso y
mordisqueé cariñosamente.
-Mmmm... nena, vigila
con los dientes... mmm no, si así esta bien... tranquila...
Abrí los ojos y le miré
cómplice.
Relamí por todo el vasto
falo, llegué a sus pelotas y las besé; luego volví a subir.
Cada vez estaba mas
ensalivado. Aproveché mientras extendía todo el lubricante natural
por su mástil para darle algo de cariño a Carl.
Era maravillosa y algo
aterradora.
Hice unos cálculos rápidos
mientras hundía su punta entre mis dientes, para saber mas o menos
que me entraría bastante estrecha. Puede que duela si me la clavan
por el culo; así que creo que solo le dejaré follarme por el coño,
eso si, tanto como quiera; creo que soy mas flexible en ese agujero.
Sea como sea, espero no me
pida ni me gimotee como un perrito desamparado.
Comencé a profundizar con
el cachorrito de Carl, pero parece que había algo que me
impedía meterla mas adentro.
Saqué la lengua y trate
de apretar; incluso descuide mis caricias a Steve pero ni así veía
que entrara. -Fff-uah... Carl, colega, no me entra... apretam...
- no acabé de pedírselo cuando con sus dos manos comenzó a
presionar contra mi cabeza con su polla.
Su polla entonces comenzó
a entrar mas adentro pero, al contrario que con Steve, la polla de
Carl estaba machacándome la mandíbula. Apenas notaba si estaba
abriendo o cerrándola.
Sacudí la cabeza tratando
de ver alguna forma de que se asentara sin llegar a ser un objeto
hostil para mi mandíbula. Y fue cuando logré meter parte de ella que
se asentó mejor; me asfixiaba completamente ya que me llenaba toda
la jodida boca. Aun así trate de ser todo lo cariñosa que pueda,
debe ser difícil que encuentre alguna mujer capaz de hacerle algo
así.
Quizás alguna mujer mas
grande que yo.
Con mi lengua relamí lo
que podía de su falo; con sus dos manos y moviendo las caderas
comenzó a follar mi boca. No trataba de clavarla hasta el fondo,
cosa que se agradece; se limitaba a notar como mis labios frotaban
bruscamente su piel.
Fui alternando sus pollas.
Comenzaba a dejar el suelo bastante babeado.
Limpié la saliva y restos
que caían de mi boca y me quedé mirándoles todavía sentada,
recorriendo con mis dedos sus falos.
Los dos se miraron
cómplices; me levantaron en el aire sin mucho esfuerzo. Aprovecharon
para quitarme las botas y bajarme la minifalda y el culotte de
un tirón.
Me llevaron hasta el
escritorio; agarraron mis manos y las pusieron contra la mesa de
madera, cada uno me sujetaba una.
-Separe las piernas,
señorita... - sonaban tan serios y formales como policías –
debido a su conducta altamente lasciva con los agentes, nos
debemos en nuestr deber de penetrarla salvajemente...
-Agente, por favor haga
los honores de realizar “la penetración”, leale los derechos...
-Tiene...
derecho... - Steve colocó su falo en posición preparado para
entrar acariciando mis labios – a no guardar... silencio... -
frotó su pene completamente empapado en el caliente lubricante con
mi vagina – todo lo que grite... - colocó todo su cuerpo
encima del mio sin aplastarme – podrá ser usado... para...
para... saber lo mucho que le esta gustando... - agarró uno de
mis pechos y lo comenzó a acariciar; también comenzó a besarme el
cuello y bajó por uno de mis hombros – y poder hacerla
alcanzar... ¡un orgasmo de la ostia! - notaba en ese momento
como su polla pasaba por entre mis piernas, oscilando y tocando mis
muslos por dentro – a su vez... tiene derecho a una enorme
polla... si no puede conseguir una... - con la mano libre alzó
mis nalgas, agarró su polla y la redireccionó nuevamente a mi coño
– se le asignara una de oficio... ¿lo ha entendido? ¿Ah?
-Mmmm...
si oficial, proceda... - estaba con el corazón en un puño.
Su
polla comenzó a penetrarme lentamente; levanté la cabeza totalmente
extasiada.
Se me
escapó un gemido bastante alto. Comenzó a presionar sin pausa; su
polla entraba sin problema. Se la estrujaba un poco al principio,
cosa que le encantaba por la forma en que magreaba mis pechos; mas
tarde mi coño consentía su descomunal tamaño sin problema.
Ya
veríamos en el tema de la profundidad.
Cuando
unos cuantos centímetros habían podido entrar; mis caderas
comenzaban a moverse en círculos. La mano que aguantaba mis caderas
bajo hasta mis nalgas y comenzó a magrearlas generosamente.
Me
puse casi erecta y arqueando la cintura me deje caer sobre su torso
ultra musculado. Entonces apartó la mano de las nalgas y la
llevó de nuevo a las caderas subiendo hasta la cintura.
No
dejó ni por un momento de acariciar los pechos con una mano, no lo
hacia nada mal para usar una mano solo.
Finalmente
usó también su otra mano y comenzó a magrear mis senos.
Lamía
y chupeteaba mi cuello. Llegando en ocasiones a mi oreja;
mordisqueaba mis aros de la oreja, estirándolos y jugueteando con mi
carnoso lóbulo que parecía un chicle de carne.
Levanté
mis piernas abriéndolas de par en par y las subí encima de la mesa.
Así facilitaba la penetración. Incluso de esa forma me logró meter
un par de centímetros mas hasta tocar con asombro la zona mas
profunda de mi vagina.
Aun
así quedaron unos quince centímetros o así fuera, no podía con
mas.
Agarró mis muslos con sus musculosos brazos y como si fuera un peso muerto comenzó a penetrarme con una velocidad y fuerza inusitada.
Agarró mis muslos con sus musculosos brazos y como si fuera un peso muerto comenzó a penetrarme con una velocidad y fuerza inusitada.
Comencé
a perder casi el sentido; el placer era indescriptible. Su venoso
miembro, su falo se frotaba con cada centímetro de mi interior desde
los labios menores pasando deliciosamente por mi clitoris el cual
creo que se me estaba disolviendo en una marea de efluvios vaginales.
Al
minuto de llevar penetrándome como una bestia salvaje hambrienta de
sexo, mi cuerpo comenzó a sacudirse en convulsiones eléctricas.
Comencé
a correrme sin casi avisar; los gemidos llenaron la habitación.
Carl se acercó a los dos y se puso delante mía. Por un momento, el miedo que sentí, me hizo nuevamente correrme; mis ojos se quedaron en blanco.
Carl se acercó a los dos y se puso delante mía. Por un momento, el miedo que sentí, me hizo nuevamente correrme; mis ojos se quedaron en blanco.
Conforme
él seguía penetrándome y Carl se encontraba delante de mí
sacudiéndose la polla obscenamente, sonriendo; logré correrme por
segunda vez consecutiva.
El
placer se había tornado un poco excesivo pero era incapaz de
articular palabra para pedirle que aflojara el ritmo. Y en parte fue
mejor; logré acostumbrarme a ello, las lagrimas caían por mis
mejillas como después de sufrir un subidón de adrenalina.
Las
acometidas comenzaban a aminorar paulatinamente. Aun así logré
alcanzar tres orgasmos mas, mientras Carl seguía “acechando”
pajeándose delante de nosotros tan cerca.
Durante
el tercer orgasmo pude ver como Carl se agachó delante de nosotros y
dejó que mis jugos le salpicaran impunemente. Vi como abría la
boca incluso; cosa que hizo ponerme algo mas húmeda.
Se
levantó y mientras Steve frenaba la intensidad para dejarle el turno
a su compañero él comenzó a succionar mis pezones ruidosamente;
acariciándolos y magreandolos de una forma circular.
-Cariño,
¿estas lista? - con lagrimas por mis ojos y casi agotada de
tanto orgasmo consecutivo le sonreí y no puede evitar soltar una
carcajada de demente. No se porque se me escapó. Tal vez el miedo a
su polla no se.
-Si,
mmmm pero no me la metas por el culo... o me destrozaras...
-¡Jajajajajajaja!
- llevó sus manos a mis costillas y se preparó para izarme –
tranquila, nena, soy un caballero, soy consciente de esos problemas
con mi “amiguito” - me sonrió con una cara totalmente
distinta; mas cálida y amable.
Le
rodeé el cuello con mis brazos, dejando colgar mis manos. Me apoyé
de nuevo sobre el escritorio, mientras él me dejó caer sobre la
punta de su formidable polla.
Le
comencé a besar; nuestras lenguas juguetearon. Él sin perder un
ápice de lo que estaba haciendo, llevó una de sus manos a su falo y
lo posicionó de cara a entrar dentro de mí; por mi coño.
-Gracias...
- continué besandole y con un
movimiento de caderas hundí su polla en mis labios inferiores hasta
que llegó a ciertos limites.
Había
entrado casi la mitad; de mi boca se escapó un gemido de
satisfacción.
Él se
subió un poco mas sobre el escritorio para que pudiera cabalgarle
como una vaquera mas cómodamente.
-Jo-joder...
te ha entrado mas de lo que pensaba... Steve, la has dejado a punto,
abierta y pulida para mí...
-Mmmmm...
- le dí un manotazo en la cabeza pero me di cuenta que
prácticamente había sido una caricia como si mi cuerpo no pudiera
defenderse propiamente; estaba como atontada, debilitada. En el fondo
solo quería seguir follando – no seas malo... juju...
Al
poco rato comenzó a acelerar el movimiento. Así que me apoyé con
las manos sobre su musculoso pecho y levanté mis piernas en el aire
acelerando mas la marcha.
Echó
para atrás la cabeza resoplando de placer; le sonreía sacando la
lengua y relamiendome los labios.
Steve
me vio relamiendome y dio la vuelta al escritorio con su “lanza”
en mano.
-¿Tienes
mas ganas de “esta”... ? - preguntó sujetando su polla
completamente erecta.
Asentí
mordisqueando mi labio inferior sin bajar el ritmo con el que montaba
a Carl.
Steve
entonces se subió encima del pupitre haciéndole parecer aun mas
gigante.
Carl
vió la maniobra y como buen compañero se coloco mejor sobre el
escritorio.
Steve
volvió a las bromitas de golpear su trozo de carne contra mi cara
con mis subidas y bajadas sobre Carl.
Pero
finalmente, se decidió y acabó con la comedia; bajó su trozo de
carne por mi garganta haciéndome decelerar las embestidas.
Opté
por movimientos de cadera como movimientos de la danza del vientre;
no pude pensar en otra alternativa en ese momento.
Carl
se tumbó sobre la mesa finalmente y alzó las manos para manosear
mis pechos.
-Joder,
joder, joder... ¡hija de puta, que tetas que tienes! Son
preciosas...
Su
polla no dejaba de bajar por mi boca.
-Vamos,
vamos, vamos... cuanto mas rápido antes la sacas... - comenzó a
presionar con su polla cada vez mas y mas.
La
polla estaba llegando a pasar mi paladar, adentrándose por mi
esófago; había pasado el umbral de las arcadas de manera milagrosa.
Su trozo de carne me estaba llenando hasta los limites de mi aguante.
Comencé
a babear sin control. Su polla no dejaba de avanzar.
Sin
darme cuenta, llegué hasta que los huevos rozaban mi labio inferior;
como hiciera antes con Bob, el chico del baño.
Mi
garganta prácticamente estaba soportando la mayor parte del
esfuerzo. Creo que su polla me habrá llegado hasta la mitad del
esófago o algo por el estilo.
Comencé
a tener serios problemas a la hora de mantener la respiración con eso
en mi boca, a pesar de que en el ejercito tuviera una media bastante
alta aguantando la respiración. Le comencé a golpear en el estomago
no demasiado fuerte, pero si tardaba comenzaría exponencialmente a
aumentar la intensidad hasta hacer añicos los nudillos contra su
tableta de chocolate.
Él la
saco de golpe; comencé a tragar aire sin importarme la cantidad de
babas que cayeron de mi boca.
Tomé
unos segundos en recuperar el aliento. Comencé a escupir los restos
de babas.
Steve
no dejaba de reírse, el cabrón. Me había metido unos treinta
centímetros de polla por la garganta.
-Madre
de Dios, muñeca... creo que estas mas que lista para que te hagamos
un bonito sandwich...
Miré
a Steve algo preocupada, no creía que fueran capaces de hacer lo que
decían.
-¿Co-co...
como?
Carl
me levantó sin sacarla de mí. Pasando los brazos por debajo de mis
piernas y alzándome. Dio dos zancadas y se dejó caer bruscamente
contra el sofá que había en frente de la puerta por la que habíamos
entrado.
-Así,
hermano... déjala así. Tu sigue trabajandole su conejito...
-Wo...
wo... no creo que quepa tíos... esperad...
Steve
saltó desde el escritorio cayendo prácticamente detrás de mi con su
polla nuevamente lubricada por mi boca.
-Te
vamos a hacer que te corras hasta que caigas desmayada...
-¡Si tío! ¡¡Follemosnosla!!
-¡Wow!
Aflojando... - hice el símbolo de tiempo muerto – no cabréis los dos... ¿no lo veis?
-Jajajajaja...
ya te ha cabido una vez, ¿no lo recuerdas? - constato Steve.
-¿Que?
¿Perdona?
-¿No
nos recuerdas? Me lo imaginaba...
-Ha
pasado lo suyo desde el servicio militar – miles de caras me
vinieron a mi mente, intentando rebuscar quienes eran – no te
preocupes, ¿quieres saber quieres eramos, Capitana?
-¿Co...
mo...sabéis que...?
-Estuvimos a tus ordenes...
-Reclutas
Jones, Steve Jones... - Steve clavó la punta de su polla de
golpe y fue entrando lentamente en mi culo.
-Y
Cabo...
-Ah...
ah... Ca... cabo... Carl... Carl Petersen...
-¡Bingo!
Jajaja
Comenzaron
a penetrarme lentamente pero al mismo tiempo.
-¿Po...
por que …. aahh... hacéis esto... ?
-No
te odiamos...
-Todo
lo contrario, en la base estuvimos bajo sus ordenes... uhmf... ah...
hasta que la trasladaron unos cuatro dias mas tarde. Y tengo que
admitir que soñaba con un día como este...
-Por
aquel entonces, Carl y yo, eramos unos tirillas unos mierda...
-Pero
nos unimos a...
-¡Shh...!
Digamos que... uhmmf... bueno, nos pusimos así de “brutos”,
Jajajajajaja...
-Y
ahora, vamos a aprovechar la oportunidad que nos ha sido brindada.
Espero que lo disfrute, Capitana...
-Pe...
p-pe...ro... mmm- Carl me calló besándome.
-Sssh...
pequeña, disfruta...
Decidí
hacerles caso, callar y follar.
Steve
siguió penetrándome, cada vez presionaba un poco mas; metiendo poco
a poco unos centímetros mas.
Carl
me abrazó y presionó su cara contra mis pechos. Comenzó a frotar
su rostro y ocasionalmente dar pequeños mordiscos; sus acometidas
fueron incrementando la velocidad y fuerza.
Su ardiente polla comenzaba a tener espasmos.
Su ardiente polla comenzaba a tener espasmos.
-Ohh
… aah... ¡Capitana! ¡Solicito permiso para correrme dentro de
usted! Jah... ja.. jaja...
Agarré
su rostro y comencé a besarle, a mordisquearle los labios, succionar
su lengua; introduje mi lengua dentro de su boca. La forma en que se
había dirigido hacia mi en ese momento, después de esa historia que
me contaron, pensar que me recuerdan, que todavía saben quien soy a
pesar de haber estado con ellos solo unos cuatro o cinco días, me
puso bastante cachonda...
Creo
que incluso su polla llegó a entrarme un poco mas.
No
pude decirle nada; estaba demasiado excitada.
Hundí
mis caderas hacia las suyas y justo cuando él se corrió me agarró
de los costados y comenzó a embestir contundentemente. Su semen me
inundó como un globo de agua llenándose; al momento me desbordó
completamente haciendo que su leche se escapara de mi como cuando
tapas un grifo abierto con la mano. Sentía un placer y un calor en mi
interior indescriptibles.
Pese a haber parado de cabalgar; Steve seguía sodomizandome con su titánico falo. Las siguientes embestidas suyas me hicieron aplastarme contra el sofá.
Carl saco su polla de mi dejando brotar los restos de su cremosa semilla. Un pequeño chorro surgía de mi coño ahora libre cayendo sobre el sofá de cuero negro.
Pese a haber parado de cabalgar; Steve seguía sodomizandome con su titánico falo. Las siguientes embestidas suyas me hicieron aplastarme contra el sofá.
Carl saco su polla de mi dejando brotar los restos de su cremosa semilla. Un pequeño chorro surgía de mi coño ahora libre cayendo sobre el sofá de cuero negro.
A
pesar de que la polla de Steve tenia aun mas centímetros fuera que
cuando me la clavo en el coño, comenzó a embestir con fuerza hasta
alcanzar el limite. Fue en el momento de llegar al limite cuando
aflojo las acometidas y aceleró el ritmo.
-¡Capitana!
¡Capitana! ¡¿Le... gust...gusta... mi... polla, señora?!
-Ss...si...
mmmm... aah... - algunas veces embestía de forma que me dolía,
pero otras... - me encanta... re... clu-recluta... Jones...
Steve
hizo un saludo militar y agarró mis nalgas nuevamente penetrándome
con rapidez.
Llevó
una de sus manos a mi coño y comenzó a acariciar mi clítoris; sus
dedos eran como pequeños tentáculos del tamaño de cigarros habanos.
Cada vez que uno de sus dedos me rozaba el clítoris o traspasaba mis
labios me sacudía de placer.
Alcé
la mirada y miré por los ventanales de la habitación hacia el Pub.
La
gente sin darse cuenta de como me estaban follando dos hombres y tan
cerca de ellos; y aun mas gimiendo y jadeando tan ruidosamente.
Carl
contemplaba la escena masturbándose bastante enérgicamente, le vi de
reojo y de nuevo una sensación de éxtasis y placer me inundo el
cuerpo haciendo que me estremeciera.
Tal
vez fueran las manos de Steve, la imagen de Carl debajo mía o que me
estaban sodomizando de manera tan formidable que no pude evitar
llegar nuevamente a un orgasmo.
Comencé
a sacudirme como una anguila eléctrica. Steve trato de sujetar mi
cuerpo mientras me corría y el todavía seguía penetrándome.
Carl
no ayudaba tampoco cuando acercó una de sus manos y la paso por mi
coño que en ese momento estaba regando el sofá, recogió algo de mis
efluvios mezclados con el semen de este y me lo acercó a mi boca.
No me
pude reprimir o contener y le succioné los dedos saboreando esa
extraña y caliente mezcla de fluidos.
De
repente no habían salido los dedos de Carl de mi boca cuando Steve,
prácticamente enloqueció y comenzó a penetrarme bruscamente sin
control.
Un
gemido seguido de un parón en seco anunció que se disponía a
correrse; su falo comenzó a palpitar y acto seguido se corrió
dentro de mí.
La fue
sacando lentamente a medida que se corría. Parecía no tener un jodido
final. Me estaba llenando de su cálida miel.
Cuando finalmente sacó su falo un chorro bastante seguido cayó desde mi dilatadísimo ano.
Cuando finalmente sacó su falo un chorro bastante seguido cayó desde mi dilatadísimo ano.
Trataba
de reponerme cuando el Cabo Petersen apartó a Steve del medio y
acercó su falo a mi culo. Por un momento pensé en una tragedia
inminente, pero simplemente acercó su polla que sacudía con su mano
frenéticamente y apuntó a mi dilatado ano; me relleno como un
bollito de crema.
Descargó
poderosa y abundantemente; hizo tapón con su glande hasta que vio que
mas o menos me había rellenado.
Al
apartar el falo, un montón de “leche” salió cayendo pesada,
grumosa y lentamente.
-Hijos...
de puta... - caí rendida sobre el sofá mas despreocupada – ha
sido glorioso... malditos... cabrones...
Me fui
deslizando hasta poder poner las nalgas sobre el asiento del sofá
hecho un asco.
Ellos
se dejaron caer a cada uno de mis lados sobre el maltrecho sofá
también.
Steve
a mi izquierda y Carl a mi derecha.
Acaricié el rostro a Steve y pase el dorso de mi mano sobre el pecho de Carl;
ambos se acercaron a mi y me empezaron a lamer, chupar y dar algún
que otro mordisquito.
-Este sofá, esta hecho una mierda... y yo no lo pienso limpiar...
-Oh,
joder... no recuerdes esas cosas, Capitana...
-Si...
ya nos ocuparem... ¡mejor aun! Danos una ultima mamada y ya podrás irte... - Carl acto seguido me comenzó a comer la boca.
-Mmmm
sois bastante “baratos”...
-Eso
es lo que te crees tu... - Steve se levanto y me puso su polla en
la cara como otras veces, pero esta vez su polla describía un arco
hacia abajo, pero teniendo una longitud similar a la habitual.
Carl
se levanto también y ambos comenzaron a agitarlas ansiosos mientras
alternaban sus vítores con sonidos como de elefante o eso creo que
intentaban imitar.
Recobré
un poco las fuerzas con ese pequeño magreo que nos acabábamos de dar
después de tanto follar.
Me puse de rodillas sobre el asiento del sofá llegando mejor a la altura de sus pollas. Fui dándole lametones, mordisquitos y chupetones tratando de quitar cualquier resto de su semen o las babas que intentaba no se quedara.
Me puse de rodillas sobre el asiento del sofá llegando mejor a la altura de sus pollas. Fui dándole lametones, mordisquitos y chupetones tratando de quitar cualquier resto de su semen o las babas que intentaba no se quedara.
Creo
que llegue a estar chupándoselas durante unos cinco minutos o así,
cuando de repente la puerta de la habitación se abrió sin darnos
cuenta apenas de que alguien había abierto con llave.
Tal
fue el susto o la excitación, que Carl y Steve acabaron descargando
una corrida descomunal en mi cara.
Por
suerte no me dio en ningún ojo, pero casi me atraganto cuando Steve
se corrió en el momento en que me quedé con la boca abierta al ver
que se abría la puerta.
Comencé
a toser cuando Carl y Steve se levantaron y fueron a la puerta, yo me
habría acojonado de ver dos tíos así desnudos correr hacia mí
cuando abro una puerta.
Al
parecer era uno de los otros dos vigilantes que traía mi cazadora y
mi casco, que había dejado en el guardarropa de la entrada y que al
parecer este vigilante creía que seria buena idea llevar a la sala
donde me “interrogaban”.
Tuvieron una pequeña discusión sobre lo sucedido. Se fueron andando hasta bajar las escaleras y allí parece que convencieron al compañero, menos mal que la forma de convencerle fue sin contar con mi participación; tengo el coño mas escaldado que el caldero de Gargamel.
Me
metí en otra habitación que al parecer era un baño privado.
Allí
me aseé bien y me volví a vestir.
Carl y
Steve se despidieron de mi muy cordialmente.
Me
comentaron que lo del chico del baño era mentira, que no era menor,
pero que si hubiera demostrado estar aterrada o deprimida por el
tema, me hubieran dicho la verdad... no se si creerles, no se.
Prometimos
volver a tener un encuentro privado, en un futuro no tan lejano, cosa
que no tenia muy segura ya que no me gusta ser tan previsible en esos
aspectos con las presas que me follo cuando salgo de caza por las
noches.
Hoy
venia con la mente en una presa y he acabado así.
Mientras
me dirigía a la salida del garito me vino a la cabeza parte de la
conversación anterior al sandwich que me hicieron.
Y
mucho me temo que algo tramaron en su momento; por que si mi memoria
no me falla, recuerdo bien como ellos mismos dijeron, que eran unos
tirillas, bastante flacuchos. De hecho, Steve era el que tenia el
típico prototipo de jugador de baloncesto y ahora, parecía una
verdadera bestia.
Pero
si andan “sueltos” no se habrán hecho nada tan grave como para
ser un peligro. Tal vez solo se apuntaron a un gimnasio.
Antes
de salir, vi como el portero me abría la puerta con una sonrisa de
oreja a oreja, como recordando que con el magreo que me había dado
había triunfado esa noche mas que sus compañeros... iluso.
-La próxima vez que venga, no te me escaparas... - le dije con tono
dominante.
-Lo
se, tengo ese efecto en las chicas...
Seguí
hasta estar fuera.
Allí
seguía sin problema mi moto, y cerca de ella vi que estaban
charlando Bob y sus dos amigos.
Pasé
por mi moto para pillar el casco y lo demás que había
guardado.
Conformé me fui acercando, sus amigos que estaban de cara a mi se percataron pero Bob permanecía de espaldas a mí.
Conformé me fui acercando, sus amigos que estaban de cara a mi se percataron pero Bob permanecía de espaldas a mí.
Por lo
que pude oír de la conversación que tenían, Bob estaba alardeando de
su “escarceo” conmigo en los baños.
-...
y la cogí y sujetándola le empece a... ¿que?, ¡¿que?! -
preguntaba mientras miraba como sus dos amigos señalaban tímidamente
hacia mí.
Pero
era demasiado tarde.
Le rodeé el cuello con mi brazo, tiré hacia atrás de él estrangulándolo y haciendo que su peso cayera sobre mí anulándole en gran medida.
-¡Joder, joder, joder... espera, no... agh... no me hagas daño... te daré lo que tengo... ! - los compañeros miraron la escena compartiendo miradas cómplices, incrédulos y levantando la ceja se quedaron mirando a ver como acababa esto ya que no daban crédito a lo que pasaba.
Le rodeé el cuello con mi brazo, tiré hacia atrás de él estrangulándolo y haciendo que su peso cayera sobre mí anulándole en gran medida.
-¡Joder, joder, joder... espera, no... agh... no me hagas daño... te daré lo que tengo... ! - los compañeros miraron la escena compartiendo miradas cómplices, incrédulos y levantando la ceja se quedaron mirando a ver como acababa esto ya que no daban crédito a lo que pasaba.
Creían
que estaba fingiendo, pero si seguía apretando lo podría haber
asfixiado... - ¡Ey! ¡¿pe... pero... que pasa?!
Le
aflojé un poco la presa y le puse el casco de la moto.
Se
quedo completamente perdido de lo que pasaba. Sostenía el casco como
si le hubiera puesto alguna otra cosa, como si fuera cosa de algún
otro amigo suyo.
Entonces
sin soltarle, con la mano que libere de sujetar el casco le agarré
la polla. Le hable al oído lo suficientemente alto para que lo oyeran
los demás:
-Dámelo todo, pequeño...
Sus
amigos comenzaron a reírse a carcajadas. Le solté y se giró un poco
mas extrañado. Pero rápidamente me reconoció.
-¡Oh,
joder! ¡Eres tu...!
-Me
llamo Buffy... Bob-o...
-Pff...
- hizo gesto de saberlo – ¡ya lo sabia!
-Seguro...
-sonreí con aire de superioridad ladeando algo la cabeza y
mirándole con una ceja arqueada.
-Claro,
nena...
-Mira seré directa, ¿vale?
Los
tres tragaron saliva; de hecho sus dos amigos se levantaron y
comenzaron a irse un poco mas lejos para dejarnos hablar, pero...
-¡Ey!
Esto va por vosotros también...- se pararon y volvieron a donde
estaban, algo extrañados.
-¿...
y bien? - soltó Bob un poco mas gallito.
-Pues veréis, acabo de follarme ahí dentro a dos de los vigilantes que nos
sacaron de los baños, y realmente me he quedado con mas ganas de
follar, chupar pollas y que me folléis por todos los agujeros, etcétera, etcétera... así que pensaba en que vinierais LOS TRES a mi
piso y nos montemos un cuarteto, ¿si os apetece...?
Los
tres chavales se quedaron mudos.
-¡Joder,
claro! - dijeron a la vez los tres.
-Tu
vienes conmigo en la moto entonces, que por eso te he puesto el
casco... – agarro a Bob por el cuello de la camisa y le doy un
beso y casi arrancándole el labio inferior que lo dejo descolocado. -
… ¿vosotros podéis seguirnos?
-S...
si... - se quedaron a cuadros ya que veían que la cosa iba en
serio.
Salieron
corriendo hasta un coche a unos metros de esa misma calle. Entran y
lo encienden.
Me
monto en la moto. El chico me mira todavía receloso, seguía sin
creerse que era tan afortunado.
-Subeee...
-le meto prisa.
Se
abrocha el casco y sube en la moto; se agarra a mi cintura tirando el
cuerpo para atrás.
Agarro sus brazos y los tiro para adelante haciendo que se apegue a mi completamente.
Agarro sus brazos y los tiro para adelante haciendo que se apegue a mi completamente.
-Ah,
por cierto... - me giro a él para mirarle a la cara y con cara
de chica desvalida continuó diciendo – agárrame aquí, por
favor... -llevo las manos a mi entrepierna – es que con esta
falda y esta telita de nada... el viento me deja el conejito
congelado, ves lo calentito que esta ¿no? -
Asintió
la cabeza tragando saliva- pues intenta que siga así...
Trato
de aguantar la risa mordiéndome el labio.
Me
hago una coleta rápidamente con una goma para el pelo que tengo en
el manillar de la moto y me ajusto los monóculos estilo aviador.
Enciendo
la moto.
Los
chicos se colocan detrás de mi esperando indicaciones.
Revoluciono
la moto delante de ellos mientras les miro y salgo disparada por la
calle mientras aúllo como una loba.
Y bueno, lo que ocurrió
esa noche, puede que lo cuente otro día, ¿ ...os gustaría?
Etiquetas:
Buffy,
español,
Fanfiction,
NSFW,
OC,
relato,
Resident Evil,
Story,
Zombi
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)




